premio especial 2010

 

May 04

          Ágata, detrás del mostrador de la panadería, se esfuerza en sonreír. Fuera, la calima asfixiante ha coloreado el cielo grisáceo.

          —Uf… esos nublados —comenta Ágata, y su cliente vuelve la mirada a la puerta de cristal—. Si usted sale ahora, se va a mojar entero…

           Él responde con un gruñido. Ni siquiera repara en ella cuando coge la baguette, bien envuelta en papel de estraza. Pero a Ágata le parece que siempre, al final, él la lanza una tímida miradita y deja al descubierto la cicatriz del mentón. Ella adora esa cicatriz. La recrea, cada noche, en su mente, como una herida de guerra, esbozando un Alatriste curtido en Flandes, valiente y romántico. No sabe su nombre, ni falta que le hace, es Diego, su capitán Alatriste particular, y lo ama en silencio. Ella está convencida de que él siente lo mismo, y que algún día se declarará.

          Un trueno espantoso hace temblar las espigas doradas que adornan el mostrador. Alatriste se para ante la puerta. Ha comenzado a llover muy fuerte. Puede que decida quedarse dentro hasta que amaine. Ella sonríe satisfecha. Le gusta el efecto secundario: Ágata siente que lo tiene atrapado en su feudo de harinas y dulces, y él parece una presa fácil. Y no es probable que vaya a venir nadie a comprar con la que está cayendo. Agarra una bandejita de cartón, plateada, de esas que vende con dulces para ocasiones importantes (también las tiene blancas de porexpán), y la rellena de pastelitos jugosos y multicolores.

          Alatriste mira hacia la calle a través de la cristalera del escaparate. La lluvia choca contra el vidrio y difumina los edificios de enfrente. Ágata levanta la vista para ver si todo está como ella quiere. No cree que vaya a aparecer Varguitas, que es la que suele llegar a esta hora. Coge la bandeja y sale del mostrador. Su corazón se revoluciona. Va hacia su soldado de Flandes y le ofrece un pastelito. Le acaricia la mano en un breve pero intenso arranque. Él la mira, esta vez se detiene en su cara, y asiente con la cabeza. Atrapa uno de kiwi y baja los ojos con aire incómodo, aunque ella no se da por aludida.

            —Puede comer los que quiera —le dice Ágata, impaciente.

           —Gracias, señorita. Es muy amable —contesta sin levantar la mirada.

—El día se soporta mejor con un dulce, ¿no cree?

—Sí —y alarga la mano y captura uno de crema y almendras.

—No sabemos lo que durará el aguacero —dice ella, deseando que dure toda la mañana—. Coja, coja más.

—Están muy buenos.

          —Coma, coma, Diego —le traiciona el subconsciente.

          —No me llamo Diego. ¿De dónde se sacó ese nombre? —pregunta muy enfadado.

          —Perdone, no sé, pensé que…

         —Pensó, pensó… ¿usted piensa?

         —Creí que se llamaba Diego, lo siento.

         —¿Viene a regalarme pasteles y no sabe cómo me llamo? ¡Vaya a buscar a la dueña! No he visto nunca un atrevimiento igual. Y encima tutearme.

         —Doña Berta no está.

         —Ya hablaré con ella de este asunto. Vaya dependienta… —y sale a trompicones con el pan bajo el brazo, quejándose.

          Ágata, totalmente contrariada, no ha sabido cómo actuar ni qué decir. Una especie de pena le agujerea el estómago. Mira la bandeja plateada: queda un pastelito de menta, y se lo emboca sin pensar. Una lágrima baja por sus mejillas mientras entra Varguitas vociferando:

          —¡Qué hombre más mal educado! Se tropieza conmigo y no pide disculpas. Y luego querrán que sepamos comportarnos nosotras… ¿Te pasa algo, Ágata?

         —No, no me pasa nada.

         —Pues lo parece. Vaya, ¿te has comido una bandeja de  pasteles tú sola?

         —No, los compartí con Alatriste —dice, mirando un punto vago de la calle.

         —¿Alatriste? Se ve que la tormenta te afectó de lleno.

         —¿Y dónde está ese Alatriste?

         —Se fue —dice sin mirarla.

         —No será… ¡no! ¿Es ese viejo indiano con el que me acabo de topar? ¿Ese mojigato?

         —¿Pero, qué dices? —ruborizándose.

