Volveré mañana. Por Isabel Muñoz Vázquez

Volveré mañana, para recordar juntos las cosas que odiamos que nos dan nauseas y nos provocan esos pequeños mareos delirantes que no nos dejan conciliar el sueño. Aquello que nos roba la palabra y ahoga en un suspiro. Mientras aguardo la espera y para reconfortarme y no sentir tan afligida escribiré en mi diario lo que me sube al cielo, que me hace sentir bien, que despierta mis sentidos. Aquello que hace fé a mi leve locura inventada por los demás. Porque sí, porque estoy loca. Me apasiona el ruido de un coche colisionando con el otro en un accidente… Leer más

Ojos, tuercas y tornillos. Por Ángeles Nava Martínez

Hago caso de los pájaros, del silencio, de la noche despintada, del rumbo aquel que me traiciona. Aún conservo la mirada despierta, los ojos con esa disposición arrebatada de los demás. En mi bolsillo guardo los sonidos que son como llaves, tuercas, tornillos, rondanas; las palabras que son como nube, color de atardecer, flores amarillas. Sé que el hilo trabaja para alguien, que no son de seda sus guantes, que los espacios entre letras también le hablan a uno, que de vez en cuando siento un hambre … Veo debajo de las suelas las trampas, los lechos donde me empeño… Leer más

Intenciones (Para cuando no haya tiempo). Por María Dolores Almeyda

Levantarse temprano, como antes, despertar a los trinos, husmear en los nidos de cigüeñas y correr tras el viento, a ras del viento, persiguiendo estrellas en un campo sembrado de patatas. Sonreír tal vez por vez primera durante el día y tomar un café negro y bien cargado rebosante de aroma y en la única compañía de una sombra amistosa. Sonreír tal vez por vez primera durante el día y tomar un café negro y bien cargado rebosante de aroma y en la única compañía de una sombra amistosa. Duplicar los deseos, por si acaso… Me llevarás de la mano… Leer más

Caricias. Por Isabel Muñoz Vázquez

– ¿Qué le dijiste entonces? – Que me tocara la espalda. Que me acariciara. – Y… ¿Qué sentiste? Vamos, cuéntame, qué pasó. – Pues… no sé si sabría explicarlo fue tan… es difícil no creas. Como cuando descubres esas chuche tan inolvidable y dulce, esponjosa, con fresa por dentro y bañada en chocolate, no… no fue solo eso. Cómo cuando te dejan probar por primera vez la coca-cola y el sabor te engancha para siempre y… no, creo que tampoco es exactamente eso, hay… algo más. – ¿Qué, qué hay más? – Como el olor a café recién hecho por… Leer más

Preliminares. Por María Dolores Almeyda

  Alberto se miró en el espejo colgado de la pared del cuarto de baño. Se lavó los dientes y se enjuagó con precisión y fuerza.  Abrió la boca comprobando que sus dientes estaban bien limpios,  acercó la cara al cristal y  detuvo el dedo índice cerca del ojo derecho, por encima del pómulo, y estiró la piel hacia abajo descorriendo las arrugas. Se mojó con saliva el dedo corazón y restregó con él varias veces las cejas rebeldes que seguían creciendo hacia arriba desobedeciendo la ley de la gravedad imperante para los otros elementos de su cuerpo. Volcó vaho… Leer más

Café para dos. Por Isabel Muñoz Vázquez

Te pasas la vida buscando el amor para ser feliz, para estar plena y llena. Encuentras amores que pasan, amores que te dejan huella, amores que te hacen aborrecer aquello que buscas, el propio amor, amores que te hacen llorar, amores que consiguen que odies a alguien. Aún así, cuando se termina, todos tienen algo en común. Que se ha terminado. Tu sigues igual que al principio solo que con más experiencias acerca de lo que buscar en el amor y lo que ignorar en él. Pero… ¿qué hay del amor que llega sin que lo busquemos? ¿Qué pasa en… Leer más

No lo hagas. Por Isabel Muñoz Vázquez

– Creo que ya me he dado cuenta. Ahora sí. Tengo que decirselo, he esperando tanto tiempo a aclarar mis ideas. Se va a morir cuando se lo diga. – No se lo digas. – ¿Qué? ¿Cómo no se lo voy a decir? Estás locas! Lleva esperandolo demasiado tiempo. – Pues no, no se lo digas. Que siga esperando. – No pienso escucharte. No quiero. Se lo voy a decir. – ¿Quieres conservar lo que tienes hasta ahora? Las caricias sin pedirlas que, además, te llegan de improvisto y por eso son más dulces. Los besos robados. La llamadas a… Leer más