esacabeza. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Sáenz de Tejada
La vida
le ha cruzado
una uña
por la cara.
Afilada,
rajando sus
pecas hasta
desembocar en
un río de
lágrimas.

Le ha segado
la luz de
las pestañas y,
en las venas,
le ha plantado
un ramo
de varices
y de almendras
amargas.

La vida
le ha encharcado
el futuro
rosa y
los ojos
verdes
de niña buena.

Y sin ojos
no podrá
ser azafata
ni atravesar
–de la mano
de aquel
chico rubio
de su clase
que la besó
el otro
día-
las nubes y
el futuro.

Su abuela
se lo había
repetido mil
veces:
niña,
no seas presumida
y ponte
el casco.


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora

Sueño de amor. Por Juan A Galisteo (Galeote)

Cae la tarde y los clarines
dejan paso a las campanas;
las rosas de los jardines,
llenas de espinas tempranas,
las mismas, que ayer ornaron
la iglesia con devoción,
son hoy, esas mismas rosas,
que con otras más hermosas,
lo despiden para siempre
al toque de una oración.
De la catedral, los mozos
llevan su cuerpo presente,
las mujeres con sollozos
se aproximan a la gente.
Sigue la fiel comitiva
al paso de procesión,
con un fervor que cautiva
respeto y admiración.
Esperando en una esquina
al sepelio con su cruz,
Isabel, corre rendida
a sus ojos ya sin luz,
y acercándose a su lado
llena de duelo y prendida,
le da un beso apasionado,
aquel, que no le dio en vida.
Vive un éxtasis de calma
junto a él, de amor vencida,
quedando por siempre su alma
junto a la suya dormida.
Y aquí, en esta cripta fría,
donde todas las pasiones
mueren con las ilusiones
y no existe luz del día;
donde el clarín de la gloria,
una campana de duelo
lo transforma en desconsuelo
para el curso de la historia,
en honor a su memoria
y en este mismo lugar,
hoy, dejaré ante su altar
una rosa y un clavel,
y con ramos de laurel,
coronaré a los que amaron
y únicamente soñaron…
«Los amantes de Teruel»
———

Fragmento del romance (Sueño de amor)
y del poemario Romances en la penumbra.


Juan A Galisteo (Galeote)

Recuerdos. Por María Dolores Almeyda

hoy han venido a visitarme los recuerdos.
Los he visto llegar desde detrás del mundo
repartidos entre los puntos cardinales
como caballos de Troya audaces, vengativos….

Cada imagen de ayer era una nostalgia que se
asombraba al ver cuánto ha cambiado el mundo.
La nostalgia siempre se fue quedando rezagada
en un tiempo pasado sin vistas al futuro.

Adivino lo que será de cada signo vencido sin remedio.
En estos años ha cambiado tanto el mundo…dicen los viejos.
Para batirnos en duelo contra el frio echamos al fuego
palabras en desuso como estacas y las cenizas las rescatan del olvido.
Y volvemos contra el calor al antiguo remedio del fresco en los zaguanes
y bebemos el agua invisible y remota, imposible olvidar, de los botijos.


María Dolores Almeyda
Blog de la autora

El dedo mágico. Por Mercedes Martín Alfaya


Tengo un dedo mágico: ¡Clik! y se enciende la luz. También sirve para llamar al ascensor y que nos lleve a casa cuando la abuela y yo venimos del parque: ¡Clik! y ya podemos subir. Mi dedo mágico consigue que se abran las puertas: ¡Clik! y suena el timbre; entonces la tita nos abre y entramos. Donde más me gusta usar mi dedo mágico es en el puesto de las chuche: el hombre me pregunta y yo le señalo lo que quiero, porque con el dedo mágico no necesitas saber cómo se llaman las cosas.
Con mi dedo mágico puedo parar la peli que estoy viendo en el ordenador, mientras voy al baño para hacer pipí. Y cuando vengo, le vuelvo a dar para que siga. También, utilizo mi dedo mágico con los moquillos que se esconden al fondo de la nariz. Además, lo puedo meter en la sopa para ver si quema.