        —Ah, así que es verdad, se trata de Manuel, ese loco… No me lo puedo creer. Mírate en el espejo: no eres joven, pero tampoco una vieja como él. Además eres bonita todavía, mi madre siempre lo dice, Esa Ágata parece que se conserva en formol, y seguro que has tenido pretendientes. Vamos, que estás de buen ver… Pero dime: ¿qué has visto en él? Y ten cuidado eh, se cuenta que tiene un oscuro pasado.

         —¿Qué sabrás tú? Y si lo tuviera, a mí qué me importa.

         —Dicen que se hizo rico en el Perú y que ahora está arruinado. ¿Le has visto la cicatriz? Es de una pelea, mató a un hombre y tuvo que huir. Problemas de faldas, ya sabes. Luego, cuando volvió a Barcelona, se chuleó a las más guapas y creo que tiene dos hijas por ahí, sin reconocer. Hoy ya lo ves, un viejo inaguantable que no se soporta ni a sí mismo. Así que, olvídalo.

        —Pero qué perra te cogió con eso. Que no es él, que no tengo nada que ver con ese desagradecido. Que no vuelvas a repetir eso. Ni siquiera sabía su nombre, mira lo que me importa.

        —Vale, vale… perdona hija.

        Pega la bandeja sobre su pecho y vuelve detrás del mostrador. Varguitas la mira, confusa. Ágata piensa que soñar está bien; la realidad, en cambio, es otra cosa. Que su Alatriste le ha salido sapo. Un sapo repugnante, y a esos es mejor desenmascararlos pronto. Aunque a ella no le importa seguir fantaseando. Es más, cuando él vuelva mañana, ella habrá olvidado la parte desagradable de hoy y pensará que no es una batalla perdida, que tiene todo el tiempo del mundo para enamorarlo. Ahora más que nunca, porque sabe cómo se llama y porque sabe su historia. Ya no es un desconocido, eso seguro.

        —Anda, date prisa y dame los cruasanes que hoy estás más rara… —sentencia Varguitas.

        Ágata la mira. Arroja la bandeja vacía a la basura, y susurra:

       —Qué pena de pasteles.



Imprimir Imprimir


60 Responses to “41- El feudo de Ágata. Por Ágata”

  1. Ágata dice:

    Administrador, después de leer (con emoción al verlo publicado) mi relato, me doy cuenta de que faltan cuatro líneas de diálolo, en la primera tanda de los mismos, después de: –gracias, señorita. Es muy amable -contesta sin levantar la mirada…

    Muchas gracias anticipadamente por subsanar el error, y enhorabuena por el trabajo realizado para llevar a cabo un proyecto como éste, tan motivador para los que escribimos.

    Saludos,
    Ágata.

  2. admin dice:

    Efectivamente había un error que espero esté subsanado.Compruebelo y gracias por advertirnos.
    Saludos

  3. Ágata dice:

    Efectivamente, compruebo que está subsanado. Gracias, y les felicito por la asombrosa celeridad y, por consiguiente, eficacia.

    Saludos de nuevo,
    Ágata.

  4. Luc dice:

    Ágata, creo que las dos líneas de diálogos siguientes pertenecen al mismo personaje de Varguitas (o así lo entiendo yo), por lo que, tal y como lo tienes estructurado, deberían figurar en una sola línea:

    —¿Alatriste? Se ve que la tormenta te afectó de lleno.
    —¿Y dónde está ese Alatriste?

    Por lo demás, un relato ajustado con buen inicio, cierto tinte crepuscular y un ingenioso juego entre nombre real y figurado al que le sacas mucho partido. Suerte.

  5. Triana dice:

    Sí, yo también creo que pertenecen a una sola línea.
    Me gustó tu relato, la descripción de los personajes y los diálogos, que son más difíciles de escribir de lo que parece.
    Suerte, Ágata.

  6. Ágata dice:

    Sí, tenéis razón, es obvio, habla Varguitas, ha sido un lapsus mío al transcribirlo para el certamen.
    Gracias por vuestros comentarios.

  7. amdex dice:

    Una historia triste y muy bien contada. Me ha gustado. Mucha suerte.

  8. Adafina dice:

    Me ha gustado tu relato Agata, las falsas ilusiones que inventa la soledad. Siento que no te gustara el final del mío, quizás no lo he sabido expresar bien, pero es que para mí está tan claro…
    Muchas gracias por dejarme tu comentario.

