Vivir para los demás. Por Almudena Aibar Hidalgo

«Vivir para los demás, no implica  abandonarse, simplemente tenemos que darnos cuenta de que cuanto más damos, más recibimos.Cuanto más recibimos, más tenemos para compartir.Las cosas buenas se multiplican cuando las compartimos y esa es la gran paradoja de la vida, del amor.¡No somos lo que tenemos, somos lo que regalamos!»

Almudena Aibar Hidalgo
Escritora

carmelasalealmundoaquererlo. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Me llamo Carmela y he decidido salir al mundo a quererlo…

Empezaré por mi ciudad y
os iré contando como responden las personas a las que decido darles mi amor.

Cuidado, que puedo encontrarme contigo…

Hoy,
lunes,
salgo a pasear.
Me recojo el moño de la vergüenza y
me pinto
(de rosa chillón)
las uñas
de luchar.

Hoy yo,
Carmela,
voy a ser educada.

Muy educada…

Así que decido
(yo solita, con este corazón a medio amueblar)
que voy a saludar
a todo el que
me encuentre.

Y salgo
—muy sonriente—
a la calle.
(Para que me identifiques,
voy con Sancho,
mi precioso perro.)

¡Hola!
le digo a una señora que juega con su nieto.
¿Qué tal ha merendando el niño?

le grito después lanzándole una sonrisa
(que casi le salta el ojo)
a un tipo estirado que anda dando zancadas…

Está usted guapísima,
le sonrío a una chica con prisa,
ese collar te
sienta fenomenal.
¿me lo dejarás
algún día?…

Cuando termino,
siento un profundo dolor en los hombros.
Duelen tantos ojos
clavados en mi esternón
(mirándome como si estuviera
loca de atar).

Duelen los comentarios
de la gente
que se extraña de mi
buena educación.

Duele que nadie,
nadie y
nadie,
me haya respondido…
(eso casi me hace llorar)

Y de pronto observo algo magnífico:
¿sabéis lo que ha ocurrido?
que los que no se hablaban,
los que paseaban solos
con su ego y
sus medias recién estiradas,
ahora se han unido
para hablar de mí;
de esa chiflada que va saludando
a todos.

Yo,
Carmelaqueama,
he conseguido unirlos…

Pero,
herida de muerte,
pido venganza por
los desprecios y,
mientras todos me miran,
me elevo en
el aire
moviendo mi pelo
como si fuera una aparición.
Suspendida,
me bajo el
vaquero y les
enseño
un grafitti
que me he hecho
en el culo:
me llamo Carmela y
no estoy loca,
solo os estoy
educando…


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora

El laberinto. Por Mari Cruz Agüera

Voy de camino a dónde,
si no hay más pasadizo que el pliegue de las sombras,
si soy barro y ceniza,
si me falta una tarde cubierta de manzanas
para tentar al hombre.
No entiendo este bregar contra la piedra
que fortalece el llanto,
ni este fervor que empuja mi cuerpo a la quimera.
Sólo la soledad quiere besarme
el otoño imprevisto de mis labios.
Después de tanto articular silencios
ya no existe mi voz, ¡estoy perdida!
y el frío de mis manos desnuda la evidencia:
que no soy más que una hoja
en silencio perdida
en este interminable laberinto.
Convoco a los poetas que han amado,
que ellos te hablen de mí que yo no puedo.


Mari Cruz Agüera

Taller de Construcción de Relatos. Por Admin

Con motivo del próximo Certamen de Narrativa Breve y atendiendo a la demanda de algunos escritores noveles de la Región de Murcia, la Asociación Canal Literatura, organiza el primer Taller de Construcción de relatos para ayudar a mejorar la ténica narrativa a todos aquellos que se incian en el arte de escribir.

Las clases serán impartidas por Ramón Alcaraz García director del taller literario en internet EL DESVÁN DE LA MEMORIA (www.tallerliterario.net).
Ramón Alcaraz, no sólo es un profesor cualificado y con gran experiencia, además se implica en la dinámica y el progreso de sus alumnos por lo que todos los que le conocen le describen con diferentes palabras pero siempre con admiración, respeto y cariño.
La cita: Sábado 27 de marzo de 2010.
Lugar: Murcia- Hotel NH Amistad
Sesiones de mañana y tarde. (10:30-14:30 y 16:30- 20:30) con un «Café pausa» servido por el hotel.
Precio: 85 euros
Cobertura Internet WIFI a disposición de los alumnos
Diploma acreditativo y los mejores textos del taller se subirán al BLOG del Canal Literatura.
Para más información e inscripciones ponerse en contacto con la dirección de correo relatos@canal-literatura.com

Organiza la Asociación Canal Literatura

Pincha en la imagen para más información, objetivos, programa  e inscripción.

Dicen. Por Luis Oroz

Dicen que los recuerdos son semillas
que crecen en la tierra de lo que ya no existe,
que necesitan tiempo, que se hidratan
con la humedad de la melancolía.

Dicen que son tardías,
que maduran con la caricia de otro sol más cálido,
que se agarran al pecho
cuando el cuerpo se tropieza en el hueco de un minuto vacío,
que perfuman al triste
y que nutren al hombre que se muerde las uñas.

Dicen que la memoria solo espera el sabor que la devuelva
a ese lugar en donde nunca estuvo,
que no puede moverse
cuando sujeta el peso de las cosas que pasan.

