194-Despedida. Por Cóndor
Te encontré escondida en la fina palabra, en la sombra de un hilo colgando de un adiós, con el penacho al filo de una tenue palabra,
Te encontré escondida en la fina palabra, en la sombra de un hilo colgando de un adiós, con el penacho al filo de una tenue palabra,
Hay palabras que como fustas furiosas desgarran el aire
Es verdad, no desaparecen las pisadas de quien busca en el movimiento de quien conoce sus pausas y su avance, sin el retroceso a las causas, pues son perjurio consumidor de nuestras deudas.
Mi cigarillo amado humea, arde. Por el soplo de vida va la muerte. El hombre por su suerte muere tarde y en sus labios queda una canción inerte.
I La luz resbala en el silencio de estos edificios, se te escapa como un pez de las manos de un niño,
Pasas la mano por mi cara y te preguntas, cuando me ves olfateando la noche: ¿a qué huele la luna?
Escondite de cristal, laguna de cenizas y estrellas llena de gas inerte y corrosivo.
No puedo evitar perderme en tus recovecos en tus matices que me dejan perplejo
Perdido en el cauce del tiempo, te debates por un semblante aplacado tu aliento de estupor.
Hasta intento defectos encontrarte para luego plasmarlos trazo a trazo,