Los dos soles. Por Galeote

Quedaba la mar tranquila, cuando la luna, en la brisa de la noche despertaba sus bellos ojos de plata. El horizonte en silencio la planicie acariciaba, con su grandiosa sonrisa de claridad y de calma. Todas las playas del mundo con su arena y con sus barcas, eran fantasmas de sombras al reflejo de las aguas. Y los faros de los puertos, con destellos de luz blanca, avisaban a los barcos que hacia tierra se acercaban.   La noche, llena de estrellas, mil diamantes enseñaba en su bóveda celeste. Y un cielo de nardos vivo donde los ojos no alcanzan,… Leer más

EL BUITRE. Por Dorotea Fulde Benke

Al pasar del bochorno otoñal de la calle a la penumbra refrigerada del vestíbulo, el viejo periodista sufrió un leve mareo. Agarrando con fuerza su desgastada cartera de cuero marrón, avanzó hasta uno de los ascensores y pulsó repetidas veces el botón de llamada. Notó cómo el sudor le bajaba por la espalda; los latidos del corazón le retumbaban en la garganta y en las sienes. En un intento de sobreponerse, consideró con un amago de sonrisa la posibilidad de morir fulminado por un infarto mientras amenazaba al dueño del periódico con la publicación del contenido escandaloso de los documentos… Leer más