Es la vida. Por Brisne

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?Suena el despertador. La tenue luz anuncia que ha comenzado un nuevo día. Despertarse. Abrir los ojos. Ir a rastras a por el café. Encender la tele y desayunar rápido. Tres niños esperan la llamada y saldrán con ojos y legañas. Los suaves sonidos de los vecinos se cuelan por los poros de las paredes. Llegan los tres contentos y felices. ¡Buenos días!.
El día entre trabajitos y libros. Después mis agobios, mis números rojos, mis descubiertos en la cuenta.
Volver del colegio, teléfono inalámbrico, primera llamada.»Claro, sí, estoy muy caliente para ti». Hacer las camas mientras hablo. Limpiar el baño mientras sus gemidos llenan mi oído.
Veinte minutos, cinco euros.

Brisne
Colaboradora de Canal Literatura en la sección «Brisne Entre Libros«

Blog de la autora

Sonidos del aire. Por Juan A Galisteo Luque

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Dulces pajarillos
que alegráis mi alma,
cantando celosos
con ansia temprana,
no dejéis que asome
esa pena ingrata,
que esconde el espejo
de la madrugada.
Cantad armoniosos
en las verdes ramas,
que al vivo reflejo
de una tarde clara,
sois paz y alegría,
sois esa mirada,
que incita el sentido
desde la distancia.
Mil flores silvestres
al viento se alzan,
mostrando dichosas
su humilde elegancia,
luego, sus colores
de bella semblanza,
van buscando un cielo
que mi ser no alcanza.
Un vivo riachuelo,
al llegar me abraza,
su risa es mi llanto,
también mi esperanza;
unas veces llora,
otras veces canta,
y solo se escucha
un ronco murmullo,
del firme y sonoro
discurrir del agua.
Aquí, en este parque,
junto a la enramada
y esa suave brisa
que besa mi cara,
contemplo la vida,
que sola se afana
por unos instantes…
y no dice nada.
Dulces pajarillos
que cantáis al alba,
desde aquí, os escucho
con intensa calma.
Son vuestros sonidos,
sueños de alborada,
que en las largas noches
de luna dorada,
anuncian el día
desde la distancia.
Pajarillos vivos,
que por la mañana
lanzáis melodías
hasta mi ventana,
no dejéis que asome
la cruel añoranza
y oprima en silencio
la paz de mi alma.
——

Juan A Galisteo Luque
Derechos registrados
Del poemario: Romances en la penumbra

Blog del autor

Quién pudiera. Por Verónica Victoria Romero Reyes

?Verónica Victoria Romero Reyes

Quién pudiera purgar tu pesadilla
de duda en el ansia mía de tu nombre,
quién pudiera regalar tu sueño
de día en la pupila mía que te esconde.
.
Inevitable.
.
Quién pudiera quemar tu tribulación
en mil hogueras de respuestas que no sé,
quién pudiera recogerte el corazón
y devolvértelo inocente y sin memoria.
.
Ineludible.
.
Quién pudiera vaciar de lluvia tus ojos
y en mil estrellas confundirte las razones
porque no sintieras de la verdad las tiriteras
que te dejan el baile de manos en temblores.
.
Inútil.
.
Quien te quiere, inútil, en descalabro,
por no saber lo que sabiendo se sabe,
una rueda triste y un giro macabro,
y un único corazón que aún late.
.
Que yo cuido, sigilosa y en las artes
que mi Dios me propone a hurtadillas,
por no verte el agua en las mejillas
y desnudarte el alma nueva cada noche.


Verónica Victoria Romero Reyes
Blog de la autora
Derechos registrados.
De tu voz la travesura.

Conocerás el amor (I y II). Por María del Mar Hermoso

La gran ola en Kanagawa del pintor Hokusai.

