V Certamen de narrativa breve - Canal #Literatura

Noticias del III Certamen

12 marzo - 2008

34- A quien pueda interesar. Por Ludo Rodez

                                                                                  “A quien pueda interesar…

No sé por dónde empezar la verdad, pues es la primera vez que hago algo como esto; lógico por otra parte, no suele haber segundas oportunidades después de algo así. Supongo que comenzaré hablando de vosotros, papá y mamá. No habéis sido malos padres, aunque tampoco he convivido con otros para saberlo, pero vuestras preocupaciones sólo se centraban en ver como llevaba los estudios, ¡creo que hasta en los anuncios de la tele te interrogan más!, y esa obsesión por la notas… siendo profesores de universidad nunca os interesó saber mis inquietudes, nada más que las malditas calificaciones. Me pregunto para qué servían todos esos libros que os leíais. ¿Os iban a examinar después?

El intento del profesor particular no os sirvió de nada. Me ayudó a aprobar “por los pelos”, pero nunca me estimuló o permitió comprender las materias y claro, vosotros queríais un hijo “sobresaliente”. Yo nunca seré como mi hermano.

Tampoco os interesó saber sobre mi vida con los demás alumnos del instituto. Sí, alumnos, porque llamarles compañeros sería una mentira y en estos momentos creo que hay que decir la verdad, por lo menos una vez en la vida. Sé que pensabais que Pedro y Juan eran mis mejores amigos, pero la verdad es que únicamente nos unía el rechazo de, y hacia, los demás. A algo así no le llamaría yo amistad, el formar parte de un grupo de “apestados” (así nos llamaban) no genera mayores sentimientos de comprensión. Nos limitábamos a “meternos” con los otros, a escondidas, decíamos de ellos barbaridades. ¡Dios, qué mal me sentía con aquello!, ¡no éramos mejores!, ¡yo hasta sacaba peores notas que algunos de ellos!

Lo cierto es que me hubiera gustado ser aceptado por Julio y sus amigos, pero después de ser el hazmerreír en una fiesta de cumpleaños te cuelgan un sambenito del que no te desprendes nunca, lo notas en sus miradas, en sus gestos. Así que me aislé. A muchos les parecía que me gustara Sandra, la novia de Julio, guapa, inteligente… ¡ya! Ahora lo puedo decir, me gustaba él, no ella. Eso es otra, ¡si se me hubiese ocurrido decir que me gustaba un chico!; a Enrique, le tienen por la locaza y eso que le he visto liarse con chicas.

Y si aún hubiera encontrado consuelo en las tareas de clase, como una forma de entretenerme… ¡ni por esas! Lo único que me interesaba era la biología y después de pasar unos meses con don Francisco se me quitaron las ganas. Mucho trabajo en equipo, “yo estoy aquí para enseñaros”, “si tenéis alguna duda preguntad”, pero a la hora de la verdad, podía hacer el trabajo junto con Pedro y Juan, los empollones, que mi nota era más baja que la suya, – seguro que tú te limitas a mirar- ¡será mal nacido, ¡si era lo único que me gustaba!, algo haría.

Doña Carmen, la de historia, siempre nos hablaba de actitudes tolerantes, de la importancia de aprender para tener y formar actitudes críticas, etc. ¿Dónde estaba la tolerancia?, ¿qué crítica? Si no hablabas en clase es que no te preocupaba, ¡vale que no me interese!, pero si hablaba todos se reían de mí, ¿para qué pasar ese mal trago? ¿Y la crítica? Siempre entraba en clase hablándonos de lo bien que lo hacía el partido X y lo malos que eran los del partido Y. ¡pero si ni siquiera sabemos en clase quién es el presidente del gobierno!

Así que para concluir, si esto es la realidad dentro de un instituto, y como decía don Jaime, el decrépito jefe de estudios, -…esto es la preparación para la vida -. No quiero saber más. No quiero echar la culpa a nadie, lo es un poco de todos y mía también. Una vez leí en una revista en el dentista “que el pesimista no es más que un realista bien informado”. Pues yo ya he tenido de sobra.

¡Adiós!”

 El agente Ramírez devolvió cuidadosamente los folios sin firmar al sobre mientras se lo entregaba al inspector Gómez.

-¡Estaba en el bolsillo de la chaqueta! – dijo.

La fría mirada del inspector siguió el descendimiento de aquel cuerpo adolescente hasta la oscuridad de la bolsa para cadáveres, con la impertérrita sensación de quien ha presenciado escenas parecidas con anterioridad.

Absorto en hacer memoria de cuántas veces había tenido que asistir a tan funesta escena, le devuelve a la realidad el chirrido angustioso de la cremallera al cerrarse, ocultando en la profundad de las tinieblas al joven.

-¿Quién se lo dirá a sus padres?- pensó.

33- El amancebamiento. Por Maria
35-Barro en los ojos. Por Estetampoco


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Participantes

Lacrima:

¡Sorprendente! Has conseguido mantener el interés durante todo el relato y al final … sorpresa. ¡Enhorabuena!


Campillo:

Yo también tuve amigos como Pedro y Juan, y también deseé ser aceptado por otros grupos que me consideraban un apestado. También tengo una hermana a la que nunca pude alcanzar. También fui un chico de sobresaliente, aunque dejé de serlo, para decepción de mis padres. También me enamoré de algún chico y también llegué a pensar en el suicidio… para mal o para bien, nunca lo hice; fui feliz, e infeliz, y feliz de nuevo.
Años después, al leer este texto, me ha quedado una sensación de vacío, al recordar lo perdido que estuve y, por qué no, lo perdido que estoy.


Sun Ra:

Al principio parece un relato de notas grises y tristes, pero cómo pensar que llegaría a tal punto de asfixia emocional, que lleva al que lo lee, espoleado por la reflexión del agente, a pensar si no sintió uno mismo así alguna vez. Estremecedor.


bobdylan:

La historia es interesante y consigue mantener la atención hasta el final. El estilo en cambio no es excesivamente depurado, pero en general me ha gustado.

Te deseo suerte en el concurso.


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