Sicario(2): El ciego. Por Felix Maocho Lanes

  No hay dos casos iguales entre los encargos que nos hacen, pero con todo, uno de los mas raros que he recibido es el de acabar con un ciego. El hecho de estar en tal situación de superioridad sobre el oponente te hace sentirte incómodo. Sientes cierta repugnancia, parecida a la que debe sentir el cazador cuando le encargan que mate un animal doméstico. Pero si hay algo que no podemos ni debemos hacer es establecer objeciones morales en nuestro trabajo. Nosotros no somos los que decidimos dar muerte a una persona, sino simplemente quien lo lleva a cabo…. Leer más

La bicicleta. Por Yolanda Sáenz de Tejada

La bicicleta era roja y no tenía frenos. Una BH con muchos desconchones en su cuerpo (como los de una pared mordida). La bicicleta era de tamaño mediano y la compartíamos cinco hermanos (desde los 4 a los 12 años). Era cuestión de adaptarse: o ibas sentado o de pie. Cuando teníamos que frenar metíamos el pie en la rueda delantera (creo que las suelas de los zapatos Gorila, las hacían pensando en nosotros). Hoy, en este pueblo de playa, mientras volvía del mercado y en una bici último modelo, he recordado la BH roja y sin frenos. Y, sonriendo,… Leer más

La alargada sombra de la duda. Por María José Moreno

Sabía con total seguridad que existía otra. Si me preguntaran el momento exacto en que lo advertí, no podría decirlo. Fue una sonrisa a destiempo, un beso innecesario, una pregunta sin respuesta, un silencio…Nada era igual entre nosotros. Nuestro amor siempre sincero y entregado se convirtió en una rutina opresiva que ninguno podíamos controlar. De reojo, le observaba nervioso coger el móvil cuando le llegaba un mensaje y al instante, una explicación no pedida. —De la oficina, que no encuentran unos informes. —¿Qué vas a hacer? —Nada. Que se la apañen como puedan. Ya estoy harto de ser el que… Leer más

ABRIL. Por María Dolores Almeyda

Abril se descolgó por la pereza, por los gestos de rabia y desconsuelo, por las lluvias airadas, por las risas perdidas, por las hojas marchitas, los poemas incompletos… Abril fue un pasajero que caminó descalzo por la dura corteza de los hielos y congeló su miedo en la mirada más triste y fría de todos los inviernos. Abril se deslizó como un intruso parapetando su brío en la maleza y provocando el vértigo, le puso alas de hierro a la esperanza muerta. Abril se complicó igual que un teorema. Sus espacios abiertos se achicaron, y sus ansias, que venían del… Leer más

Estaciones íntimas. Por Luis Oroz

Aquí queda el agosto, junto al sudor de la costumbre, tras esta realidad que se cae de los hombros al entrar la casa. -Las estaciones mienten con nosotros, aprenden a vivir en lugares insólitos o emigran hacia el sur de la palabra tiempo. Es octubre en la mesa, se levantan las hojas de los libros cubriendo de certezas amarillas las sienes de la noche, mientras en otra habitación, al calor de un bostezo, eclosiona la oruga del insomnio. En la cama han caído 4 copos de nieve. Es enero en la alcoba, y supongo que el frío se parece a… Leer más