A mí me gusta mucho ponerme los tacones de la abuela para ser una madre, lo que pasa es que me están muy grandes, pero la abuela me los deja. Hoy me los quería llevar a la calle y la abuela dijo que no, que la gente se iba a reír cuando viera a una niña con los zapatos de su abuela. Pero yo le he dicho que a mí no me importa que la gente se ría porque yo quería jugar a ser grande. La abuela me ha dicho que me coma la merienda y que ya veremos.
Al final, me ha dejado que me ponga sus tacones y hemos dado un paseíto por la calle. La gente se reía y sacaba su dedo mágico para señalar mis tacones, como diciendo: “¡Mira! Una niña mamá”. Y yo levantaba la frente, arrastraba los tacones y dejaba que mi coleta se moviera ‘pacá’ y ‘pallá’.


Mercedes Martín Alfaya
(Del libro en proyecto: “El mundo de Aroa
Blog de la autora.

Y pese a todo… De Juan de Dios Garduño

El Libro
Durante el mandato del presidente Obama, Estados Unidos tiene constancia de que Irán va a cometer un ataque contra sus bases en territorio aliado. Ante la estupefacción del mundo entero le declara la guerra. Rusia y China se alían con Irán; Gran Bretaña e Israel con los americanos y, así, país por país, todos toman parte en la 3ª Guerra Mundial.
En pleno enfrentamiento, y ante la devastación que producen las armas nucleares, los rivales deciden utilizar las armas químicas, más baratas y más fáciles de fabricar. Se crean nuevas cepas de virus ya existentes, utilizando el ADN recombinante y extinguiendo así a casi toda la población mundial.
En la ciudad de Bangor, Maine, sólo han sobrevivido tres personas. Peter, su pequeña hija y Patrick Sthendall, su odiado vecino. En una población totalmente nevada, gobernada por temperaturas que bajan de los diez grados bajo cero, los dos hombres se enfrentarán a algo más que al odio que sienten el uno hacia el otro. Unos visitantes con los que no contaban
El autor

Juan de Dios Garduño, nacido en Sevilla en el caluroso verano de 1980. Desde que publicó su novela “El Caído” no ha parado. Ha sido finalista en certámenes como Libro Andrómeda: Terror cósmico, Monstruos de la razón, Calabazas en el trastero o en Tierra de Leyendas VIII. Actualmente es miembro de NOCTE, la Asociación Española de Escritores de Terror.
También ha publicado cuentos en el Especial Scifiworld: King Kong solidario, en la desaparecida Miasma o en Tierras de Acero, asimismo dos de sus microrrelatos han sido traducidos al francés y publicados en la revista Borderline.
Ha escrito prólogos, ha sido seleccionador de antologías, jurado, y ha hecho sus pini¬tos en el mundo cinematográfico como guionista.
Actualmente vive en una aldea de Córdoba, con su mujer y su perro.

A la venta el 16 de julio 2010

Dolmen Editorial

Amor de cuento de hadas. Por Marisol Oviaño

Miles de mujeres vibramos ayer con el beso de Iker Casillas a Sara Carbonero.
Como en los cuentos de hadas, el héroe había vencido al dragón y ofrendaba su triunfo a la princesa.

Todas hemos soñado alguna vez con un amor así.
Algunas, incluso, lo hemos vivido.
El beso de nuestro capitán me devolvió a la piel el recuerdo de besos del pasado. Besos que viven latentes en la memoria, aguardando el momento de aflorar, para recordarnos cuánto amamos y cuánto nos amaron, para hacernos suspirar.

Pero, si la memoria guarda los besos, el corazón recuerda en cada latido las cicatrices que dejaron los amores de cuento de hadas; la sabiduría que sedimentó tras cada batalla guía ahora los pasos, y los ojos sonríen con la escéptica mirada de quien ha sobrevivido y está dispuesto a seguir haciéndolo. Sin inocencia.

Aunque yo ya no crea en el amor, aplaudo que quienes todavía no han paseado entre sus ruinas humeantes, se amen contra viento y marea. La juventud es para amar sin medida, la vejez para sonreír recordando los excesos amorosos. Hay que usar el amor hasta que se rompa, como decía la canción.
Disfrutadlo mientras dure, chicos.
Siempre os quedará un beso inmortal que recordar.


Marisol Oviaño
proscritosblog.com