Querido Yuto, 

¿Cómo estás, mi amor? Imagino que tu avión con destino a Berlín llegó ayer, y que te esperaban tus colegas japoneses  para acompañarte al hotel. Nunca creí volver a verte desde la última vez que hablamos, aquel domingo lluvioso y gris, a finales de Mayo, en el café Novelti de Salamanca.  Necesitábamos ultimar los detalles de nuestra traducción conjunta, tú ponías el japonés y el inglés, yo añadía el español y el alemán. Te gustaba aquella cafetería por su aire bohemio e intelectual, y porque «Hacen los mejores capuchinos de Salamanca, mi amor», como tú solías decirme mientras paseábamos bajo los arcos de la plaza mayor. Yo dejé sobre la mesa el libro que estaba leyendo entonces,  El marino que perdió la gracia del mar, de Yukio Mishima, y en la portada se veía la famosa ola azul, con su borde blanco, como una puntilla salina en forma de garra amenazante, decidida a aferrarse a la vida a cualquier costa. Poco podíamos prever entonces que, de nuevo, el  idioma japonés propiciaría nuestro encuentro en la Universidad de Rikkyo, en Tokio, tras 12 años de traducciones constantes que me llevaron por 3 continentes: Europa, América, África. Pero  nunca Asia. 

A principios de este año, después de Reyes, decidí matricularme en un master de especialización en Lengua y cultura japonesa  que se impartía en el departamento de Lenguas Extranjeras de Tokio. Lo necesito para  impartir unos cursos universitarios en Málaga, donde resido desde hace 7 años, como sabes. ¿Pensaste alguna vez cómo me irían las cosas, amor? ¿Imaginaste algún día que llegaría a ser  tu alumna? Y después, cuando nos vimos allí, entre otros traductores extranjeros.  En realidad, no necesito escucharte para saber qué pensaste; me basta recordar tu cara, entre sorprendida y asustada, y la emoción contenida con que te acercaste a saludarme al final de la primera clase. Sabes, cielo, sigues siendo igual que entonces: educado, temeroso de ofender en algo, con esa cortesía nostálgica que enmascara un dolor profundo, en disonancia con el mundo. ¡Aún recuerdo lo crueles que fueron contigo los de la empresa de traductores! No te renovaron un contrato ganado con talento, esfuerzo y lealtad durante años. Te hicieron un mobbing para que no ascendieses a presidente de la sede de Lengua Japonesa en una de las empresas internacionales  de traducción más importantes . Y con su desprecio perdimos más que tu trabajo. Porque yo sí seguí trabajando para ellos 5 años más. Los justos para terminar mi doctorado. Los justos para que las circunstancias nos obligaran a separarnos para siempre…hasta hace dos semanas. Cuando lo pienso, veo claramente que la ola de Hokusai, con su fuerza y su rabia, nos ha vuelto a unir, en un intento de satisfacer la justicia poética de la que el marino de Mishima no pudo gozar. Pero nosotros, sí.

¿Te acordaste de comprarme el DVD de la película Puente al sol? Yo nunca la conseguí, ¡y mira que la he buscado en los centros comerciales de EEUU! A mi madre le encantaba esa película, y siempre bromeé con ella diciéndole que también yo encontraría a mi Terasaki y que escribiría un libro sobre nuestra historia de amor, como hizo la norteamericana Gwen casándose con su diplomático japonés poco antes del ataque a Pearl Harbour. Por suerte nuestros países de origen no están en guerra, aunque después de romper no volví a releer la novela. Me recordaba demasiado lo que no pudimos tener. Pero no quiero ponerme triste.  Ya hemos sufrido demasiado, y siempre por culpa de otros. Mi amor, no sabes cuántas ganas tengo de volverte a abrazar, a besar, de sentir tu respiración y tus susurros en mi oído. Sólo cuando nos miramos a los ojos en el jardín de lirios del templo de Meiji Jingu, tras la primera ronda de exámenes, comprendí hasta qué punto no había podido olvidarte. Tu mirada profunda, oscura, tranquila, se volvió inmensa irradiando calor y pasión mientras pasabas tus brazos por mi cintura, después de tantos años… Y cuando volvimos a hacer el amor, me quemabas tanto… era tan fácil dejarse llevar por ese incendio luminoso invisible que me arrastraba hasta ti, que me permitía volver a ser quien soy, quien siempre quise ser, por fin. No quiero volver a perderte, ya no podría soportarlo más. Te quiero, mi amor, te quiero. Y siempre te querré.

