La visita. Por Dorotea Fulde Benke
En un despiste dejé la puerta abierta mientras hablaba en el rellano con los vecinos. Ella, haciendo gala de la soltura de visitas reincidentes, se coló en casa por mi espalda y sin invitación. Ocupada como estaba yo con los preparativos de las fiestas, durante varios días no me di cuenta de su presencia, y ella se las arregló muy bien para pasar desapercibida. Se limitó a aparecer durante un rato por las tardes enroscando en mi nuca su caprichosa cabellera de escalofríos. Volví a sentirla por las noches cuando mi edredón de siempre resultaba insuficiente: parecía poca cosa para… Leer más