  9. Esperanza004 dice:

    Me ha gustado bastante tu historia, Ágata. Es bastante triste y sombría: sombría como ese día de lluvia que describes en tu relato. La protagonista es una ilusa, una ingenua y además es muy desdichada. Tiene que alejarse de la cruda realidad mediante sus vanas esperanzas, sus ensoñaciones ridículas, sus inventados amores idílicos. Muy bueno. Mucha suerte.

  10. Max Estrella dice:

    Muy bien manejado el mundo de los sueños que ayudan a vivir, al día siguiente seguirá imaginando la panadera, porque no puede tragar los días sin fantasear. Y para eso escribimos para inventarnos lo que deseamos .Me gusta. Suerte

  11. la ciudad dice:

    Ágata, me gusto tu narración ¿quién no ha soñado o sueña? ¿Quién no se inventa personajes o situaciones? Por algo somos, o pretendemos ser, escritores. Felicidades Ägata

  12. Roberta B. dice:

    Has manejado muy bien el tema de fantasear, al que todos somos aficionados, al menos los escritores. Me gusta el clima que has ido creando con las descripciones y los diálogos.
    Te deseo mucha suerte.

  13. Hara Kei dice:

    Enhorabuena. Saludos.

  14. Abeja dice:

    Los sueños son parte de nosotros y es hermoso tenerlos, me ha gustado.

    Suerte!!

  15. Jerry cornelius dice:

    Agata, muy bueno.

  16. Avatar dice:

    Tu relato es muy real. Y no creo que las mujeres sean las únicas ilusas a la hora de soñar, conozco a muchos hombres. Suerte

  17. Arponero dice:

    La verdad es que estaba pensando en presentarme al concurso y, viendo el nivel me parece que voy a dejar pasar la oportunidad. Ya hay al menos siete u ocho relatos que merecen ser seleccionados … y los que faltan por llegar. Y no es retirarme para evitar una derrota, sino para no sentirme acomplejado al comparar mis textos con los vuestros. No sólo eres una noble competidora (has dejado tu parecer en buena parte de los relatos, con lo que eso aporta y anima), además escribes bien. Mi sincera enhorabuena, Ágata.

    Por cierto, mi mujer se presenta con el relato número 96, por si quieres echarle un vistazo.

  18. MAJUELO dice:

    He leído con gusto tu relato. Manejas con soltura tanto las descripciones como los diálogos. No me parece un relato triste, pues todos soñamos con algo que luego no conseguimos; la vida continúa. Seguro que Ágata seguirá soñando, y la experiencia le irá enseñando a escoger para no desperciciar cada vez que tiene un bonito sueño una bandeja de pasteles.
    Suerte, Ágata.

  19. Babylons dice:

    Una preciosa historia. Enhorabuena! Te deseo mucha suerte.

  20. HÓSKAR WILD dice:

    Ágata transformada en Ágata Triste. Los sueños que se marchitan son la simiente de los que están por venir.
    Mucha suerte.

  21. Ágata dice:

    Muchas gracias a todos por vuestros comentarios y por el acercamiento a la lectura de mi historia, y por vuestro tiempo. Esa interacción es muy importante para mí, le da sentido a las palabras y al esfuerzo.

    Arponero, pasaré a leer el relato de tu mujer, y espero que te animes para la próxima edición, aunque aún estás a tiempo de hacerlo en esta.

    Gracias de nuevo, y saludos para todos.

  22. Caimán azul dice:

    Eres muy buena describiendo a cada personaje mediante el diálogo, la asonancia entre uno y otro resalta el drama.

    No me parece una historia triste, por el contrario, veo a la protagonista como una mujer de carácter fuerte y que se toma la vida con tranquilidad.

    Gracias por tu comentario en «El hombre del mar». Nunca he leído a Coelho, ni lo escribí pensando en una misión en la vida, pero es interesante ver ese punto de vista que jamás se me había ocurrido.

    Éxitos.

  23. Suero de Luna dice:

    Hola Ágata.

