120- Ella. Por Bécquer

Siempre es la misma, azul casi al otoño

del amor, niña si lo pienso hablando

con el mar, cuando el sur deja retoño

al corazón, siempre es la misma, amando

 

sin por qué y con por qué dulce y errante,

siempre es la misma, beso de alegría,

ensueño enajenado, navegante,

a fe desnuda, luz de poesía;

 

siempre es la misma flor, con su ternura,

siempre es la misma sangre enfebrecida,

ella misma, tan misma, albricia pura;

 

cuando lo digo… lejos de la vida,

en el misterio suave de su hondura,

a ella con tal voz desconocida.

  

*

  

Ya con ella he llegado hasta el sueño

de la esperanza, Bécquer, ya he llegado;

y he encontrado éxtasis, lo he encontrado

incorregiblemente – en sí – sureño.

 

¿Sabes?,  al fin con ella, en la montaña

de su bella atención – más infinita –         

la remembranza se me deshabita

de sutil libertad…, me desentraña.

 

¿Sabes?, ¿sabes, tú, Bécquer animoso,

esencial?, tengo un cántico encendido

en la caricia errática del gozo,

 

y tengo una verdad que no he sentido,

tengo una colación a un primoroso

llorar de amor…, infantilmente olvido.

5 respuestas a «120- Ella. Por Bécquer»

  1. Hermosos… Así como tu robaste tu seudónimo, yo robaré un comentario: «Un soneto siempre será un soneto» En este caso, la admiración se duplica… ¡Suerte en el concurso!

  2. Sólo te aconsejaría revisar el exceso de adverbios de tiempo y de orden. Y la palabra misma dos veces que me hace un poquito de ruido. ¡Mucha suerte!

  3. Nos traes dos sonetos homenajeando a Becquer y eso siempre es meritorio, aunque ahora tengo que hablar de los «peros»:
    Independientemente de la exactitud o no de estos sonetos, detalle que me parece menor, encuentro dos fallos importantes: El ritmo, que no siempre conservas (lo que en el soneto es lo fundamental) y el abuso de ciertas «cacofonías» como las que se dan en el primer verso (que no puedo asumir como aliteración), y otras más.
    .
    Luego viene lo peor: Cuando los vanguardistas se sacudieron del rígido yugo de las formas cerradas, fue invocando los aburdos que se producían en la expresión al intentar por todos los medios que el poema entrara en métrica, ritmo y rima, aun perdiendo el sentido del poema. De esta manera se perpetraban barbaridades en pro de la pureza de la forma y en detrimento de la limpieza expresiva. Aquí caes en este error (al menos desde mi opinión). Te ata demasiado la forma y te obliga a versos poco afortunados (que no entro a detallar, porque simplemente hay que leer los dos sonetos).

    Te voto con un tres y te deseo suerte en el concurso. Aprovecho también para invitarte a leer mi poema, el 139, y a que dejes allí tu opinión con la misma sinceridad con que yo lo he hecho aquí.

    Un saludo.

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