VIII Certamen de Narrativa Breve 2011

Categoría: Relatos

  • 106- El rey de la Atlántida. Por Kaláshnikov

    -¡Deje de ver la televisión! ¡No le hace bien! -le insté a mi abuelo.
    -Te puedes creer que ahora los políticos están pidiendo perdón por no haber reaccionado a tiempo y, de ahora en adelante nunca jamás sucederá; que se obligará a poner cláusulas de dióxido de carbono a todos los estados. ¡Es lamentable! ¡Bellacos! -vociferó mi abuelo. (más…)

  • 105- La Berrea. Por Hermes

    Finales de Septiembre. El otoño trae consigo el momento mas esperado del año para Trifón Urralburu, que una vez mas recorrerá los caminos ocultos en el bosque hasta su privilegiado observatorio. Pronto irá de nuevo al coto de caza propiedad de la empresa y por ende casi suyo, para ser testigo de la liturgia cuasi mística de la berrea del ciervo. De nuevo verá a su campeón majestuoso bramar ronco su prevalencia por todos los confines del bosque. (más…)

  • 104- El paso de los arqueros. Por Nabetse

               Todo ocurrió en Siles, una mañana de agosto, cuando el calor azuzaba las conciencias y el bosque arropaba el encanto de las hadas y el mal genio de los duendes. La comitiva transitaba por senderos angostos y escarpados. Ramajes oscuros y follajes espesos. (más…)

  • 103- De la. Por El Ganso

    Y apareció, deliciosa, sonriente y pulposa más rica que siempre, vestida de adulta, enterizo absolutamente blanco, sin mangas, con los hombros descubiertos, ceñido y lo suficientemente corto para disfrutar de sus muslos tostados y brillosos. (más…)

  • 102- La doble muerte del hacedor de lluvias. Por Huiliche

               La tierra tenía grietas como arrugas de vieja curtida al sol.  Desde hacía dos años, el pueblo de Magaz era un páramo. No había caído una sola gota de agua en todos esos meses. Y esa cruel sequía estaba destruyéndolo todo, cada rincón. Reinaba un silencio morboso. Los animales habían muerto, las plantas se habían secado y los pájaros se habían mandado a mudar, para no morir de sed. La gente del pueblo también había empezado a secarse y ya no sabían qué hacer con ese flagelo. (más…)

  • 101- Ignia, la bella. Por Babel

            Después de colocar las herramientas en el suelo, me dispuse a armar el taladro. Montar el televisor sobre la pared requería un buen anclaje, así que elegí la broca más grande. Mientras preparaba la máquina, me giré y sonreí a Ignia, que aún retozaba entre las sábanas. La noche fue larga y tendría la cabeza un poco pesada por el cava, lo mismo que yo. (más…)

  • 100- Nuevo correo recibido. Por Baikonour

                  Estaba en plena tarea con la hoja de cálculo cuándo en la esquina inferior derecha del monitor apareció el mensaje de “Nuevo correo recibido”. Chasqueó la lengua con fastidio, molesto por la distracción. El maldito recuadro, poderoso, parecía tener un imán sobre los ojos; le resultaba imposible apartarlos de la esquina, sustraerse a su influjo. Desistió de continuar con su tarea y pulsó la previsualización.. (más…)

  • 99- El gemelo malo. Por Sally Pimienta

                ― Buenos días, Víctor. ¿Se te pegaron las sábanas?

               ― …que he ido al médico con mi madre.

               ― Está bien. Siéntate. (más…)

  • 98- Piensa mal y acertarás. Por X. Alisso

               Había elegido parapetarme tras el quiosco de periódicos porque desde allí tenía una visión perfecta del edificio de oficinas en que trabajaba Asun, y además, llegado el caso, me facilitaría bastante la tarea de evitar ser descubierto.

              Ésta era la primera vez que lo hacía. Nunca antes, ni en nuestra etapa de novios, se me había pasado siquiera por la cabeza la posibilidad de seguirla, pero aunque he de reconocer que me sentía algo nervioso (y bastante ridículo, para qué negarlo), había al menos un par de buenas razones para que en ese momento yo me encontrase allí. (más…)

  • 97- La soledad del héroe. Por Céfiro

               El cadáver de María Sagrario González presenta heridas superficiales en brazos y cuello, golpes y contusiones repartidos entre rostro y abdomen, laceraciones por arrastre, posiblemente post mortem, y siete puñaladas de necesidad. «Puñaladas no», corrige Severino Cardeñoso. «María Sagrario ha sido abatida a espadazos. Véase la estocada con que la atravesaron de parte a parte y el mandoble de la zona lumbar y este otro cintarazo que le secciona la pierna derecha». (más…)