Ella era muy joven. Por Yolanda Sáenz de Tejada
Dublín, recién llegada a nuestra habitación. Abro la ventana y, tiernamente, me acaricia la luna. Me descalzo y me apoyo en el marco de la puerta modernista que tanto me gusta. Estás a punto de llegar. Me muero por abrazarte… Enciendo la radio y sintonizo España, las noticias. Y oímos, la noche y yo, la voz de dos hermanas niñas que acaban de llegar a Dublín. La luna se horroriza, se contrae a sí misma en una mueca de dolor. Se vuelve tan estrecha que sólo deja emanar de ella una fina telaraña de terror. Grita a sus hijas violadas…. Leer más