    Gracias por tu comentario a mi relato (La herencia del honor). ¡Cachis! He localizado los fallos que me comentas. Me avergüenzo y no sé cómo se me han pasado. Pero con estas cosas, no hay excusas.
    He leído el tuyo. Podría decirte veintitantas cosas que me han gustado; también, florear sobre el fondo y el mensaje; pero creo que te van a interesar más las que no. Somos aprendices de escritores y entre nosotros, apliquemos el “vamos que nos vamos” y “al lío”.
    Yo pondría ese “Uf” entre signos de exclamación. Los indicadores de diálogo deben ser rayas (bien colocados), pero las aclaraciones deben ser “guiones” y has colocado rayas también (salvo que haya sido error tipográfico o que el sistema no lo permite). Si escribes que “ha coloreado el cielo grisáceo” es porque el cielo de color gris, ha cambiado de color a otro que no especificas; quiero entender que has querido decir “la calima asfixiante ha colorado de gris el cielo”. La frase “Pero a Ágata le parece que siempre, al final, él la lanza una tímida miradita y deja al descubierto la cicatriz del mentón.” Me suena rara, opino que está mal construida. Yo retocaría la puntuación en algunos párrafos. Para ser un cuento, creo que hay demasiado diálogo. No veo un progreso de la acción ni clímax, lo que hace que el relato sea plano. El final me gusta, pero lo encuentro un poco vacío.
    No, no creo que lo que escribo sea doctrina, solo es mi modesta y sincera opinión, la que creo que tú me exigirías como compañero de pluma.
    Suerte, Ágata, en el concurso, pero mejor, en la vida.

  24. Antístenes dice:

    Y le llegó el turno a «Ágata». En principio no confunda los significados de «nadie y alguien», aunque vea mucha televisión. «Vaya a venir nadie…», por ejemplo. Cuidado con los verbos: «vaya A aparecer…», y doy por supuesto que sabe lo que sobra. Y dejando la ortografía y la sintaxis aparte, la historia no es mala, pero sí es demasiado simple en el desarrollo de los personajes. Por ejemplo, no llego a entender cómo alguien, comiendo pasteles regalados, vaya a protestar por una equivocación de nombre. Lo siento, la vida será más increíble que la fantasía, pero esa reacción del personaje no me la «trago». Un saludo y suerte…
    P.D. He intentado ser amable, que conste…

  25. Granizo dice:

    Me parece una historia intimista, con un personaje entrañable con el que es fácil identificarse (me refiero a Ágata, por supuesto). Un bonito relato.

  26. Ágata dice:

    Caimán Azul

    Gracias por tu comentario. Eres muy amable.
    Saludos.

  27. Ágata dice:

    SUERO DE LUNA

    Muchas gracias por su intento de colaborar con mi escrito, tendré en cuenta sus caritativas observaciones.

    Un saludo,
    Ágata

  28. Ágata dice:

    ´»Y llegó el turno de Ágata». Esa entrada suya me tocó la fibra, querido Antistenes. Qué importante soy, que no solo me llega el turno, sino que además lo dice, lo escribe y se toma tu tiempo.
    Magnífico.
    Pobre Antístenes que no llega a entender, perdón, tragar más bien, lo de los pasteles, jaja, qué vida más misteriosa, ¿no cree Antístenes? Lo de ver la televisión es un buen intento, ya sabe querido Antístenes por qué lo digo.

    Y lo mejor de todo es la posdata: «He intentado ser amable, que conste…» Tanto esfuerzo debe agotar. Puede dormir tranquilo. Pero más que nada porque ha dibujado en mi cara una amplia sonrisa con su comentario. Eso le honra compañero de pluma.

    Saludos, amables, eso sí.
    Ágata

  29. Ágata dice:

    Granizo,

    muchas gracias por tu comentario. Eres muy amable.

    Saludos.
    Ágata

  30. Antístenes dice:

    Pues me alegra saberlo. No me retracto de una sola letra, Ágata, pero es agradable que haya sonreido…
    Por cierto, le contesto porque me he perdido y no encuentro la página por la que iba leyendo y de la suya me acuerdo, dado que le pide a todo el mundo que dé la opinión sobre su escrito y sólo unos cuantos relatos más había leído.
    En todo caso no me crea una persona que no es capaz de sonreir, pero es que estoy de mal humor desde que me llegó el borrador de Hacienda.
    Mi saludo.

  31. Ágata dice:

    No tiene que revocar una sola palabra suya, por Dios, sea fiel a si mismo.

    Siento no poder ayudarle, me gustaría saber por qué relato iba, pero no soy adivina. Ya me gustaría. Mientras lo averigua, quiero que sepa que siempre es grato verlo por aquí.

    Y yo no creo ni dejo de creer que usted sea o deje de ser, que sonría o deje de sonreir… Entiéndame, todo se lo dice usted. Creo, sin embargo, que necesita dejar su impronta por todas partes. Como una forma de marcar el territorio.

