249- Poesía . Por Aldo Gluck
La poesía no sirve para (nada), No sirve para detener una guerra, No es cobijo ante la hambruna,
La poesía no sirve para (nada), No sirve para detener una guerra, No es cobijo ante la hambruna,
Desapareces de la bóveda celeste, dejando como testigos a una mórbida muchedumbre que se entretiene observando avanzar el velo que te cubre
Resulta que yo creo en Dios. Se me incendió la casa. No creo en Dios.
Niño pequeño que fui, ¿dónde estás?, ¿en qué parte de mi te has escondido…?
Sílabas, palabras, frases, llenan el espacio. Agotan el tiempo.
Si el presente se desarma de futuro y el mañana no explota en mano alguna. Si vivir se vuelve contra uno mismo hasta acabar devorado por la boca de tempestad y tiempo.
¿Qué importan las fronteras de noches venideras si hace tiempo reposé en el seno oscuro del amor terreno?
La noche en mis pupilas escribe con las letras de tu nombre un abanico extenso de ansiedades, una incipiente masa de caricias bañadas de jazmín y madreselva.
¿Te ha apresado el espanto de tu piel? ¿Te han apuñalado con el amor de tus propias raíces? ¿Te han extirpado Fe, Alma, Sueño… Yo?
Que es el recuerdo sino la nostalgia de no tener acceso al momento, las personas y los acontecimientos