Vigilando de cerca a los chinos. Por Nidiosiano

?Hoy he leído en algún sitio que los chinos ya son más de 1300 millones.
Los chinos siempre dan un poco de miedo: son muchos y son raros.
Y los hay por todas partes.
Aquí circula una teoría que dice que no generan riqueza en nuestro país, porque todos sus proveedores son chinos.

Hace unos días, cuando entré a por una lata de cerveza al chino de mi calle (el que la tiene más fría y a menos de 1,50, que ya les vale a mis compatriotas), el hijo mayor estaba firmando el seguro de su coche con un agente de Mapfre más español que la paella, el gazpacho o la fabada.

En su tienda de alimentación se pueden encontrar los mismos productos españoles que en cualquier otra tienda, y he visto al padre salir alguna que otra vez del Día, Autoservicio Descuento, cargado de bebidas refrescantes.

Hoy, sin ir más lejos, ha organizado una buena cola en una de las cajas, porque no le habían hecho bien el descuento de los tickets que tiene que presentar con la tarjeta Día. La cajera ha llamado a la encargada y nos ha dicho que pasáramos por otra caja, porque tenían que volver a revisar el fajo de comprobantes que el chino tenía en el bolsillo y que atestiguan que no compra allí puntualmente, sino a diario. Al final, cuando han aclarado las cuentas, después del descuento tenía que pagar 120 €. He entendido entonces por qué le tratan con tanta deferencia: es cliente habitual, y de los mejores.

No sé el dinero que mandarán a China, ni los beneficios fiscales de que disfrutan, ni si tienen esclavos en el sótano, ni si hacen las empanadas que venden con restos de chinos muertos. No puedo comprobar nada de eso. Y me da un miedo terrible la “chinización” de la economía occidental (exportemos liberados sindicales a China ¡ya!). No soy un experto en asuntos orientales Yo sólo compro de vez en cuando una lata de cerveza allí, y paso por delante de su tienda al menos dos veces al día.
Y veo que trabajan como cabrones y se dejan dinero en este barrio, como todos los demás.

Y conste que sigo teniendo miedo de su avance, pero lo cortés no quita lo valiente.

Nidiosiano
Fotografía en contexto original:chineseredlanterns
Proscritosblog

CASCADAS DE ALEGRÍA. Por Salvador Pliego

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XVI
Arráncame la risa

No hay nada inventado:
salgo a beber tu boca;
boca, pino y cristal juramentado;
borde terrible y de alegría
que estalla prófuga de orillas,
que estalla miel y aguamarina;
sílaba desbordante y de saliva
en la cintura alegre del pájaro en la viña;
ámbar cilíndrico que arrastra
y vuelca mi boca hacia tu boca
en un trapecio de lenguas adheridas,
en un compendio que fulmina y recrea
poses de acacias encendidas;
lengua y boca que rubrican e inventan coronas
de tapiz, marchas y delicias,
y siembran el campo con un canto
de oro y de semillas.

¡Arráncame la risa!
¡Arráncame en tu boca
mi boca peregrina,
la lengua viva,
la garganta blanda
que va desprevenida,
el olor a hierba
y la energía del cuerpo,
mundo, oficio, dentadura,
que a mí me disemina!
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Salvador Pliego
Blog del Autor

Talla G, Antología poética contra la anorexia. Por Felisa Moreno Ortega

Sé que a menudo recomiendo libros casi todos de gente que, como yo, está empezando en este complicado mundillo literario, pero en este caso se trata de una obra muy especial. Por las dos mujeres que están tras él Yolanda Saenz de Tejada y Noemí Trujillo, dos estupendas escritoras que se han unido para formar una editorial propia Lalunaesmía Editoras y por la temática que trata, los trastornos alimenticios.
En agosto de 2009 encontré, por casualidad, unas páginas donde jóvenes, niñas incluso, se daban consejos para convertirse en princesas, según ellas el camino para llegar hasta esa meta era peder peso y para ello contaban con la ayuda de dos nuevas y terribles amigas: Ana y Mía (anorexia y bulimia). Me quedé tan imprensionada que puse un post en este blog que titulé Cuidado con ellas.

