43- Ya no escribiré versos. Por Clavelia
Si un día, caminando por la vida ya no me guían tus manos, y al tropezar con una lágrima me ahogo en un mar de llanto.
Si un día, caminando por la vida ya no me guían tus manos, y al tropezar con una lágrima me ahogo en un mar de llanto.
I – Agitar una mano, ya besarte, ya decirte que el brazo abierto y puro de los mares me llama con apuro y que debo acudir. Voy a dejarte.
Un banco liso, enorme, largo de mármol negro en la puerta de la biblioteca de una universidad privada.
Estalactitas de Diciembre fermentando bajo la oscuridad de los rostros, la fricción de los cuerpos, el frío de las manos, la consabida pérdida de sensibilidad.
Los Rostros del Silencio Un rictus de amargura surca su rostro Se encontraba en un oscuro desván Plateado por los rayos lunares Aquel hombre con una mirada triste No sentía deseos de vivir