Cariño, termina pronto tu trabajo en Berlín, la distancia se me hace insufrible. Yo ya tengo mis billetes para viajar a Japón en Semana Santa, y he hecho las reservas para 10 días de hotel, en el Keio Plaza. Me encanta ese hotel, con sus habitaciones a más de 20 pisos de altura, sus vistas de Tokio iluminado durante la noche. !Mmmm, y echo de menos pasear por los jardines Shinjuku, con sus puentecitos, sus caminos ondulantes y sus árboles japoneses!  No sé cómo, tesoro, pero buscaremos la manera de estar juntos.

Tengo que despedirme, mi amor, el trabajo nunca espera. Te quiero.

                                                   Irene 

María del Mar Hermoso
Derechos registrados
Cuadro: La gran ola en Kanagawa del pintor Hokusai.

Caballero Poeta de Canal Literatura 2011

En la pasada entrega de premios el día 8 de octubre, Juan F. Ballester Palazón que fue nombrado Caballero Poeta por su dedicación apasionada y discreta a la poesía y su colaboración desinteresada durante diez años a la labor de la Asociación Canal Literatura.

 

Juan Ballester Palazón

Un compañero entrañable de andadura desde los inicios de Canal Literatura. Un amante incondicional de la poesía, con un gran conocimiento de la técnica poética. Ha participado prácticamente en todos nuestros certámenes, tanto de poemas como de narrativa, quedando finalista varias veces y alzándose también en 2 ocasiones el 2º premio de poemas. Además ha colaborado también en los grupos de lectura de varios certámenes.

Pero, sobre todo, estamos hablando de una persona que lleva la poesía como estandarte, la discreción y el trabajo como método y la caballerosidad como seña de identidad.
Foto:Joaquín Zamora

Depresión. Por Yolanda Sáenz de Tejada

?Yolanda Sáenz de Tejada

Acaricio
(suave)
las grietas de
mis ojos.

Las coso después
con hilo de olvido
y aprieto fuerte
el bordado
con mi lengua
–no quiero
que se me fugue
ni una lágrima–.

Y espero…

Llevo cosiendo
mis párpados
cada día
de cada mes
de los últimos
tres años.
Me ha salido
un callo en la yema
del iris.

Hoy,
lunes de un
martes cualquiera,
he decido
no coserme más.

Acaricio
(suave)
las grietas de
mis ojos.
Ato mis agonías
con hilo de futuro.
Y escondo
–entre mi pelo
de animalhembra–
la melancolía que me
mata.

Hoy,
vuelvo a tener
hambre de existir.
Voy a comerme
la vida.

.

Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora
Foto:Joaquín Zamora

Hay un tiempo para la noche bajo la luz de las estrellas. Por Mónica López Bordón

 

Aquí estoy, o allá, o en cualquier otra parte. En mi principio.
T. S. Eliot

 

Eran tus besos, eran tus besos
y abarcaban todas las tierras de tu nombre.
Hicimos las ecuaciones del tiempo
pero no sé donde olvidamos las sumas y las restas,
las fracciones de las rosas en flor
y los límites en movimiento,
a compás, al ritmo de los números
irredimibles en la conquista.

Vive el aire, vive el aire
en el murmullo de las olas
mientras intento aprender la vida, la muerte,
el reflejo del pasado, del presente,
futuro abierto en la piel que se desliza en el amanecer.

Hay un tiempo para la noche bajo la luz de las estrellas
y si te acercas, si te acercas,
acaricias la belleza, la ternura de su resplandor.

Estoy en mi principio,
abarcando todas las tierras de su nombre.

*Cuadro: «Lady Godiva» de john Collier

Mónica López Bordón
Blog de la autora.