 

Cuando Yolanda me ofreció la oportunidad de colaborar en este libro no dudé en aceptar, es un tema que me preocupa, no en vano tengo una hija que pronto entrará en la adolescencia, pero no sólo por eso, creo que todos y todas somos responsables de atajar estas enfermedades que afectan a miles de jóvenes en todo el mundo. Y qué mejor arma que la literatura, que la poesía, que las palabras…
El resultado es magnífico, un libro donde predomina la poesía y el compromiso, pero donde también hay prosa y testimonios. Todos los autores hemos elaborado un currículum muy especial que se ha denominado Biotalla y que aparece al inicio de nuestra obra, os dejo el mío como ejemplo:

«Siempre fui más bien flaca y larguirucha, no tuve problemas de peso, en todo caso por defecto, más que por exceso. Con los embarazos mi cuerpo cambió. Hace años que no sé lo que es una talla 38, ni una 40; de la 42 aún me vale alguna ropa, pero la mía es la 44. A veces, cuando me pruebo unos vaqueros de cintura baja (invento del demonio), pienso que estoy demasiado gorda, que debería hacer alguna dieta. Después reflexiono, yo estoy bien así, a mi marido le gustan mis curvas (de mujer, dice él) y mis hijos me adoran, lo que opine el resto del mundo, no me interesa.»

En Talla G, además, hay unas colaboraciones muy especiales gente tan conocida como Luis García Montero, Judith Mascó, Lorenzo Silva, Susana Griso, etc., nos aportan su visión de este problema.
En fin, un libro muy recomendable que se puede adquirir a través de Yolanda (reinadesava@telefonica.net) al precio de 12 euros, gastos de envío incluidos. En este mes de mayo el precio de lanzamiento es de 10 euros. Para más datos pincha en este enlace:    http://yolandacontenta.blogspot.com/2010/09/mislibros.html

Felisa Moreno Ortega
Blog de la autora

«Memorias de un judío sefardí» De Santiago Tracón


El Libro
La historia apasionante de un judío sefardí. Una vida llena de aventuras y experiencias insólitas. Un viaje desde la Rumanía nazi y comunista a la añorada Sefarad, pasando por el Israel de 1948, de los kibbuts y el conflicto palestino, la Alemania de los años sesenta y la España de los últimos años del franquismo y la transición democrática. Dan Kofler, músico y pintor, es la encarnación viva del errante, del desterrado, del artista que incansablemente indaga sobre el sentido de la vida y la búsqueda de la verdad y la perfección del arte, enfrentándose a sus éxitos y fracasos con una entereza y pasión que conmoverá al lector desde la primera página.

Santiago Trancón ha recreado en estas Memorias, con una prosa ágil y precisa, no sólo la vida del protagonista, sino su propia aventura, desde el primer encuentro con Dan Kofler en una cueva de Toledo, a la indagación sobre el pasado judío de nuestro país, la herencia milenaria de una cultura que está en la base misma de lo español, cuyas huellas descubre el narrador a cada paso y en las que encuentra las claves del pensamiento, la psicología y el modo de ser de tantos españoles de ayer y de hoy. La reconstrucción biográfica se convierte así, no sólo en una inquietante novela, sino en un deslumbrante documento histórico y filosófico que no dejará indiferente a nadie, pues el lector se verá empujado a realizar su propio viaje, preguntándose sobre el sentido de su vida y el misterio de la existencia.
El autor
Profesor de Literatura, doctor en Filología Hispánica. He escrito unos cuantos libros y centenares de artículos (poesía, novela, ensayo), y deseo escribir algunos más. Amo el teatro, aunque casi nunca puedo recomendar lo que veo a un amigo. Disfruto, gozo leyendo y escribiendo, pero casi nunca puedo recomendar un libro a un amigo. Así y todo, tengo muchos más amigos de los que conozco. Amigos que me hacen pensar. Amigos a los que, quizás, yo también doy que pensar. Porque la vida la hacemos pensando unos con otros. Pensando lo que hacemos, y haciendo lo que pensamos.