    Pruebe con el humor, hace las cosas más ligeras.

    Afectuosamente,
    Agata

  32. Antístenes dice:

    ¿Y le parece que no me tomo la vida con humor cuando su anterior me ha hecho sentir como un gato (nada de león) miccionando en las esquinas de la pantalla marcando territorios?… Menudo problemón existencial me ha producido… ¡Hala!, se ha merecido que le indique que tras los tres puntos se comienza con mayúsculas, aunque con minúsculas lo haya leído siempre en las traducciones malas de autores ingleses…
    Mi cordial saludo.
    PD. Iba por el 43. Ahora creo que lo dejo en el setenta.

  33. Ágata dice:

    Antístenes, veo que ha vuelto por aquí.
    No me interprete mal, no me refería exactamente a eso: nada de gato ni de león miccionando, no por Dios. Sino a la impronta, el sello que cada uno imprime con sus palabras. A eso me refería, querido Antístenes. Siento, de veras, haberle provocado un cisma existencial. Bueno, no será para tanto, ya sabe el dicho: «Lo que no mata, engorda».
    Lea sino los comentarios, creo que es un buen ejercicio en ese sentido. Qué sé yo. En el camino uno aprende.

    No suelo refutar ninguna crítica (como no lo he hecho con Suero de Luna, su vecino de comentarios, para el que tendría un buen material), no es mi estilo, pero en este caso haré una excepción, creo que ya somos viejos conocidos. Se trata de los puntos suspensivos. Se lo debo:
    -«Si los puntos suspensivos cierran el enunciado, la palabra siguiente debe escribirse con mayúscula; pero si no cierra el enunciado, la palabra que sigue se inicia con minúscula». Le invito a que consulte el diccionario panhispánico de dudas. No me lo agradezca, ha sido un placer.

    Veo que avanzó mucho en sus comentarios. Recordaré por dónde va, por si vuelve a perderse por aquí.

    Un cordial saludo.

  34. Antístenes dice:

    Un pequeño apunte… Se teclea «si no». «Sino», junto, es un sinónimo de destino, suerte con un matiz de tragedia… Y lleva y no lleva razón. Su comentario sobre la utilización de los puntos suspensivos es cierto, según el último diccionario, dado que hay que aceptar la estupidez estandarizada. Pero, en todo caso, mire cómo queda su escrito (visualmente) respetando la norma de siempre…
    PD.
    Lea mi comentario pensando que sonrío irónicamente… Nada de carcajadas, sólo una pequeña ironía en la comisura derecha del bigote…

  35. Ágata dice:

    Veo que cayó en la trampa del sino. Se le olvidó lo de conjunción adversativa. Se lo dejé a posta, era para saber hasta dónde llegaba usted.

    El resto de su comentario, sin palabras, vuelvo a mi estilo. No refuto comentarios.

    Que le vaya bien, Antístenes, yo ya zanjé todas las cuestiones literarias con usted. Me aburre.

  36. Marianna dice:

    Interesante relato, perfecta descripción de esa frecuente mezcla entre la cruda realidad con las fantasías personales. Suerte!

  37. Aida dice:

    No esta mal tu relato, aunque también es bastante lineal y un poco cursi porque no decirlo, típico de las fantasías que tenemos cuando somos jovenes ,de nuestro ideal de hombre. Como te dije después de tu comentario a mi relato, no es malo que un relato sea lineal, porque si hay muchos trompicones te puedes caer de bruces. Como dice algún comentario que ten han hecho, somos aprendices de escritores y ya nos valorará el jurado, que supongo son los que saben más, de momento cada uno hacemos lo que podemos.
    Que tengas suerte

  38. Antístenes dice:

    Ya voy por el noventa y tantos y… Tiene razón, se me olvidó la puñetera conjunción. Olvide esa parte de mi crítica hasta que decida volver a leer su trabajo, aunque, me temo, voy a opinar lo mismo. Pero, como me enseñó mi padre, lo cortés no quita lo valiente, así que admito que tiene usted razón con la adversativa, y reconozco que me equivoqué.
    Mi saludo.

