14-VEINTE AÑOS, ULISES. Por María del Carmen Guzmán

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 Veinte años son demasiados, Ulises, y ya no puedo esperar más. El tiempo va marchitando mi juventud y se me va acabando la paciencia. El mar me trae rumores de tus aventuras por esos mares de los dioses y me cuentan que vives, pero no sé cómo ni con quién vives. El tapiz de tu esposa crece de día y mengua de noche, y se burla de los pretendientes como si fueran el ratón y el gato o dos niños que juegan al escondite, pero esas lanas multicolores están perdiendo su brillo… Leer más

La ventana indiscreta. Por Felisa Moreno Ortega

Me gusta espiarla por la ventana, ver como se desnuda, como se va desprendiendo de la ropa, suave, en lenta cadencia. Como si estuviera despojándose de una segunda piel y temiera lastimarse. Poco a poco van cayendo las prendas, hasta dejar su silueta al descubierto, tras unos visillos indecorosos que no logran ocultar la rotundez de sus curvas. Frente a ella, adivino un espejo, donde se recrea con la mirada, echa el pelo hacia atrás, en un gesto estudiado de seductora y dedica unos minutos a contemplarse. Después recoge la ropa caída a sus pies y la deja sobre una… Leer más

13-LA PUERTA ROSADA. Por María del Carmen Guzmán

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 Esas cortinas recogidas con primor, esa puerta cerrada, pintada de un rosa desvaído sólo pueden pertenecer a una vieja dama venida a menos que se refugia en su pasado teñido de rosa para no ver el presente gris, la soledad, el desamor y la pobreza, para no ver las grietas de la pared formando conjunto con los surcos de su cara. Sus manos delicadas cortaron rosas del jardín, ahora descuidado. La dama cierra los ojos porque no quiere ver la sombra que traspasó la puerta, no quiere escuchar la voz que la… Leer más

12-MOLINOS DE VIENTO. Por libélula

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 Toda su vida había transcurrido allí; en el pequeño pueblo de calles empinadas y casas blancas,bajo la eterna vigilancia de sus majestuosos molinos de viento. Carmen y Rafael pasaron por la infancia sin apenas tocarla. La guerra civil se encargó de ello. Sollozaban con el sonido de la metralla y corría a refugiarse en alguna cueva. Se conocieron más tarde mientras hacían cola para recibir la porción de pan que les estaba asignada. Llegaron al matrimonio con una carga virtual de esperanzas mientras la realidad les ofrecía penurias y escasez. Poco a… Leer más

11-Feliz cumpleaños. Por Abu

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 Querido Ernesto: Creerás que enloquecí, pero hace un rato, cuando entraste y me miraste como hacía tiempo no me mirabas me pareció que una claridad casi olvidada se instalaba con furia en mis ojos oscuros. Sentí que los colores hacían estragos en mi cara recién maquillada y que mil planetas explotaban dentro de mi pequeño universo. Te imaginarás que, en medio de semejante terremoto emocional, apenas pude hilvanar ideas. De todos modos, en segundos, entendí que todavía había tiempo para nosotros. Tiempo para refregarnos las narices, para raspar mis pechos contra tu… Leer más

10-Fachada nada mas. Por m minúscula

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 ¿Has visto Manuel?, ¡otra vez una mujer muerta!. ¡No sé adónde vamos a ir a parar! Que anda que nosotros no hemos tenido discusiones y no se te ha ocurrido ir a la cocina a buscar el cuchillo, ni echar la llave, ni prohibirme salir, y mira que todavía me conservo la mar de guapa. Pero claro, a nosotros se nos ha dado bien hablar. ¿Te acuerdas cómo se nos reían porque cada día salíamos un ratito a pasear, como cuándo novios? Pues mira, algo de eso falta ahora, que a la… Leer más

9-Un vestido vaporoso

Microtextos a concurso en el Premio Especial 2009 Bajando con rapidez las escaleras del portal, a través de la reja del portalón de acceso al edificio señorial, el joven vislumbra el autobús que gira desde la calle Altamirano hasta la parada del Paseo del Pintor Rosales. Acelera el paso, sale precipitadamente del portal, e inicia el cruce en diagonal de la calle semidesierta a esa hora de la tarde de verano La sorpresa por la caída supera al dolor cuando se encuentra tendido en el borde la calzada. Poco a poco se intenta incorporar y observa con rabia el agujero… Leer más