adolescencia (¿latuya?) Por Yolanda Sáenz de Tejada

Cuando le hice este poema a mi hija, no llegaba a los once años pero yo adivinaba lo que sentiría (o revivía lo que yo sentí). Y hoy, en un lunes sin sol, quiero dedicaros este poema a todos vosotros, con la esperanza de que, en este blog, recordéis la pasión de la adolescencia. Así estaremos más cerca del corazón y del cerebro de nuestros hijos (y de nuestros sueños). Aunque cueste. . A Isabel, que aún me deja cogerla entre mis brazos. . Ha bajado lánguidamente las escaleras del patio. Trae sus ojos rizados entre las manos. Abiertos como… Leer más

Por tu cuerpo. Por Salvador Pliego

Mi beso abre las hondonadas de tu cuerpo y ahí la noche baja sin que te cubra nada. Pareces un largo cielo con el vestido de la estrella, y un vigía abre sus ojos hacia el beso de tu cuello. Llévame, mujer, a tus cabellos, desencadenados y abismales, etéreos como el fuego, intrépidos y aún risueños. A tu desnudo torso voy de viento y soplo y soplo la más sedante libertad del vuelo. ¡Qué hálito de miel tus hombros! ¡Qué aura de mimbre tus caderas! ¡Qué franca vastedad la de tus brazos! ¡Que tornadizo paseo el de tus pechos! Porque… Leer más

Distancias. Por Marcelo Galliano

Distante, misteriosa, la mirada escondida, así en la triste tarde te alejas sin saber que con tu paso tallas un lugar en mi vida, que he puesto a cada noche tu rostro de mujer. Un aire de fogata se acerca a tu mejilla y piensas que se queman los leños de un hogar, ni sabe tu inocencia que yo aquí en mi buhardilla ardo como una brasa sin dejar de desear. Y seguiré pensando cómo será mecerte, o en mis manos dormirte como una flor inerte, o anillarte en mis brazos sin dejarte partir. Y así todas las tardes mis… Leer más

alquilounapartamento (muy especial). Por Yolanda Sáenz de Tejada

Alquilo apartamentos. Sólo hay un inconveniente, están dentro de mi cuerpo… Pasa, joven, que te los quiero enseñar. Pero recuerda: no los vendo, los alquilo. Entre los pechos tengo el más grande —dúplex corazón—. A veces tiene goteras, y grietas, pero las vistas son inmejorables: el mar del amor. En la espalda, uno pequeñito que me curva la nostalgia. —Piso segundo, apartamento dolor—. El suelo es de carmín y si lloras, te puedes escurrir. El del ombligo, es mi favorito. Con ese lago de besos en el centro… Pasa, joven, te dejo nadar un ratito dentro de mí, —que diga,… Leer más

El llanto de los pobres. Por José Francisco Mejía

? Injusticia, desesperación, llanto Ira, impunidad a la orden del día hombres incompetentes que forjan cada día, un mundo mas injusto. Sin medicinas, como en la ley de la selva ¡oh! Llanto que lastimas, y das latigazos que el corazón fulminas susurras al viento y gritas al cielo. Impotencia que desesperas llanto que frustras pánico que hostigas y de cuello blanco delincuentes ¡oh! Títeres que se venden, y fornican con la justicia no les importa el llanto del pobre ni dejar sin pan al mas desposeído. Valientes y con valores forjaran un mundo mejor porque nosotros hemos de morir ¿en… Leer más

Los obreros. Por Salvador Pliego

I Donde se amartillan en láminas las lágrimas del hierro y las ámpulas abren sus calderos al golpe firme del acero, alzan las sirenas sus ojos, sus rezos a los huesos taladrados, y los pulsos de las vigas, en chispas rojas derretidas, recogen las sombras de todos los lamentos para que en sus botas, descalzas de casquillos, griten las almas el gemir de los obreros. II Levantareis los estruendos de torretas, los dedos vencidos por las fraguas y carbones, los años en meses sudando medias horas, las dulces Marías de las trenzas en el metal amortizadas. Alzareis, digo, dientes, armaduras,… Leer más

Destellos del alma. Por Juan A Galisteo Luque

?? Dicen que el alma no existe, dicen, que no existe el alma, que es solo un vano capricho que inventó la especie humana, sin embargo, sigue aquí, eternamente callada, arrancando a la conciencia tanta promesa olvidada. El alma es como una luz, que permanece encerrada en el espejo del cuerpo, que nunca, nunca se apaga, un destello permanente, que ilumina tu mirada, la que tus sueños culmina, resplandece y te reclama. Es la esencia de tu ser, tu pensamiento, tu calma, es tu decisión, tu duda, tu alegría y tu esperanza. Dicen que cuando nacemos, venimos todos sin alma,… Leer más