premio especial 2010

 

May 24

Erase una vez un como país, lejano cercano llamado m¨∫ =|:^∞y;|^:r.

Sus habitantes tenían costumbres muy distintas a las de nosotros, sin embargo también encontramos similitudes. Una de ellas era que invertían en la Bolsa de Valores, la mayoría revisaba a diario cuales eran los puntos más altos de la tabla y a donde querían invertir, en este como país, no había pobres ni ricos, lo hacían por divertirse. 

            El beso de nuestro cuento era uno de los que mayores puntos recibía, lo que más atraía a los inversionistas era su inexistencia; sí, en este lugar destinaban energía a cosas intangibles, ya lo sé, sus habitantes eran extraños. La inversión era distinta para cada idea, es que además no existía el dinero, por ejemplo, a la fabrica de pastillas para hacerse invisible, tenían que invertirle momentos vacíos, a la academia de vuelo, donde enseñaban a suspenderse en el aire con el cuerpo, tenían que invertirle  palabras de peso, eran expresadas, no escritas, tenían que soltarse al igual que costales de arena de los globos para elevarse.  Al beso le invertían suspiros, el valor del beso era justamente ese, su osadía, es que era en esencia cobarde, miedoso, por lo tanto contenía muchos atrasos, entonces cuando se entregaba era curioso, explorador, húmedo, abundante, al menos eso se decía… Los labios a los que pertenecía el beso, eran comunes y corrientes, no había colágeno en ese lugar. Tampoco eran faquires, se mantenían besando, su parte favorita era la coordinación que tenían con los ojos, presenciar los párpados bajando para voltear la mirada hacia adentro era todo un prodigio. Alguna vez el beso tuvo la tentación de saber como sería su existencia y se metió en uno de estos momentos, pero había un problema: los labios que definían su inexistencia, no estaban allí, así que al levante de los párpados detectaba que no regresaban sonrientes, lo que cual sería lógico,  por lo tanto, decidió no inmiscuirse más en los besos que sus labios practicaban felizmente, sabía que la fuerza de su inexistencia radicaba en la no espera. 

La empresaria quien logró que el beso inexistente estuviera en la bolsa de valores tenía mucha credibilidad entre los ciudadanos de m¨∫ =|:^∞y;|^:r ya que en su empresa se había desarrollado la tecnología más importante que se haya visto en la oftalmología, lanzaron al mercado unos pupilentes que cuando la gente los usaba, podían ver las estrellas de día; ¡todos tenían unos! la moda se sostuvo por tanto tiempo que para no dejar de hacer sus actividades cotidianas, aprendieron a caminar volteando al cielo sin que sus pasos dejaran de ser seguros. Así que cuando supieron del beso inexistente, nadie dudó en apostarle a la idea, sabían que algo extraordinario iba a suceder. El beso se anunciaba como algo abstracto y próximo a descubrirse, a la dueña, como puede notarse le gustaba manejar el misterio. Pero quizás se preguntarán, ¿Cómo habrá surgido el beso inexistente? había sido justamente en alianza con los ojos, los labios y la nariz, una vez, sin saber determinar como ni cuando habían sentido al cruce con otros ojos, maravillosos por cierto, que una gran porción de aire penetraba por todo el cuerpo, engrandeciendo el pecho, los ojos mandaron la señal y los labios concentraron un hormigueo tal, que sin saberlo lograron desarrollar en un gran suspiro, un beso con la curiosidad de existir. Es por eso que lo habitantes de m¨∫ =|:^∞y;|^:r que le invertían a la idea, lo hacían con suspiros. 

Los suspiros provenían de distintos tipos de personas, unos, unas recordaban cuando alguna vez  habitaba en ell@s un beso inexistente y habían logrado que no lo fuera más, así que en cada suspiro lo animaban a existir, sabían que valía la pena, sus suspiros eran de recuerdos. Otros nunca habían experimentado el temor de besar otros labios, sus suspiros eran de extrañeza pura. Unos más estaban en las mismas, sus suspiros eran solidarios también eran ideas para existir, que no podían aplicar para sí mismos. El chiste es que todos con la idea se entretenían. 

