123- Te miro, lo veo. Por Eva Luna
Te miro pequeña, te miro… y en la profundidad de tus ojos te veo… lo veo…
Te miro pequeña, te miro… y en la profundidad de tus ojos te veo… lo veo…
Sigo con mis deberes Inquieta, impulsiva; Mis quehaceres de todo el día. Y tú, Monalisa, me miras.
los besos que no nos dimos las cartas de que no nos escribimos y las miradas que no vimos
Cuando el Sol salga de su órbita y la Tierra se encuentre colmada de frío, estaré a tu lado, para llenarte de calor.
“Estoy condenado a destripar el corazón de las arañas, a poner los dedos dentro de la caldera de una flor” (Santiago Azar) Vendrán con antorchas encendidas, helando a su paso la sonrisa; poderosos caballeros de Quevedo, oligarcas vestidos de cordero.
Me pesa, me quema, me crispa, me adormece el susurro de la nada, el silencio medio lleno en el vaso vacío, la oscuridad con la luz encendida y una pared blanca recubierta de fotografías.
Es en estos momentos, cuando el viento abandona las palabras en la boca de la luna, que puedo vestirme con la estela de niebla que resuena entre tus ecos de despedida.
Ya se ofusca el sol del verano, y el viento nace ligeramente mientras el frío se apodera de tus párpados picado cae el sol latente
Dame un acorde de sol mayor así entono mis palabras para ver si suenan mejor.
En este día de invierno quiero decirte cuanto te quiero, esos recuerdos en mi cuerpo te recuerdan en todo momento.