Hace tiempo, me retiré a una isla desierta (yo, no mi cuerpo). Allí me encuentro a salvo de los tormentos de la memoria, de las afiladas esquinas del mundo, de los incontrolables torbellinos del amor. En mi isla, sobrevuelo la copa de los días y me repliego en los amaneceres de espuma. Las plantas crecen para mí y los pájaros nunca dejan de cantar.
De vez en cuando, regreso a mi cuerpo, le limpio las ventanas y me bebo sus lágrimas. Lo zarandeo, le inyecto coraje en las venas, le desenredo la tristeza y le coloco la sonrisa en su sitio. Y él (mi cuerpo) se me queda mirando, con la vida en los bolsillos, sin saber qué hacer… Cualquier día, lo envuelvo en un trozo de terciopelo rojo, lo cargo al hombro y me lo traigo a la isla.

Mercedes Martín Alfaya
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Joder, que bueno. (si se me permite la expresi
No considero que a este texto deba llamarsele microtexto. Es un poema, en realidad, desde mi punto de vista y, ademas, buenisimo, como la copa de… una palmera.
Mercedes, ya sabes que me apunto a tu sof
Joder (con perd
Me gusto tanto este microtexto que mi imaginaci
Menuda frase Ernesto, merece al menos este peque
Ernesto, me dejas sin palabras. Como dice la jefa, menuda frase…
Mil gracias; mil gracias.
Hola Mercedes.
Solo quer
Felix
Ah
Damian:
Se hart
Bueno, bueno. Lo mejor de todo es que un escrito incite a otros a escribir. Felix, Dami
Coincido con el comentario de Manuel de Magina, por otro lado, creo que a todos nos ha cautivado esta isla. Gracias por regalarnos este gran momento. Saludos.
Buf! qu