8-Añoranzas. Por Ana Doris

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 Como cada ocho de abril, acudió puntual, vestido con su traje, impecable, recién afeitado y oliendo a “Varón Dandy”. Le acomodó en su mesa habitual, en una esquina junto a la ventana, y sirvió las dos copas de champán, detalle de la casa. Como cada año, encargó Vichyssoise y Lenguado Merniere para dos, así como una botella de Verdejo. Tal como había hecho los últimos cuatro años, sirvió la cena en dos platos y, cuando él terminaba el suyo, recogía el otro intacto. Desde que se hizo cargo del restaurante, veintidós años… Leer más

7-Nada especial. Por Evaluna

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 La encontré con la mirada perdida frente a la ventana entreabierta al mar. Encima de la cama un precioso vestido negro de encaje, los zapatos negros de charol, un delicado y sencillo tocado blanco y todos los complementos para un día de celebración. Sin embargo, no noté en ella la alegría esperada; más bien me saludó balbuceante escondiendo un pañuelo entre las manos Yo la abracé mientras la saludaba, nunca fue una mujer optimista y los cambios, fueran del signo que fueren, la perturbaban; y este día, de algún modo, lo hacía… Leer más

6-Con freno y marcha atrás. Por Ricardo Cifuentes

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 Valentina, en el fondo me alegro de lo que sucedió aquella remota tarde de hace ya once décadas, cuando Ceferino nos dio a beber las sales que habrían de proporcionarnos la eterna juventud. Reconócelo, el doctor Bremón es un genio, pero ninguno de los otros cuatro que participamos de aquello creíamos en la eficacia de su revolucionario descubrimiento. Pero ya lo ves, aquí seguimos con ciento y pico años a nuestras espaldas y tan frescos. ¡Los médicos! Tantas vidas se han llevado por delante y sin embargo uno de ellos ha prolongado… Leer más

5-Mesa para dos. Por Valentina

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 Como cada ocho de abril, acudió puntual, vestido con su traje, impecable, recién afeitado y oliendo a “Varón Dandy”. Le acomodó en su mesa habitual, en una esquina junto a la ventana, y sirvió las dos copas de champán, detalle de la casa. Como cada año, encargó Vichyssoise y Lenguado Merniere para dos, así como una botella de Verdejo. Tal como había hecho los últimos cuatro años, sirvió la cena en dos platos y, cuando él terminaba el suyo, recogía el otro intacto. Desde que se hizo cargo del restaurante, veintidós años… Leer más

4- La herencia custodiada. Por Midiva

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 Mi historia va sobre una llave, una llave muy especial con alma y vida propias. Mi bisabuela siempre se defendió sola y nadie pudo sonsacarla jamás lo que pasó con su marido, novio o amante, nunca soltó prenda al respecto. Mi tío tenía ocho años cuando se perdió en el bosque. Pasó una noche entera a la intemperie, enfermando primero y muriendo al cabo de un par de años. Durante ese tiempo de padecimiento, mi tío, el hermano de mi abuela, fue recopilando devocionarios y en su interior guardaba montones y montones… Leer más

3-Y TÚ TE IRÁS .

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 Mi hombre de mirada seria, ya estás en camino; aquí te aguardo. No soy como tú, de verbo ágil y verso colorido, y aunque mi palabra es clara, tú pones sobre todas las cosas tu propio acento. Hasta con mi madre lo hiciste, que no sentía aprecio alguno por ti. No le gustabas. ¿Lo recuerdas? Se hacía cruces imaginándome con un hombre que se ganaba la vida escribiendo versos, un hombre de pueblo, ¡qué horror! Ella que incluso me había buscado pretendiente… Tú no desistías. Me rondabas haciendo que tu rostro siempre… Leer más

El error del adivino. Por Mercedes Martín Alfaya

En unos grandes almacenes encontré un libro que hablaba de “El error del adivino” y me hizo pensar… Os cuento de qué va esto con un ejemplo que me acabo de inventar. Begoña, una amiga, me invitó a su fiesta de cumpleaños en un famoso restaurante. A última hora se me complicó el día y no puede avisar. Al día siguiente, enseguida busqué su número y la llamé, pero no contestó. Qué raro…, pensé. Volví a intentarlo. Tampoco hubo respuesta. Entonces le mandé un mensaje al móvil para que lo mirara cuando pudiera. “Bego, siento muxo no habert acompñdo en… Leer más