204- Invicto. Por Creúsa
De nuevo la afrenta, proveer el día de viscosas mentiras, vorágine de palabras ponzoñosas -extravíos de tu boca-; no merezco la emboscada en que me encuentro.
De nuevo la afrenta, proveer el día de viscosas mentiras, vorágine de palabras ponzoñosas -extravíos de tu boca-; no merezco la emboscada en que me encuentro.
“No me recuerden la edad, tengo los años de todos.” Milonga del fusilado. Tengo los años que me has contado, tengo los que no me cuentas.
Suave parte la noche en cabalgada sin dueño azuzando el oído a la almohada
Tu manera de mirarme te delata y ya no hace falta que me digas nada.
Fugaz inesperada despedida aleteo de agonía.
Me ahogan las palabras incesantes de mi alma que desesperadamente, entre nieblas y sombras, te llaman.
Ha crecido el pasto sobre las tumbas y digo esto: sigue creciendo el pasto ¿por qué habría de decir otra cosa?
Esta era una costumbre, Que había empezado una vez Y se había acostumbrado A levantarse a las seis
En esta quieta noche y al abrigo de mi escasa alegría por vivir veo mi raudo tiempo transcurrir sin comprender por qué no estoy contigo.
Con los ojos abiertos, hoy cierro mi alma. De tanto amor desvanecido por una imagen ficta perdí estelas y rumbos, caminos y universos.