Infonova Ediciones
Más información: Blog del autor

Vidas Prometidas. Por Brisne

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No soy un gato pero he conocido muchas vidas.
Vidas de famila, vidas de trabajo, viedas de libros,vidas políticas, vidas de empresa, vidas de lluvia,vidas imaginarias, odeseas de vida y vidas que me contaron Cada una era una historia de una vida prometida

Me compré el libro ilusionada. Con el apasionamiento de una nueva colección de relatos cortos. Me gusta leer relatos cortos y más ahora, cuando el tiempo escasea y las lecturas se extienden a lo largo del tiempo. Lo compré pensando en leerlo en unos días junto con Venganza de Sangre, macro libro que sigue empezado en casa, que quería leer antes del 7 y voy por la mitad y con los que mis planes de lectura se han truncado.
Lo empecé al poco de comprarlo y bueno… el primer relato no me gustó nada, incluso llegué a pensar que había tirado el dinero a la basura, cosa que a veces me pasa con los libros. Uno pone tanta ilusión en un título y luego… ya saben descubre que las letras que saltan de las páginas no son nada más que palabras sucesivas que nada te dicen, que nada te tocan…
Seguí leyendo porque mi cabezonería aragonesa en algo tiene que notarse y ahí, bueno, cuando llegué al maravilloso «La siesta del Odiseo», «Flor en la ventana» o «La Señorita Margot» me arrepentí por completo de haber pensado mal del libro o del autor. Me dejó con la boca abierta.
Me sentí identificada en la «Promoción de Oxford», su voz de mujer llenó mi retina. Los he leído con voces de hombre o de mujer dependiendo del relato y eso es algo que casi nunca me sucede… He vuelto a releer el primero y me ha gustado mucho más. Quizá no fuese el momento. Quizá no fuese culpa del autor si no mía. A veces me pasa, no crean. Buenos libros llegan en malos momentos.
Me he encontrado con guiños de todo tipo, porque creo que es un libro con guiños a casi todas nuestras vidas. Quienes tenemos una identidad en internet, que nos hace invulnerables en la red sonreíremos con el relato de Toledo Reyes, nos gustarán también los guiños a Proust, Defoe, Chever, Homero y otros que llenan páginas de los relatos.
Me ha gustado Vidas Prometidas, mucho…. no siempre los malos comienzos tienen un mal final, porque yo también he conocido muchas vidas, incluso a través de los libros que leo…. si quieren conocerlas, ya saben. Si no… bueno, sigan con sus vidas.

Brisne
Blog de la autora

El amor tiene a veces tan mal gusto… Por Carmen Posadas

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Como saben, una de las cosas que más me divierte es coleccionar muletillas. Frases de esas que la gente repite y que, por lo visto, nadie se toma la molestia de cavilar, no ya si son verdad o no, sino la mera posibilidad de que puedan ser una soberana estupidez. Pongamos por ejemplo esta: “En el amor solo escucho a mi ser interior, voy donde el corazón me lleve”. Apuesto que, si hiciéramos una encuesta preguntado su opinión a la gente, la enorme mayoría no se atrevería a desdecir frase tan redonda. ¿De qué me voy a fiar si no es de mi corazón cuando se trata de temas sentimentales?, pensamos. ¿Quién sino mi corazón sabe lo que me conviene para ser feliz? Si se volviera a preguntar a los encuestados si no consideran más conveniente usar la cabeza en temas amorosos, seguro que en perfecta sincronía todos se llevarían las manos a la ídem arguyendo ruidosamente que no. Que de ninguna manera, que ellos no son personas “cerebrales” sino puro sentimiento. Empiezo por afirmar que yo me considero una mujer cerebral y fíjense que lo escribo, siendo muy consciente de lo mal que suena. Sin embargo, aún siéndolo, cuando se trata de relaciones personales he metido la gamba en más de una ocasión. Porque díganme: ¿Quién no se ha enamorado alguna vez de un impresentable, de un cursi, de un tonto o incluso de un canalla? Claro que mientras uno está inmerso en esa relación no se da cuenta, porque el amor tiene la virtud de alelarlo a uno. Se produce lo que Stendhal llamaba la «cristalización» y que consiste en adornar al ser amado con una serie de cualidades y atributos inexistentes pero que, mientras dura el enamoramiento (que Ortega llamaba un estado de estupidez transitoria, dicho sea de paso) nos parecen reales. Es luego, al acabarse el embrujo, cuando uno cae del guindo y dice: Pero bueno, ¿qué demonios le vi yo a fulano si no hay por dónde cogerlo? y se asombra de su propia estupidez o ceguera. Yo comprendo que de muy joven es lógico caer una, dos, varias veces en la cristalización que produce ese estado de idiotez transitoria. Lógico también creer que el corazón no se equivoca nunca, pero a medida que se van cumpliendo años tal vez valga la pena revisar esta bonita idea rosa. Sí, el corazón se equivoca mucho; sí, el amor tiene muy mal gusto, a veces ¡pésimo!, de modo que no estaría mal empezar a usar la cabeza en temas amorosos. ¿Que eso suena calculador y cerebral? Bueno, y qué. ¿Acaso no la usamos para todo lo demás en esta vida cuando deseamos acertar? ¿Por qué no hacerlo entonces en la decisión más importante de todas, que es elegir pareja? Conste que al proponerles esto soy consciente de que no solo es poco romántico sino también muy difícil de poner en práctica porque, a cada paso, hay que estar luchando contra esa bonita y engañosa nubecilla rosa que nos promete: “Esta vez va a ser diferente”, “mi amor puede con todo” o –grandísima metedura de pata– “no importa, yo la/lo cambiaré”. Mentira, es muy difícil cambiar a alguien y tal vez el amor pueda con todo, pero casi siempre a cambio de un precio harto elevado. En realidad, si se fijan ustedes, la mayoría de las veces nos equivocamos a sabiendas. “Esto va a ser una catástrofe”, decimos, pero seguimos adelante, puesto que es muy difícil desprogramar una pulsión. Soy la primera en reconocer su enorme influjo, pero pienso que saber que uno se equivoca es al menos un primer y tímido paso para aprender a no hacerlo la próxima vez. Porque solo aprende aquel que reconoce su error, los demás continúan tropezando una y otra vez en la misma piedra. Y es que la vida es así de cabrona, que diría Pérez Reverte. Te pasa lecciones todo el rato y en especial sobre relaciones humanas. Si las aprendes, estupendo, y si no te las vuelve a pasar… hasta dejarte hecho polvo. Por eso pienso que “ir donde el corazón te lleve” suena guay, pero si donde te lleva una y otra vez es al mal de amores, tal vez vaya siendo hora de cambiar de guía o de brújula.

