48- Son las diez en el reloj. Por Afrodita Senior
Son las 10 en el reloj! ¡Adelante corazón, Adelante por amor!
Son las 10 en el reloj! ¡Adelante corazón, Adelante por amor!
Aun antes de nacer ya me entendías pues flotabas dentro y eras el vientre mismo de todas las madres, construida por las mismas cosas.
A mi que… nunca hubo dama, que naciendo de las entrañas sea tan sutílmente ligera y tenga por claridad gracia.
Atrápame en tu piel, en tus pasiones. Haz que el tiempo me guarde ese momento que provoca el incendio de mi carne, y deja que tu fuego consuma mi tormento.
Blanco radiante ante los sentidos Risas por un nuevo designio Esperanzas y fantasías por cumplir Puesta en manos de un anillo
Si un día, caminando por la vida ya no me guían tus manos, y al tropezar con una lágrima me ahogo en un mar de llanto.
I – Agitar una mano, ya besarte, ya decirte que el brazo abierto y puro de los mares me llama con apuro y que debo acudir. Voy a dejarte.
Un banco liso, enorme, largo de mármol negro en la puerta de la biblioteca de una universidad privada.
Estalactitas de Diciembre fermentando bajo la oscuridad de los rostros, la fricción de los cuerpos, el frío de las manos, la consabida pérdida de sensibilidad.
Los Rostros del Silencio Un rictus de amargura surca su rostro Se encontraba en un oscuro desván Plateado por los rayos lunares Aquel hombre con una mirada triste No sentía deseos de vivir