¡Son flores! por Marita

Cada vez que se iba a una casa nueva, llenaba el jardín de flores, de todos los colores, de todos los tipos, grandes chicas, delicadas, «carn’e perro», muy fragantes algunas, otras hedionditas; sanadoras algunas, de simple adorno la mayoría. A sus setenta y cinco años, había hecho nueve mudanzas, a nueve ciudades, nueve nuevos jardines que sembrar. Tuvo nueve hijos, dos quedaron enterrados en uno de esos jardines. El marido en el octavo. Ahora viuda y con dos nietos que cuidar, criar y mantener, seguía empecinada en hacer el mejor jardín de su vida. «¿Para qué sirven las flores?» Le… Leer más

Cita prohibida. Por Ketsya.

Salía a media noche, conducía hacia el bar de siempre. A esa hora en la que los trabajadores dejan la jornada, bien pagada o no. La lluvia débil humedecía el cristal del autocar y hacía chirriar la goma de las ruedas en cada curva y en cada esquina de la ciudad. Había quedado con Mario, hacía unas horas que nos habíamos visto en Central Park ydecidimos quedar para concretar algunos asuntos de negocios. Decía que tenía algo importante que contarme y viniendo de Mario no me sorprendía en absoluto. Siempre tenía algo importante o interesante que contar una noche de… Leer más

Ojalá todo los tréboles tuvieran cuatro pétalos. Por Cristina Flantains

-Ojalá todo los tréboles tuvieran cuatro pétalos. La mirada prendida en el verdor de los cuatro pétalos. De los ojos llenos se desprende a cada parpadeo la luz. Ojalá la vida no fuese deseo y la luz implicase siempre entendimiento. Ojalá los ojos indagando en el verdor de esos cuatro pétalos no se desbordara en anhelos y que cada palabra que pronunciaras estuviera libre de incertidumbre. Que la lluvia no fuera inclemencia limitándose, solo, a amamantar la tierra, que el frío no fuera devastador y supusiese, tan solo, una tregua, que la oscuridad en la noche soportase únicamente el descanso,… Leer más

Otra vez más. Por Ketsya

Era la misma hora, el sol caía sobre los tejados de Toledo. Ni un segundo más, ni uno menos, ni un minuto adelantado y mucho menos atrasado. Sonaba nuestras canción, la canción que siempre me dedicaba a las misma hora. Cuando me lo dijiste me parecía casi imposible que hubieras exigido a aquel programa de radio contemporáneo que pusieran nuestra canción a las 8:00,03 de la tarde. Sonaba la canción y yo la tarareaba en voz baja, mientras tu tocabas cada nota acompañando el dulce silbar de los violines, como si de un concierto se tratara. Aquella tarde, antes de… Leer más

LA VOYEUR. Por Marita

Llegué a mi casa agotada. Había trabajado todo el santo día, tuve que verle la cara a miles de personas y ninguna agradable, puras caras aburridas, enfermas, dolientes, magulladas, agonizantes. Debí saber que la enfermería sería así. Debí adivinarlo, como debí adivinar lo que pasaría esa noche. Herví una salchicha y la puse en la mitad de una marraqueta con harta mayonesa y tomate. Estaba empezando a comer este singular choripan con un vaso de leche y me preparaba a acostarme cuando ví en la ventana de al lado a mi vecino mirándose al espejo. El es muy guapo, tiene… Leer más

THIS SIDE WE CALL VORÁGINE». Por Pablo Serrano Almunia

La verdad suele ser simple, no así los hechos. Trataré de narrar los hechos como si fueran la verdad. (Es decir, como si fueran simples). Entré en un bar cualquiera y me senté a la barra. Pedí un café o dos y entonces entró el compadre. Sería un poco más alto que yo, supongo que algo en su pinta me disgustó. Tengo la mala, perniciosa y persistente costumbre de andar mirando a los lados, y el tipo debió notarlo. La verdad es que las camareras reclamaban más mi atención, por razones que sería prolijo especificar, sin embargo, mi adversario pareció… Leer más