-Por favor -dijo la madre llorosa-. ¿Le puede pasar este cochecito a mi hijo?
La enfermera se quedó parada. Nunca nadie le había pedido ese encargo. Era sabido que no se podía ingresar ningún objeto a la Sala de los enfermos aislados. Estaba indicado con enormes carteles colocados en las puertas de acceso y paredes. (más…)
