Siempre nacía en noches de tormenta, en lugares inhóspitos y familias miserables. Pero la última vez, fue del todo diferente.
Vino al mundo un radiante día de primavera, en el seno de una honorable familia católica que le habría de glorificar por su condición de hijo único, ansiado heredero de una de las mayores fortunas de Europa y que, con el tiempo, y a pesar de su irremediable pasión filantrópica, supo convertir en la octava del mundo, según la prestigiosa revista en la que compartió portada con su bellísima y también multimillonaria esposa. (más…)
