Recordaba aquel día con nitidez, como si hubiera ocurrido ayer. Agotada por el esfuerzo, el semblante del ginecólogo la estremeció. Se incorporó con dificultad en la camilla y, apoyándose sobre los codos, con una mirada suplicante, le instó a hablar.
– Es una niña. Necesita ir a la incubadora, sabes que ha nacido antes de lo previsto, su peso es muy bajo, y…- Mientras acariciaba un brazo a la madre, dio órdenes para que se llevaran a la recién nacida de inmediato. (más…)
