VIII Certamen de Narrativa Breve 2011

Categoría: Relatos

  • 116- La Edición de Feliú. Por G Punto

    El bosque ofrecía una imagen sepulcral, de claros y negros. Remedando el irregular ritmo de mi conducción temerosa y solitaria, la luna jugaba al escondite tras las espesas ramas de los abetos. Renegué de mi obstinada decisión de no pasar la noche en casa de Feliú al cruzarme con un vehículo que bajaba del puerto ocupando el centro de la carretera. (más…)

  • 115- Anastasia. Por Coco

    Me llamo Anastasia y hace tiempo que no soy feliz. Mis padres dicen que es cosa de la adolescencia… Intento recordar cuando fue la última vez que reí a carcajadas… no lo recuerdo. Últimamente todo me cuesta. (más…)

  • 114- A la sombra de los álamos. Por Rosamol

                Sara busca una sombra que dure, por eso elige el banco que hay debajo de los álamos que bordean el río. Escucha el rumor de las ramas y se imagina el color de sus hojas, ahora verdes, ahora blancas, mientras baja del carrito a su hijo y le ve alejarse corriendo hacia las escaleras del tobogán. (más…)

  • 113- El tren de la inocencia. Por Valentiann

                “Las tres: ¡hora de echar!”, se dijo para sí el Contracán –como le llamaban en la mili a Fabio, por haberse enfrentado con éxito, en unas maniobras, a una jauría de perros salvajes–. Antes de ponerse en marcha, cogió aún por el cuello –a las malas– la botella de vino de la cena, se la vació de un trago que le quemó las entrañas, y miró con peores ojos que otras veces las baguetes y los panes con que tenía que cargar su camioneto, mientras bramaba: “¡Qué mala leche!” (más…)

  • 112-Reunión Tardía. Por Ti Noel

    El Ford Mercury 1941 se detuvo, luego de su marcha a ritmo de cortejo fúnebre por los restos del pueblo, en frente de la casona. El chofer bajó del Ford, ayudó a salir a una mujer, y, con porte gallardo, quedó parado junto al auto después de que ella se negara al gancho de su brazo. La vio alejarse a través del sendero empolvado. (más…)

  • 111- En la larga cola del banco. Por Azucena

    No se ve bien si no es con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.               Antoine de Saint-Exupéry

     

    Y allí estaba yo esperando en la larga cola de banco para cobrar el paro, que me urgía para pagar el alquiler de ese mes. Era el último cobro y Dios diría cómo lo pagaría al mes siguiente. La cola iba lenta y yo me desesperaba.  (más…)

  • 110- Abegunde. Por El Ladrón Sigiloso

    En Yoruba significa nacida en lunes aunque Abegunde nació, por azares de la vida, un domingo. Es por ello que ésta, la más generosa, amable y jubilosa criatura de cuantas criaturas haya engendrado sin pudor este monstruoso mundo, no da mucha importancia a los nombres ni a las fechas. (más…)

  • 109- El Manantial. Por Amaragua

    Ya han transcurrido muchos, muchos años y todavía no sé si era temor o fascinación lo que sentí la primera vez que vi aquella palanca que, con solo subirla, hacía que apareciera un manantial.

    Yo nací en el noroeste de África, en un pueblo pequeño de  la zona desértica. Nuestras casas de adobe sólo tenían una ventana situada de tal manera hacia la puerta que produjera una corriente de aire. (más…)

  • 108- Pardina. Por Amla

    James Amla sube de dos en dos las escaleras de madera crujiente. En el descansillo ralentiza su movimiento y avanza pegado a la pared. Al llegar a la esquina, inclina su tronco hacia la cavidad asomando un poco de cabello y moflete. Su pupila marrón oscuro, al contacto con la luz, se abre lentamente como una corola. Helene, asciende los últimos peldaños y llegada a la altura de su vástago, le alborota dulcemente el pelo ondulado. (más…)

  • 107-Informe de descargo. Por Christofer Johnsson

             Fui concebida con el esmero y el cariño que marca el Reglamento General de Armas. La fabricación en serie me asignó como nombre propio un número por el que nunca me llamarían y una única razón a mi existencia, la de matar, si bien otros expondrían la de proteger. Y, sin embargo, desde mi cuna yo, como bala del calibre 9 mm Parabellum de punta redonda, siempre he creído que podría hacer algo más que perforar cuerpos con vida orgánica. (más…)