Contigo aprendí. Por Yolanda Sáenz de Tejada

A veces construyes un poema que sirve para cerrar la puerta. Pero fuerte, muy fuerte. Quizás luego (si es a un amor o a una amiga) la vuelvas a abrir pero seguro que en el umbral (y en ti) hay otra persona…   Nunca me gustó el vino rosado. Lo mío no son las medias tintas.   Contigo aprendí que el agua para el té no tiene que hervir y que invadir el cerebro ajeno –el espacio, el amario y el baño­– es objeto de dolor. También, que una hora frente a una botella de vino y de tu voz, construyen un minuto eterno de amor.   A tu lado cultivé que dar es mejor que recibir (aunque nunca lo entiendas), que las personas siempre piensan de ti igual que tú de ellas y que la poesía es nuestra penitencia más dulce.   Contigo, me abrí como una verdad. Aunque … Seguir leyendo

Tantas cosas… quisiera decirte. Por Mirtha Rodríguez

Tantas cosas… quisiera decirte… y tan pocas palabras, salen de mi boca deberías saber leer, en mis ojos todos los sentimientos, que de allí brotan. Tantas cosas…quisiera decirte… con los pensamientos, tener el poder llamarte lograr en mis sueños, poder abrazarte y en la profundidad, de mis ojos anhelo, eternamente guardarte y con la mirada, poder adorarte. Tantas cosas…quisiera decirte… con el conmovedor silencio, de mis palabras y en el turbulento murmullo, de mis silencios con un corazón roto, que quiere gritar tu nombre y que por temor, dolor, cobardía…calla.   Mirtha Rodríguez Argentina

El alma de la bestia. Por Mar Solana

    Adoro a los animales, esos seres peludos de cuatro patas, desde que recuerdo tener memoria y siento que ellos tienen una especial sintonía conmigo. Cuando cumplí siete años, mi hermana trajo a casa a una preciosa gata, Chispita, que convivió con la familia la friolera de catorce años; llegó en mi infancia y se marchó en la flor de mi juventud, compartió conmigo toda una etapa de la vida. Aún me conmuevo al evocar la imagen de toda la familia llorando como niños huérfanos cuando se murió, en brazos de mi hermana. Mi madre lo pasó tan mal que prometió no tener más animalitos en su vida (ahora tiene otra preciosa felina, Luna…). Así que esperé a ser dueña de mi espacio vital para tener a mi lado a más seres mágicos o ¿mascotas? Nunca entendí por qué llamamos así a los animales que adoptamos y entran a … Seguir leyendo

tremendo silencio. Por Fátima Ricón Silva

  ¡Silencio! Permite que hable el silencio, cauto, quedo, lego, lúcido y tierno. Escuchemos el rumor de una mirada que nos recorre de arriba a abajo, escuchemos el aliento de un gemido que nos traspasa alado y ligero, escuchemos una orquesta muda cuyas lentas estridencias nos acunan en el sosiego. Más tarde, cuando nos entendamos, hablamos, cuando descubramos el color del silencio.   Fátima Ricón Silva

Te doy las gracias…vida. Por Mirtha Rodríguez

Te doy las gracias…vida por el despertar de cada mañana por los reflejos de luz, tras la ventana por el armonioso, trinar de los pájaros por el perfume, que las flores emanan. Te doy las gracias…vida por apretar tu mano, cada mañana por el calor, que me brinda tu alma por el bello decir, de tu mirada por el suave silencio, de tus palabras. Te doy las gracias…vida por compartir, lo que siente mi alma expresar, la sensibilidad guardada emocionarme, ante una mirada poder abrazar, a la persona amada y sentir por siempre, prisionera mi alma. Mirtha Rodríguez Argentina