Yo sé,
            como tú sabes,
                                     que todo es relativo;
que el argumento cae
como el orgullo que atraviesa el puente de nuestra soledad.

Porque recuerdo el beso de las 7
con la profundidad del que se siente calladamente lejos.

Y son las siete y cinco
                                       y no te has ido.


Luis Oroz
Blog del autor

Valentina. Por María Dolores Almeyda

–Abuela, ¿sabes qué?  Soy divina y rockera.

Está deseando ser mayor, tanto como su hermana, pero tiene muy claro que no puede crecer de prisa ni alcanzarla. Sabe que el proceso es lento, que todo pasará lentamente, pero está mentalizada y sabrá esperar.

–Tengo un amigo marrón, abuela, se llama Omar, tiene el pelo rizado y se mete los lápices en el pelo y el dedo en la nariz, pero a mí me gustan más los niños rubios…

Imparable, incapaz de estar callada unos minutos, cogida de mi mano, apretando mis dedos, dándome calor, un calor distinto al que llevo en la mano derecha, enguantada y negra.

–Tengo que decirle a Omar que está aquí mi abuela y que ya no me tire más del pelo porque si no mi abuela se enfadará.

Como si la abuela fuese su adalid, la abuela de Piolín, alguien a quien la edad subió a un pedestal y su misma fantasía le imprime un carácter de personalidad.

–No me gusta que me hablen con la voz aguda, abuela. Se creen que soy una niña pequeña.

Pequeña donde yo diría chica. Rockera  donde yo pondría ye-ye. Marrón lo que yo pintaría de negro. Contadora incansable de palabras donde yo pongo el silencio. Proyectos de crecer en varias direcciones donde a mí sólo me queda reflexión y  recogimiento. Estatura que se eleva día a día junto a otra que empequeñece de igual modo. Sorpresa frente a hastío. Ilusión junto a cansancio disimulado apenas, lo justo para seguir andando un poco más.

–Abuela, los niños no se meten los dedos en la nariz, ¿verdad?

–No, claro que no.

–Abuela, ¿sabes qué?

–Que, dime qué.

–Es fenomenal… –gesticulando con todos los músculos de la cara—no te lo puedes creer, pero la malvada Davinia es una vam-pi-ra –y separa las sílabas recalcando la palabra.

–¡No!

–Esa soy yo.

–¿La vampira? ¿La malvada?

–Sí. –rotunda.

–¿Y por qué quieres ser la mala?

–Para que  ningún niño me tire de los pelos.

“Di que sí, Valentina. Sé la mala. Al menos mientras aprendas a defenderte. Sé la mala para mantenerlos a raya. Guarda esa sonrisa maliciosa para  cuando seas mayor. Pero aprende a enseñar tus pequeñas garras para que ellos se vayan enterando”.

Porque las cosas no están mejor de lo que estaban. Y mucha culpa de ello seguimos teniéndola nosotras, las mujeres. Pero me callo, guardo silencio junto a ella y no le digo nada. De todas formas creo que ella tiene claros los conceptos. Tan pequeña y cómo sabe atrapar mi mano para que yo no me pierda.

Ella sabe que no puede ir más de prisa, que por mucho que quiera no será más alta ni tendrá la edad de su hermana cuando se levante mañana.

Yo sé que no puedo ir más despacio, y que aunque lo intentara no conseguiría detener el tiempo. Las cosas están claras entre nosotras.


María Dolores Almeyda
Puedes leer a esta autora también en la sección Relatos

El Destino de Kafka. Por Brisne

«Desde el punto de vista de la literatura, mi destino es muy simple. Una inclinación a descubrir mi onírica vida interior ha desplazado al reino de lo accesorio todas las demás cosas, las cuales se han atrofiado de un modo horrible y no cesan de atrofiarse. Ninguna otra cosa podrá jamás contentarme. Ahora bien, mi fuerza para esa descripción no es de ningún modo previsible, quizá ya haya desaparecido para siempre, quizá vuelva todavía a mí alguna vez, las circunstancias de mi vida no son, desde luego, favorables. Así que vacilo, vuelvo incesantemente a la cima de la montaña, pero apenas puedo mantenerme un solo instante en lo alto. También otros vacilan, pero en las zonas más bajas, con fuerzas mayores que las mías; y si corren peligro de caerse, son sujetados por el pariente que con ese fin camina a su lado. Yo en cambio vacilo allá arriba: desgraciadamente no es la muerte, sino el eterno tormento de la agonía.»

Llegar a la cima de la creación y mantenerse es algo que supongo agobiará a quienes lanzan sus escritos hacia las cimas. Independientemente de su publicación y posible éxito literario. Estar contento con lo que se escribe debe ser estúpendo, imagino que casi tanto como la libertad que uno debe experimentar en la cima de cualquier montaña. En cierto modo el escritor es un alpinista que escala las montañas de las palabras. Encontrar la palabra precisa, como un clavo al que agarrarse hasta llegar a la cima, al cúlmen del cuento. Algunas veces, imagino la cima se presenta como el final perfecto. La novela perfecta, el cuento perfecto. En la cima parece que lo escrito es bueno. Lo malo, imagino es cuando relees y te das cuenta que la perfección no existe y todo lo escrito está lleno de aristas y recovecos. ¡Qué felicidad ha de sentir quien no vea eso en sus escritos y sea capaz de ver desde abajo, una vez concluído el trabajo, la perfección de la cima en su retina!. Espero ser capaz de experimentar eso algún día.


Brisne
Blog de la autora.