Mientras esto sucedía el beso seguía sintiendo miedo, además experimentaba el peso de las expectativas, ¿seré rico? se preguntaba, tenía grandes problemas de identidad, pero era normal, no existía, ¿por que atormentarse por algo que no ha sido?, eso lo angustiaba pero enseguida recordaba que su inexistencia consistía en no saber si llegaría a ser, tendría que suceder al igual que cuando nació, sin saber ni como ni cuando o simplemente se esfumaría su posibilidad de existir. Estamos hablando de asuntos difíciles, relacionados con la renuncia. Pero algo tenía claro, le parecía ridículo el sufrimiento entonces decidió entretenerse, observaba los labios besando no sólo otros labios, sino como era que rozaban con tersura  un pedazo de pan que por medio del trabajo suavizaban transformándolo en un alimento delicioso para el cuerpo, había frutas que le parecían únicas como el durazno, sentir los mini pelitos que tenían, era toda una aventura, pero también disfrutaba lo liso de las copas de cristal que resbalaban los líquidos, o esperaba el momento en que los labios tocaran el picante para reírse cuando se enchilaran, ¡era millonario! tenía a diario un montón de sensaciones; pero esto no le conformaba, ¡quería más!. Como no sabía ser directo, había desarrollado una capacidad para rodear que se convirtió un extraordinario explicador de razones. Mira, le decía a los dedos, haz como si las yemas de tus dedos fueran labios, que tocan cosas lindas, por ejemplo aquella flor, pero no pienses como dedos que eres, piensa como labios intenta besar con tus manos. Tenía una forma de decir las cosas que las manos solo querían experimentar lo que el beso inexistente les decía, las dejaba inquietas, entonces sucedía, besaban los pétalos con las manos y descubrían un mundo de sensaciones nunca antes experimentadas. 

Saben, hay un secreto que no les he contado, había algo que el beso no sabía,  resulta que la persona dueña de esos labios, le había trasladado temor a aquel beso inexistente… entonces…. ¡sus problemas de identidad tenían un origen!…. ¡su tormento era algo justificado!, pero él no sabía, era inocente, pobre beso…. era un beso que se negó a si mismo, sin informarle a los otros labios, anuló sus posibilidades, eso tenía mal a nuestra empresaria, sabía que un cambio importante le acababa de suceder, metió el prejuicio en su vida, sintió que no debía y ese sentimiento podía entorpecer todos sus descubrimientos, por que si algunos llegaban a ser importantes, como el de los pupilentes, era por que nacían de la libertad, de lo ilimitado. Ahora que había castigado un sentimiento en su interior, dudaba que pudiera volver a hacer algo importante, estaba muy confundida, además comprendía que si en lo individual le había sucedido esto, ¡seguramente otros habitantes de m¨∫ =|:^∞y;|^:r también lo sentían! y podría repercutir en que sus vidas se tornaran grises, por tanto tenía que hacer algo. No en balde el beso siendo algo tan personal era todo un acontecimiento social. Hasta ahora solo había buscado distracciones para disipar la idea, no podía comprender que teniendo la compañía de unos labios que tanto quería y a los que no podía lastimar, hubiera surgido este otro, sin saberlo pedía en los suspiros soluciones. 

El beso, por su parte, seguía buscando sensaciones, se había aficionado a las cosas tersas, miren ojos ven aquellas nubes, vayan allá, pero no como ojos que son, sino como labios, sientan que con la mirada rozan aquellas formas, besen con suavidad las nubes, y los ojos en la experiencia adquirían un brillo jamás visto, eran felices sintiendo como labios. A la nariz le decía, ¿quieres parecer labios?, siente el vapor de esta comida que ingresa y besa lentamente las paredes de tu interior, hazlo despacio, no desgastes la emoción en poco tiempo, puedes aspirar o besar que es lo mismo, l e n t a m e n t e, y la nariz empezó a notar que los vapores todos son distintos y se sintió con vida propia.

Pero no solamente observaba los besos desde su cuerpo sino que empezó a mirar a otros besándose, a las olas del mar que al reventar enseguida regresaban besando la arena, ¡esos si eran besos húmedos!, otra vez vio a un escarabajo besando un higo. Por horas permaneció allí, observando, hasta que el higo se acabó, era un beso sin retorno; en cambio había otros cíclicos, esperaba el momento justo en que el sol tocaba los bordes de montañas lejanas, eran besos de despedida ó de buenas noches, le sorprendía  imaginar todos los lugares que el sol alcanzaba a besar antes de irse, era enorme.  El beso se mantenía divertido, pero un día sin saber de donde, ni como ni cuando, sintió que algo indescriptible lo besaba como si un traje de suspiros largos lo arropara, como una clara de huevo a punto de turrón pero un millón de veces más ligera penetraba por todos los poros del cuerpo y el beso aquel no tenía tiempo, era poco y mucho, no era frío ni caliente, era un beso que le transmitió una porción enorme de serenidad. No entendió nada, no quería entender. 

