¿Por qué escribes? Por Felisa Moreno Ortega


Muchos de los que entrais en este blog teneis la ilusión de ser escritores, escritores profesionales, como dice esa cita que hay en la página del Desván «un escritor profesional es un aficionado que nunca se rinde». Otros quizás no. Me gustaría lanzar desde aquí unas cuestiones:
¿por qué escribes?
¿cuáles son tus motivaciones?
¿hasta dónde te gustaría llegar?
¿no tienes miedo al fracaso?
¿seremos capaces de no rendirnos?

Os animo a contestar alguna de estas preguntas, quizás entre todos logremos entender porqué se metió en nuestras venas este veneno, del que no se conoce antídoto. Podeis hacerlo desde aquí, o pasaros por mi blog, El sueño de las palabras, allí podreis leer comentarios muy interesantes de otros escritores. Gracias.

Felisa Moreno Ortega
BLOG DE LA AUTORA

Añoranzas. Por Isidro R. Ayestarán

El lugar de mis juegos,
el recuerdo de mis sonrisas,
el aroma de mi lejana niñez,
de esa infancia marchita para siempre.

Las fiestas de cumpleaños,
la paga de la abuela los domingos,
las confidencias con los hermanos
al apagar la luz de la habitación,
el peluche al que me aferraba para poder dormir.

Las aventuras con la pandilla del barrio,
la comida en el campo los fines de semana,
aprender a leer en la escuela,
el inicio en el juego de las miradas furtivas.

El consuelo de mi madre al recibir
la primera bofetada de la vida,
los viejos juguetes, almacenados en el desván,
la nostalgia de un beso de buenas noches…

Y tú, ocupando un lugar privilegiado
en mi mundo de añoranzas.


©Isidro R. Ayestarán, 2008
El Cabaret de los Sueños

La tejedora de vientos. Por Isabel Ali

Todas las mañanas la tejedora de vientos se sienta bajo el sauce, para ovillar los vientos que sus trampas apresan durante la noche. Engancha, con prolijidad, el extremo final de un viento con el inicio de otro. Apretando los filamentos entre sus yemas y retorciéndolos, hasta que se unifican en una fibra que se prolonga un par de kilómetros.

Unas veces son brisas del norte, cálidas y rojizas como briznas de fuego, que le entibian las manos mientras las enrolla. Otras veces, son ventiscas del sur, frescas y turquíes como el lapislázuli, que resbalan entre los dedos cual chispitas de escarcha. Pero los ovillos más bonitos son los que arma con las ráfagas que llegan desde el este, cuando los tornados se desarticulan sobre el mar y cruzan la costa para atravesar las pampas como una bocanada de aliento salado y multicolor, satinada por la caricia del crepúsculo. No es común que aparezcan por la zona y tampoco es fácil atraparlas entre las ramas del sauce llorón. Por eso, cuando encuentra alguna, se alegra presintiendo una fiesta. Y la alegría perdura muchas horas después de tejerla centímetro a centímetro hasta convertirla en un hermoso manto.

Sus únicas herramientas son dos agujas de madera de algarrobo, pulidas por el uso constante, que guarda en una caja llena de pétalos lozanos. Por eso sus mantos huelen a madreselvas, a violetas, a jacintos, a lirios y manzanillas que la tejedora recolecta durante sus caminatas hacia el Salto del Tigre, bordeado por yerbabuena, en donde también cuelga trampas para aprisionar el resuello verde del monte.

Luego de la recolección y el hilado, cuando el sol cae impiadoso sobre el jardín, la tejedora emprende la delicada labor de combinar colores y texturas. Eligiendo hebras de cada ovillo y urdiendo una trama que rebose armonía y belleza. Los mantos son tan livianos que aunque tome semanas terminarlos, apenas pesan como un par de plumas de colibrí. Por eso no le resulta difícil juntar cinco o seis y cargarlos, una vez por mes, hasta la cima del Cerro Azul. Allí, entre gigantescos rizos de niebla y añejos piquillines, vive el azuzador de melodías. Él toma cada manta y la sacude vigorosamente en las alturas. Hasta que el tejido se transparenta como una gota de rocío y fluye sobre los caseríos de los alrededores buscando meterse en la barriga de un tambor, en el ombligo de una guitarra, en la garganta dulzona de una flauta, en las fauces morenas de un violín o en los mofletes de una maraca. Y, asilado en el interior de un instrumento, el tejido traslúcido espera que el músico lo impulse, pulsando las notas misteriosas que tararearán las mujeres y los hombres mientras cosechan el maíz y los zapallos. Cadencias que se convertirán en coplas una vez que, de tanto corearlas, alguien les ensamble versos que proclamen los sentimientos más profundos y verdaderos.

Y entre tanto los trabajadores canturrean llenando los canastos con mazorcas de oro y calabazas pulposas, el azuzador de melodías se asoma a la ventana, empujando con la mano las espirales de neblina, para que el sonido de las voces le llegue diáfano y poderoso como un himno.

Pero la tejedora no descansa hasta que la noche inviste el horizonte de El Guaico con su terciopelo violeta sembrado de lentejuelas celestes y escarlatas, después de revisar las trampas que penden del sauce y de guardar las agujas en la caja. Asegurándose de que las coplas que el pueblo cantará en los próximos tiempos nacerán aromadas de flores oriundas de la misma tierra que concede sus frutos a los cosechadores.

Finalista en el Segundo concurso literario de cuento revista Archivos del sur “Leyendas de mi lugar, mi pueblo, mi gente”, 2008, Buenos Aires, Argentina.

Isabel Ali
Blog de la autora

Porque eres mi amiga. De Ana Pomares

El Libro:

Susana, una niña española que padece anorexia, se traslada una temporada al campo con sus abuelos; allí conoce a Nicoleta, una niña rumana cuyos padres han llegado aquí en busca de trabajo. Dos maneras de ver el mundo y de afrontar la realidad totalmente diferentes que, lejos de provocar enfrentamientos, llegan a entenderse y a ayudarse.
En esta ocasión, nuestra joven autora nos ha planteado una situación real como la vida misma que ha tratado con una humanidad y una delicadeza especiales; la amistad y la confianza en los demás se ganan paso poco a poco para solucionar los problemas a los que se enfrentan las protagonistas.

La autora:
Ana Pomares Martínez, nacida en Alicante en 1991, ha escrito a pesar de su corta edad numerosas obras, por las que ha recibido un total de diecisiete premios, entre los que destacan el «Premi Contarella» del Ayuntamiento de Alicante (2002), Premio del Concurso Literario Provincial «Grupo Leo-Editorial Aguaclara» cinco años consecutivos (2003-2007) o el primer accésit en el Concurso Nacional de Poesía Infantil «Gloria Fuertes» (2003). Prósopon Editores ya ha editado otros tres libros suyos, en el año 2004 «El jardín de las mariposas», una de cuyas historias fue representada en la Muestra Nacional de Teatro Español de Autores Contemporáneos (Alicante, 2003), en 2006 «Nube de palabras, lluvia de cuentos» y en 2007 «Los wonwings».

Este libro será presentado en Alicante
Día: Viernes, 12 de diciembre de 2008 a las 19:30 horas
Lugar: Ámbito Cultural de El Corte Inglés- Avda. Federico Soto, 1. 5ª planta- Alicante

Más información sobre este libro.