90- Mano a mano. Por Martín de Alva
Bajo el cielo gris de Abril, escala imperfecta de tonalidades infinitas, descansan dos almas al amparo del calor que abriga su destino, perdidas en el inmensidad del mar que nubla nuestros sentidos.
Bajo el cielo gris de Abril, escala imperfecta de tonalidades infinitas, descansan dos almas al amparo del calor que abriga su destino, perdidas en el inmensidad del mar que nubla nuestros sentidos.
Vengo de la sangre derramada y de un peñón de hombres que alcanzó a la historia con centauros. Vengo sin vengar, con mi lengua limpia y un corazón de trige desgarrado
Estos días creo que han conseguido que de una vez se apagara el fuego. Hay ciertas casas, como esta, en las que el que manda no es el dueño.
Había tantas flores cortadas encima de la mesa había tantas patas de cordero
Ímprobas, clásicas, céntricas, límpidas cunas, cánticos sáficos, trémulos, válidas tunas. Céfiro y gélida brisa, ubérrimas siéntense, pájaro ovíparo, en éxtasis rítmico, tiéntase.