Carmen Posadas
Fuente: CarmenPosadas.net
Página Web de la autora.

Cristobal Montoro y el uno de mayo. Por Julio Cob Tortajada


Recuerdo hace un par años y ya superada la cifra de los tres millones de parados cuando Cristóbal Montoro (quien por cierto atesora más tiempo y esfuerzo para aprender economía que los escasos días a los que le dedicó ZP gracias a un libro de autoayuda del todo a cien) anunció del peligro de llegar a los cuatro millones. Recuerdo, ciertamente, que Rodríguez Zapatero y su equipo de medio pelo se lanzaron agresivos contra la yugular del economista del Partido Popular, a quien acusaron de terrorista de la información junto una retahíla de insultos propios de la izquierda sectaria, adicta a la manipulación más corrupta y que para desgracia de los españoles y en especial los más desfavorecidos, nos gobierna.

Penosamente, pronto se cumplieron los vaticinios de Cristóbal Montoro. Para esconder sus vergüenzas la izquierda recurrió a todo tipo de tretas para desviar la atención de la sociedad española atónita ante una situación que no esperaba; sin embargo, una parte de ella confiaba en las mentiras de ZP con las que comulgaban y siguen comulgando por muy ruda y nociva que sea la rueda de molino que desdichadamente ofrece.

Una vez superada la cifra de los cuatro, ya hemos llegado a la de cinco millones de parados sin que quienes vilipendiaron al Sr. Montoro les haya producido el menor sonrojo.

Mientras tanto, en lugar de salir al paso el citado zaherido de aquellas malintencionadas acusaciones, el único lamento que surge de sus labios es el de la preocupación por una política errática, tan peligrosa como amenazante para nuestra maltrecha economía puesta a la sazón en manos del ministro Sra. Salgado cuya aptitud se cuestiona a la vista de los hechos.

¿Alguien se imagina ésta situación en el caso que gobernara el Partido Popular superando las cifras de tres, cuatro y cinco millones de parados en acelerada progresión?

Todos lo imaginamos, pero mientras unos callan escondiendo la ceja, otros lo lamentamos con la amenaza de ser considerados por los de siempre como terroristas de la información.

Que ya lo hicieron un día, tal y como figura en cualquier hemeroteca al alcance de quien quiera verlo.

Julio Cob Tortajada

Colaborador de esta Web en la sección «Mi Bloc de notas»
http://elblocdejota.blogspot.com
Valencia en Blanco y Negro- Blog