22- DESCENDIENTE DEL ÁRABE. Por Amante de la Luz
Yo amo los vuelos del Altísimo como tú mismo los amaste entonces, pues me ha venido a visitar en sueños el Inefable, el Justo de todos los justos, el Misericordioso que es puro amor.
Yo amo los vuelos del Altísimo como tú mismo los amaste entonces, pues me ha venido a visitar en sueños el Inefable, el Justo de todos los justos, el Misericordioso que es puro amor.
La historia fue testigo de la encendida pasión de hombre enamorado de una dama a la que pocos conocían. En aras de crear con ella un vínculo fuerte y duradero, condujo sus pasos firmes y atravesó fronteras y barreras enarbolando la bandera de ese amor ante todos.
No hay Dios sin fe; De sol a sol hay quién no lo ve, No cree. Pero tú, maestro entre maestros, Todo sabes y todo desconoces.
Ibn camina en la calcinante arena del desierto con innato valor, va meditando entre sus dunas, se mezcla el olor del almizcle, corta su aliento, Ibn cavila, lleva en el alma algo más que dudas. Ibn la mira, el aire lleva sus suaves aromas, su larga cabellera trenzada adorna…
-¿Porqué huyes anciano? -No huyo tal como tu te imaginas joven…-respondió el hombre que se había sentado en una roca al lado del camino. -Si que huyes, te he visto mirar hacia atrás con miedo.
Me acaban de dar pasaporte Permiso sellado, en sesiones. Dolor en radiaciones para seguir viviendo.