125- Tempestad. Por Jyosti
Relámpago ilumina el firmamento, rompe el silencio en estruendo, repentinamente de soslayo un rayo, destruye el árbol del cementerio.
Relámpago ilumina el firmamento, rompe el silencio en estruendo, repentinamente de soslayo un rayo, destruye el árbol del cementerio.
A Ti, Señor de la Misericordia que nos iluminas con rayos fulgurantes. A Ti, que disuelves la discordia y envuelves con amor, las penas lacerantes.
Te miro pequeña, te miro… y en la profundidad de tus ojos te veo… lo veo…
Sigo con mis deberes Inquieta, impulsiva; Mis quehaceres de todo el día. Y tú, Monalisa, me miras.
los besos que no nos dimos las cartas de que no nos escribimos y las miradas que no vimos
Cuando el Sol salga de su órbita y la Tierra se encuentre colmada de frío, estaré a tu lado, para llenarte de calor.
“Estoy condenado a destripar el corazón de las arañas, a poner los dedos dentro de la caldera de una flor” (Santiago Azar) Vendrán con antorchas encendidas, helando a su paso la sonrisa; poderosos caballeros de Quevedo, oligarcas vestidos de cordero.
Me pesa, me quema, me crispa, me adormece el susurro de la nada, el silencio medio lleno en el vaso vacío, la oscuridad con la luz encendida y una pared blanca recubierta de fotografías.