A partir de ese momento, ya no le importaba concretarse, quería ser nada, caminaba sin prisa no buscaba, se encontraba. El recuerdo de aquel beso alimentaba su inexistencia. 

Caminando un día tropezó con los mismos ojos, eran increíbles, de una profundidad similar a la del océano. Al cruce con ellos, sintieron que una gran porción de aire penetraba por todo el cuerpo, engrandeciendo el pecho, los ojos mandaron la señal y los labios concentraron un hormigueo tal, que sin saberlo lograron revivir en un gran suspiro, un beso con la curiosidad de existir. 

El beso se instaló en el olvido, dejó de lado lo que había aprendido, quiso meterse en los besos que sus labios practicaban felices, no le sirvió de nada, ya lo sabía…quiso odiar a aquellos ojos, pero le pareció ridículo el odio, no sabía que hacer… la verdad ¡este beso era puro cuento! y los habitantes de m¨∫ =|:^∞y;|^:r lo sabían, pero les gustaba soñar. 

Esta es una media historia, no porque no logre serlo, sino porque termina ahora.

Si eres habitante de m¨∫ =|:^∞y;|^:r. y quieres invertir en la Casa de Bolsa deposita un suspiro literario en los comentarios.

183- El cuento del Beso. Por Zamanta, 5.8 out of 10 based on 34 ratings

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13 Responses to “183- El cuento del Beso. Por Zamanta”

  1. neopatafísico dice:

    me ha divertido mucho, me gustan los cuentos que nos hacen volver a la niñez…quiero ser un habitante m”[=I`[ ^–y;I^:r.. volviendo al comentario me recuerda a Momo de Michael Ende, el cual me encanta…original, me imagino al beso con dos ojitos poniendo caritas mientras mira como se besan otros…
    un labio vouyeur, 🙂

    si quieres puedes leer el mío es el 120

    mucha suerte…!!! enhorabuena!!!

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  2. HÓSKAR WILD dice:

    Aquí queda mi suspiro. Espero que sirva para que los besos coticen al alza.
    Mucha suerte.

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  3. Elhuyhuyhuy dice:

    …quiero invertir milochomil suspiros en esa casa de bolsa, pa’ ver si ese beso existe y que nos cuente otro final en este cuento

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  4. hay algo que no se pueda besar?

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  5. Zamanta dice:

    Gracias a todos por los comentarios y los suspiros, provocar el diálogo es la intención que me ha motivado a participar.

    Neopatafísico, a mi también me gusta mucho el libro de Momo, felicidades leí tu cuento!

    ¿Qué será lo que no se pueda besar? ¿algo espinoso?

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  6. la ciudad dice:

    Otro cuento fantástico, una vez más con bloques enormes, pero en fín así les ha gustado escribir a muchos autores en este certamen.

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  7. Antístenes dice:

    He sido incapaz de leerme entero el segundo párrafo y continuar, así que, en todo caso, le deseo suerte…

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  8. liart dice:

    Ese beso abstracto genera sensaciones reales, es tan sensitivo y a la vez esquivo, que a todos nos ha llegado al encuentro , gracias por tu cuento de besos, al fin que la bolsa tendrìa buena inversion en ellos.
    Sencillamente un beso para voz.

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  9. Gabriela Escárcega dice:

    Sin temor de besar otros labios, besos.
    Todos los suspiros para tí.

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  10. tza dice:

    me encantó. pero no sé si ya voté o qué onda con las manzanitas

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  11. Zyanlendi dice:

    Logrando besar con las Manos las Flores, los Paisajes, los colores traviesos se me Nredan N los Besos q los Dedos T Dedican . . . DivinaSs quien . . . . s ? aprecihaddª Zammy*

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  12. Teresa Dovalpage dice:

    ¡Excelente historia! Tiene un magnífico contenido, salsa y mendó. ¡Buena suerte!

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  13. Roberta B. dice:

    Me gustó tu original historia de besos, muy sensitiva. Te mando mi suspiro, a ver si sube la cotización. Enhorabuena y suerte.

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