  39. Enrique dice:

    Esto se está poniendo divertido. No tenía previsto comentar. La mayoría de los años leo en silencio, pero visto la verborrea de este concursante y su grámatica, me he decidido a seguir sus pasos como jugando al come-cocos.
    Ágata ha estado usted sencillamente genial.;))

  40. Pirata dice:

    Al margen de los signos de puntuación, me ha llamado la atención la reacción inexplicable del susodicho Alatriste que, a parte de que resulta difícil de creer por exagerada, no casa mucho con sus frases anteriores, dando las gracias por los pasteles. Hay una frase en concreto que me chirría: «—¿Viene a regalarme pasteles y no sabe cómo me llamo?» Me cuesta mucho imaginar que alguien la formule en ese contexto. Si previamente no han sido presentados, Alatriste no tiene por qué suponer que Ágata sabe su nombre sólo por el hecho de que quiera ser amable y le ofrezca pasteles.
    El final me resulta desconcertante, pues en el párrafo anterior ella cuenta que volverá a intentar enamorarlo, no ha perdido la esperanza con ese tipo y, sin embargo, acaba con un «qué pena de pasteles», que parece indicar justo lo contrario.
    A mí la historia me gusta, pero podría reformularse para que quedara redonda.

  41. Ágata dice:

    Gracias a todos por vuestros comentarios.

    Saludos,
    Ágata.

  42. RUIZ DE LA MUELA dice:

    Un relato de fácil lectura, nada enrevesado, no es el tipo de cuentos que a mi en particular me gustan, la insistencia de la protagonista y la respuesta del indiano queda poco creiaible pero aún así animo a que se lea.

  43. Cánquel dice:

    Los hay que soñamos. Los hay que leemos y los hay que, a pesar de todo, ortografía, puntuación, etc (tire la primera piedra quien no…), le gusta reconocer el mérito ajeno. En este caso hay mérito y mucho. Me gustaría leer tu comentario al mio. Suerte.

  44. neopatafísico dice:

    me gustan mucho los diálogos que mantiene Ágata en sus comentarios, eres una mujer de armas tomar…el relato es un poco «pastel de fresa», pero quién no ha fantaseado alguna vez. El relato está bien escrito, se lee cómodamente y nada enredado. Felicitaciones, y si ese alter ego fuera veraz, yo iría a comprar pasteles allí.

    mucha suerte!!!

  45. Ojos Oscuros dice:

    Me ha encantado. Me imaginaba el entorno de la panadería perfectamente. Yo escribí algo parecido alguna vez pero creo recordar que no lo terminé. Tu lo has finalizado sencillo pero muy elegantemente. No necesita más palabras, está perfecto tal cual. Ágata, sinceramente repito una vez más que me ha gustado mucho. Suerte compañer@ de concurso. Saludos

  46. forastero dice:

    Ágata me gusta tu relato es breve y profundo a la vez entretenido.que tengas mucha suerte bello cuarzo

  47. Rosa azul dice:

    ¡Hola, Ágata!, ¿es posible que haya leído cinco comentarios de Antístenes?, ¡ja ja ja!, bueno, mejor corramos un tupido velo…
    A estas alturas y con todo lo que te han dicho ya, sólo me queda decirte que creo que es un relato muy bueno, y te deseo mucha suerte, que ya queda poco para saber quienes serán los elegidos…
    ¿Los sueños, sueños son?… Un abrazo.

  48. Hank dice:

    Qué pena de relato, estimada Ágata. No sé qué le ha hecho suponer que a alguien pueda resultarle verosímil una historia como la suya. Y es una lástima, porque no escribe usted mal, aunque sí que, al menos en este caso, la historia que cuenta hace aguas por todas partes.
    Trate de aprovechar ese talento para contarnos algo interesante, creíble y entretenido. Estoy seguro de que es muy capaz de hacerlo.
    Y si me lo permite, no sea usted tan insistente con el respetable; si alguien quiere leer su ejercicio, deje que lo haga motu proprio, sin necesidad de insistir en ello.
    Suerte, que al final parece que es lo que se supone que hay que desear.

  49. Ágata dice:

    Gracias a todos por vuestros comentarios.

    A Hank, además, decirle que no por escribir el número del relato uno está obligado a leerlo, en cambio es práctico porque se sabe quién es el que ha dejado el comentario y puede buscar y leer, o no, lo que más le convenga, el relato sin mucho esfuerzo de búsqueda. A mí, por ejemplo, me gustaría leer el suyo, si lo tiene, pero no creo que me ponga a buscar uno por uno. ¿Entiende lo que le digo, Hank? Es algo práctico y en mi caso, lo hago, además, con deferencia, no para ganar puntos o para tener más comentarios. Pobre elucubración la suya, perdóneme.

