El balance. Por Miguel Giner

¿Y el dolor? – replicó Morrison. También estamos en ello, Jim. La puesta en el mercado del nuevo fármaco B/345567014F para ser suministrado al feto durante el tercer mes del embarazo es inminente. Posteriormente todo se reduciría a cuatro «pinzamientos» leves en lo físco y en lo mental, anecdóticos. Los nuevos seres humanos perderán para siempre el concepto de dolor. De repente, el jefe del consejo reclamó : – No tiene sentido, Mr. Ford. Diríjase al menú desplegable y elija la opción D : «Extinción de la especie». Acto seguido, pulse «aceptar». ¿Cómo puedo hacer eso, sr. presidente? – exclamó… Leer más

Avivar. Por Marisol Oviaño

  Este tronco lleva un año resecándose en la terraza. Aunque era demasiado grande para mi chimenea, en cuanto lo vi me enamoré de él. Tenía un precioso color rojizo, estaba cortado con hacha inexperta y sinuosa, parecía una escultura. Cuanto más gruesa es la leña, más brasa necesita para arder. Y el hogar de mi chimenea tiene un seno de piedra natural (parece el molde de una teta, supongo que de ahí el nombre) bastante pequeño, insuficiente para almacenar tantas brasas como este tronco necesita. Si el seno se llena en exceso, al fuego le falta oxígeno y todo… Leer más

EL PENSADOR DE RODIN. Por Julio Cob Tortajada

Me gusta pasear por el centro histórico alejándome por sus calles en un sano ejercicio al que no puedo renunciar, y el día que no lo puedo callejear siento haber perdido algo de mi tiempo, al igual que la ocasión de nuevos descubrimientos, pues a pesar de haber transitado cientos de veces por ellas, siempre queda algo entre líneas con seguridad desconocido. Y más en una ciudad en ebullición como es Valencia, tanto en cuanto, que la ocasión para disfrutar de sus novedades se repite con frecuencia; lo que sin duda representa otro añadido al interés por gozar tanto de… Leer más

El fuego. Por El Diletante

Contemplo el fuego. Es un extraño animal devorador. Su embrión son pequeñas particulas incandescentes, de color amarillo o rojo según su temperatura, de vida muy breve. La mayoría mueren convirtiéndose en humo negro. Algunas de las que logran sobrevivir se convierten en pequeñas llamitas que aletean fugazmente; otras, las menos, están bien constituidas y no se conforman con morir sin luchar. Cuando el fuego es pequeño se muestra tímido, cohibido, antojadizo, vulnerable. Según va creciendo, su carácter se fortalece. Aprende de sus errores. Primero ataca a todo por igual; pronto se da cuenta de que hay bocados demasiados duros de roer, por… Leer más

Al atardecer. Por Felisa Moreno Ortega

Al atardecer, cuando el sol abrasa el horizonte, la niña camina despacio hasta la fuente. Con gesto cansado llena la vasija, en los labios se le ha muerto una canción de cuna, apenas tiene siete años. Sin resuello llega a la choza, vacía el contenido del recipiente en un tonel y espera unos minutos para recuperar el aliento y reemprender el inexorable camino. Al atardecer, cuando el sol juega al escondite con los edificios, la niña abre la nevera, saca un zumo multivitamínico y conecta la video consola, olvida las tibias protestas de su madre recordándole que tiene que hacer… Leer más

A mis amigos. Por Marisol Oviaño

Coincido con Fulanita, a quien hace meses que no veo, y me saluda como si hubiéramos estado juntas ayer. – Es que te leo siempre, maja. Nunca escribo nada porque yo no soy de escribir, pero me encanta leerte. Me cruzo con Menganito, de quien no sabía nada desde hace un año, y me pregunta por algo que me sucedió la semana pasada. – ¿Y tú? ¿Cómo sabes eso? – Anda, porque te leo. En la pantalla de mi móvil palpita un nombre que me hace sonreír por dentro y por fuera. Mientras desgranamos confidencias a media voz, me doy… Leer más

Lo que eres <> lo que quieres ser. Por Ernesto Miguel Muñoz Gonzalez

«En vez de preguntarte por que existen personas malvadas en este mundo.Mejor pregúntate por que te sientes tan bien cuando no te queda nada bueno por dentro, porque sin conciencia ni escrúpulos sientes que nadie puede dañarte sabiendo que solo hay dos lados en donde puedes estar. Sin el peso de la culpa caminas sin mirar al piso. Sin contenerte vives como tu orgulloso y rígido control nunca lo permitió». Ernesto Miguel Muñoz Gonzalez Leer más