Retrato de familia. Por Maribel Romero Soler

Cerré la puerta sin hacer ruido y fui a acostar a los niños. Raúl seguía usando el pijama de rombos, aunque ya le quedaba un poco corto, y Pablo se abrazaba con fuerza a su oso de peluche. Me quedé junto a ellos en silencio, escuchando sus hazañas, cada una de sus aventuras escolares, hasta que su madre entró en la habitación, apagó la luz y les dijo que ya era hora de dormir. Entonces, como cada noche, le preguntaron: “¿papá está en el cielo?”. Y ella dijo que sí. Los besó en la frente y les pidió que no… Leer más

El secreto de los adultos. Por Marisol Oviaño

Yo quería hacerme mayor para que la muerte dejara de darme miedo. Oía a mis padres hablar de sus padres, muertos mucho antes de que naciera yo, y pensaba que los adultos sabían algo que los niños no sabíamos. Si yo pensaba en que mis hermanos y yo pudiéramos quedarnos huérfanos, el terror me paralizaba. Y sin embargo, mi madre, mi padre, mis tíos, los amigos de mis tíos, todos hablaban con naturalidad de los muertos, incluso contaban anécdotas graciosas que nos hacían reír. A la fuerza tenía que haber algún secreto que los niños ignorábamos. Cuando murió mi padre,… Leer más

Te quiero. Por Francisco Pérez

Esta es una declaración de amor, bastante tonta por cierto, pero es lo único que se me ocurre a las dos de la mañana. Me quedo desnudo y lo reconozco. Desde aquí veo la ropa, manchada de protesta, de suficiencia y de dignidad inútil. Sólo se me ocurre escribirte, como quien lanza una botella con mensaje a un océano de alquitrán y agua. Esta es mi manera de decir que te quiero, a pesar de las dudas, de la inconveniencia, a pesar de mi gesto cobarde cuando no te miro. Es tan adolescente que me avergüenza, tan idílico que me… Leer más

Yo sabía que iba a suceder algo. Por Felisa Moreno Ortega

Cuando se enfundaba el conjunto rojo pasión, yo sabía que iba a suceder algo. No hace falta ser abogado, ni dirigir el mejor bufete de Madrid, para adivinar lo que Judith quería esa noche. Se subía a su coche deportivo y bajaba la ventanilla, dejando que la ciudad entrara en forma de viento libidinoso. Yo ponía mil excusas, la cena con mis padres, el juicio de mañana… Ella acallaba mis protestas con un beso de esponja que absorbía mis palabras…, y mi voluntad. Recorríamos las calles a la velocidad del miedo, el que yo sentía cada vez que Judith pisaba… Leer más

…Y morirme ahora simplemente… Por María Dolores Almeyda

Cerrar los ojos y dejarme caer desde el nudo invisible de la retórica y ser un recuerdo vago en la memoria de algunos. Un recuerdo que irá desapareciendo como el ruido que deja el tren al alejarse o el humo que expulsa al terminar la cuesta confundido con las nubes después de algunos estertores de agonía. Así, simplemente. Como si nunca hubiese sido ni estado ni quedado con nadie. Como si solo hubiese sido un desconocido que no ha dejado huella, que nunca estuvo en vuestra casa o que siempre pasó desapercibido… algún día alguien dirá, “os acordáis de…?” “¿De… Leer más

Estrellas en mi habitación. Por Ángeles Nava Martínez

Estábamos las cuatro en la misma cama. Mi voz era serena, iba enganchando significados poco a poco en la oscuridad de los ojos hasta el filo del camino en las horas, hasta la fuerza bestial contra el cansancio. Desgajamos el pasado con sus gritos sin refuerzo y el sabor de su dual rebeldía. Cerramos las cicatrices con nuestras propias venas porque el futuro nada sabe si uno no se lo recuerda. Los secretos de la memoria leyeron en el instante preciso lo que fuimos haciendo con los días para dejar caer las auras en descuido. Hicimos que las piedras hablaran… Leer más

Te quiero. Por Luis Bermer

Era un día precioso. El cielo sobre nuestras cabezas era un mar en calma; el campo resplandecía de un verde luminoso. Paseábamos por un sendero de tierra, ella me rodeaba la cintura con su brazo. Susurró: –Te quiero. Yo la achuché un poco más contra mí. Después la miré a los ojos, que rebosaban ternura. –Dicen los expertos que ni siquiera podemos conocernos a nosotros mismos ¿Cómo estás tan segura de que en verdad me quieres? –¿Estás tonto, no? –y sus dientes rieron. –Venga, en serio… ¿Por qué me quieres? Se paró y me puso una mano en la mejilla,… Leer más