    Saludos para todos.

  50. Hank dice:

    Para localizar un relato, basta con escribir el seudónimo de su autor en la casilla que dice «Search» (buscar) en la parte superior derecha de la pantalla. Espero que le resulte de utilidad.

  51. Ágata dice:

    Es evidente que es una información de utilidad.
    Hank, gracias.

  52. Atenea de Fuego dice:

    Es un relato simpático. Ágata me ha hecho mucha gracia.
    Suerte

  53. Hank dice:

    Un relato magnífico, verosímil y con un ritmo trepidante.

    Enhorabuena

  54. Walls dice:

    Más allá de la opinión de Hank, que considero respetable, yo no veo que el relato haga agua en ningún lado. Me parece muy verosímil (de verdad y sin ironías inútiles) que el personaje se moleste. Quiero decir: es verosímil que ESTE personaje se moleste. La principal característica de este Alatriste es su costado irascible. Casi al comienzo el narrador dice «Él responde con un GRUÑIDO». Y luego de su insólito enfado aparece otro personaje (Varguitas) asegurando que el hombre es un maleducado, que lo ha llevado por delante y no le ha pedido disculpas; y si vamos a creer en las palabras de Varguitas, enseguida agrega que es «un viejo inaguantable que no se soporta ni a sí mismo». Me parece claro que este Alatriste es un cascarrabias insoportable, y que la protagonista trata de obviar ese defecto porque está enamorada. Creo que por ahí pasa uno de los puntos más importantes de este cuento: el amor que ella siente no le permite ver que ese hombre es insoportable.
    Por último, tal vez sería bueno recordar que una lectura sensata es la que indaga más allá de las letras, la que busca en el reverso de la trama y encuentra lo que el escritor no ha dicho pero ha dejado latente. Para ver la parte importante del iceberg que decía Hemingway hay que sumergirse en las profundidades del texto, y algunos están demasiado pendientes de lo que sucede en la superficie, de ahí que encuentren importante hablar, por ejemplo, de si luego de los puntos suspensivos debe empezarse con mayúscula o minúsculas o versales. ¿Alguien se imagina a Lope de Vega y a Cervantes intrincados en tan pueriles discusiones? Sería para morirse de la risa, ¿no?
    Felicitaciones, Ágata, y mucha suerte. A mí el relato me gustó.

  55. Medusa dice:

    Ágata, ¿qué haríamos sin los sueños? Alatriste existe aunque únicamente sea por esa cicatriz, aunque dure un instante y luego la realidad signifique otra cosa. Toque romántico, un relato detrás de los cristales, la lluvia fuera y olor a pan, a pastelitos. Me ha gustado, y si me lo permites, no hagas caso a los que se creen dioses de la RAE, algún desliz tendrán y tienen, quien siembra vientos, recoge tempestades.
    Suerte, mi relato, por si te interesa, es el 15.

  56. Ágata dice:

    Muchas gracias Walls, por esa mirada hacia mi relato, que indaga más allá de las letras y sabe ver…
    Gracias a Ruiz de la Muela, Cánquel, Neopatafísico, Ojos Oscuros, Forastero, Rosa Azul, Atenea de Fuego y Medusa.
    Os agradezco a todos la lectura de esta historia.

    Salludo cordiales.

  57. Un admirador dice:

    Fascinante, precioso.
    Ágata, sigue soñando, que es mejor que la realidad.
    Sigue escribiendo, porque tienes mucho en tu interior que debe aflorar, para que los demás disfrutemos con tus relatos.
    Un beso

  58. Violeta Nerolí dice:

    Se lee con rapidez, aunque sería mejor que Agatha no tuviera que acogerse a ese personaje tan frio, denota una tristeza increible.
    Suerte!

  59. Fernán Caballero dice:

    Hola, Agata.
    Yo opino que la reacción del tal Alatriste no es exagerada: simplemente, es un borde, como hay muchos sueltos por el mundo. No existen comportamientos estandarizados a los que podamos acogernos para decidir si el personaje es creíble o no…la imaginación es la que manda.
    Me gustó. Enhorabuena, y suerte.

  60. Ágata dice:

    Gracias, Admirador, Violeta Nerolí y Fernán Caballero, por vuestros amables comentarios.

    Saludos, y suerte para todos.

 

 

 

 

 

 

 

Pagelines