Saraí observó con agrado al vigoroso y apuesto joven que llenaba las formas nuevamente para donación anónima en el banco de esperma. seguir leyendo »
—Eres la misma, pero pareces otra —dijo él.
No me quedó claro si le gustaban o no mis caricias, y retiré la mano. Él miró hacia el despertador. Las siete y media. Saltó de la cama, subió la persiana, y se quedó mirándome boquiabierto. seguir leyendo »
“Algunas mujeres han nacido para que las mantengan”Pensó Eloisa envidiosamente,mientras sorbía su piña colada en la tumbona de la playa, en el estupendo Resort de Punta Cana al que habían llegado la noche antes. seguir leyendo »
-No. No fue así, como tú dices en tu libro. Murieron casi todos, es cierto; pero no como tú lo cuentas. seguir leyendo »
El poeta se encontraba sentado en el filo del precipicio del faro, donde la vista era totalmente hermosa, mostrando el paisaje del río, pero no esa noche, esa noche reinaba la pena y el dolor seguir leyendo »
Empecé a trabajar siendo muy joven, en una empresa situada a las afueras del pueblo. El edificio estaba solitario, rodeado de bancales, un par de casetas de campo, un cobertizo agrícola y la carretera que conducía directamente al pueblo. seguir leyendo »
Oh God said to Abraham, «Kill me a son»
Abe says, «Man, you must be puttin’ me on»
God say, «No.» Abe say, «What?»
God say, «You can do what you want Abe, but
The next time you see me
comin’ you better run»
Well Abe says, «Where do you want
this killin’ done?»
God says, «Out on Highway 61»
Highway 61
Bob Dylan
Enseñan los catequistas, que Isaac era un niño cuando su padre lo llevó hasta el monte Moria para ofrecerlo en sacrificio. Es el motivo, señalan, para justificar la docilidad del muchacho y la falta de palabras en su defensa. seguir leyendo »
Existe una enfermedad de la mente, en la cual la persona enferma sufre de alucinaciones auditivas o visuales. Las primeras, de las cuales voy a hablar ahora, son de un carácter singular. Es usual en ellas, una voz imperativa, que ordena cosas al que las escucha. Aunque no siempre. seguir leyendo »
Abro los ojos, parpadeo unos instantes, los cierro.
Abro los ojos progresivamente, casi con deleite. Las pestañas se despegan y la pupila emerge de la oscuridad a la luz. Amanece. seguir leyendo »
Después de golpear a mi hijo, puedo hacer casi cualquier cosa. Es habitual, sin embargo, verme deambular por la casa, encender un cigarro o beberme medio litro de agua. Sin remordimientos. Sin sobresaltos. seguir leyendo »