87-Apoplejía. Por Damero Mudo
Había tantas flores cortadas encima de la mesa había tantas patas de cordero
Había tantas flores cortadas encima de la mesa había tantas patas de cordero
Ímprobas, clásicas, céntricas, límpidas cunas, cánticos sáficos, trémulos, válidas tunas. Céfiro y gélida brisa, ubérrimas siéntense, pájaro ovíparo, en éxtasis rítmico, tiéntase.
A las flores marchitas no le hables de mariposas. A los árboles talados no le hables de pájaros.
No voy a llorar, lo prometo. Sólo déjame estar aquí. Cogerte de la mano. Y si la congoja me ahoga, en seco tragaré esa bola amarga.
Una oleada deambulante. Un instante confuso. Un movimiento acelerado. Un gesto inconcluso.
“Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.” «Una mirada de compresión, de ánimo y una mano tendida . Mostrar la cara alegre de cada vida y procurar entender la cruz de cada cual con un poquito de Amor .» Imagen: Coscobil Fernández
Compañeros poetas la estética paisajista me da regurgitación, no sé nada de la botánica de la flores
Empujada por el viento caminaba hacia ninguna parte, sin rumbo, sin sentido sin camino por delante.
¡ La fiesta de los dioses ha iniciado ! Luces multicolores destellan por doquier; las ninfas de su sueño han despertado y alegran hoy la fiesta con música de ayer.
Si acaso toco el torso desnudo del mancebo, convoco a mi silencio su estallido de mareas erectas; doblego mi inocencia a sus coartadas lúdicas, ¿Qué dirán del instinto?