La dama blanca. Por Francisco Gragera

? Blanca dama que con suaves susurros invitas al dulce placer de lo imposible. Dueña de la noche y la penumbra, mutante en los entresijos del que más puede, para tragedia del que dibla a la vida en cada instante. Invitas al que llega siempre deprisa, y le sorprendes con el color de lo inmediato. Pintas paraísos de  colores delirantes, y cuando toda tu obra está acabada muerdes lentamente para que el vacío sea el precipicio, del que a diario se alimenta de tu blanco polvo maldito. Francisco Gragera Leer más

Anciano. Por Salvador Pliego

Tendrás las pupilas de la tierra y el clamor dulce y blanquecino de tu historia. Yo nada tengo sino tus ojos tristes. Por sobre la orilla, el camino, la taberna en que se beben los luceros en el descanso de tus viajes y la mochila de años recorridos. Vendrán desde tus ojos los panes y las ollas de un caldo de recuerdos. Pero, yo nada tengo sino tus ojos tristes. Y en el silencio de los cántaros un río a su orilla le humedecerá sus hortalizas, así como tus ojos al barro le llenarán de vida. Pero, nada tengo y… Leer más

La eterna conciencia. Por Juan A Galisteo Luque

?   Volverá una noche de niebla cubierta y una inmensa duda golpeará tu puerta. Hurgará celosa tu mente despierta y sin decir nada será tu respuesta. Ella, que no obliga, lanzará una queja con voz tenebrosa, y en la sombra oscura de ese gran silencio, la tendrás presente cerca de tu reja. Cruzará despacio tu luz, tu querencia, y en la larga noche, su viva presencia, llegará al abismo de tu pensamiento, con gran diligencia. Sin ser la amargura, sin ser la inocencia, el presentimiento traerá del pasado su eterna vivencia, y cerca, en tu almohada, marcando en tu… Leer más

Odiarte podría. Por Marcelo Galliano

? Anhelo esta noche tan triste de marzo …–con cielo hilvanado de estrellas pequeñas– pensar que en mis letras mis penas esparzo culpándote de ellas cual si única dueña. Tal vez, inclusive, con versos odiarte, borrarte la boca, los ojos, las manos, perderte en la nada, jugar a olvidarte, soñarte bien lejos, robarte el verano. Mas siempre la pluma, que el buen dios maneja, retoma el sendero y entonces sucede: le quita a la angustia temible su reja, enjuga mi vista, mis labios excede; y cantos enhebra mi voz ya dormida, te nombra cercana, me arranca la duda, se esfuman… Leer más

Durmiendo la siesta en compañía de dalias y hadas. Por Fátima Ricón Silva

?   Una tumba sembrada con bellas dalias lilas y blancas que irradiaban luz, iluminando a todos los individuos que visitaban a sus vivos ya muertos.   Personas pensativas, llorosas y abatidas, paseaban al lado de la florida tumba, cautivadas por aquella refulgencia.   Indagaban quién o quienes moraban en aquel lóbrego y húmedo nicho para averiguar el origen del fulgor resplandeciente que emanaba.   No había lápida con nombres. Tan sólo tres cruces doradas de tamaño decreciente y una fecha grabada en la más grande, 10/10/2010.   Las cruces no recibían visitas sinceras, únicamente curiosos que eran embrujados por… Leer más

Mujer de firmamento. Por Salvador Pliego

I Aunque se pareciera el mar a ti, no hay nada semejante, mas que tu rostro oleando su marejada en mí. II A veces el amor: greda y pájaros te envuelven con esa sotana de ángeles dormidos. ¡Qué linda desnudez cuando en la transparencia los ojos se entrelazan y un ángel se sonroja, se cobriza y pretende que no mira! III Otean tus ojos los linces de la luna. Yo los miro galopando, en marcha, hacia un vientre en galería. El silvestre aroma los devuelve y regresa a tus pupilas. IV Mas, tu traje de universo te pinta y yo… Leer más