16- La hora plena. Por Leonardo
Me acaban de dar pasaporte Permiso sellado, en sesiones. Dolor en radiaciones para seguir viviendo.
Me acaban de dar pasaporte Permiso sellado, en sesiones. Dolor en radiaciones para seguir viviendo.
En polvorientas dunas fue caminante de arena, su hogar; ardiente desierto. Arrebató verdades y sueños de vida a estériles horizontes.
Hombre sabio, hombre bueno, maestro vivificador, Murcia te abrió los ojos y Damasco te los cerró. En todas tus experiencias se halla la huella de Dios porque dices con paciencia, firmeza y sinceridad que todas nuestras creencias sirven a la humanidad.
Me gusta oír hablar de Al-Ándalus. De aquellos tiempos en que pateabas Sevilla, Lora del Río y Carmona, de biblioteca en biblioteca, y hablabas con unos y con otros compartiendo conocimiento. Me encataría, a tu vera, seguir esos pasos para vivir aquella armonía y aprender lo que aprendiste.
Hijo: me has visto en todos las parcelas, no has cantado más dicha que la mía, en Los engarces de Sabiduría (*) me nombras, me promueves, me revelas.