
Brujapiruja

CLUB DE LAS PERSONAS CON ZAPATOS ESPECIALES. Por Mercedes Martín Alfaya

He descubierto que la mayoría de gente que tiene blogg es increíblemente receptiva, imaginativa, resuelta, sensible, habilidosa, creativa y humana. En especial, me refiero a quienes no encontraban donde depositar todo ese potencial que se les derramaba dentro y que, ahora, con la tecnología, se van reconociendo como personas; a la vez que adquieren el respeto, el cariño y la admiración de esta comunidad bloggera.
«A ti… (mi aportación)
Seguro que no te has dado cuenta, pero tus pies han crecido y probablemente tus zapatos no. Por eso te hacen rozaduras y heridas. No digo que tires esos zapatos a la basura, no. Quizás, con ellos recorriste un camino (el que te trajo hasta aquí) Y, seguro que tus pies se sentían calentitos y a buen recaudo. Pero, ahora, tus pies se han vuelto enormes y hay zapatos que no quieren amoldarse a ello. Si en esta etapa de tu vida no encuentras un calzado a tu medida, deja tus dedos al aire (como yo), pero no permitas que tus pies sigan sangrando. Cuida de tus zapatos (si te hace sentir bien) pero, en el camino, nunca más encojas tus pies para amoldarte a nada.
No existe tu media naranja, nacemos completos. Busca, en cambio, quien camine a tu lado; alguien que respete el tamaño de tu pie y admire tus zancadas. Y, sobre todo, busca a alguien que no te haga llorar, sino reír.
No te sientas culpable por quitarte de vez en cuando esos zapatos que te aprietan, tus pies necesitan oxigenarse… Y ¿quién mejor que tú para cuidarlos y refrescar su entumecimiento en la orillita del mar?
Mercedes Martín Alfaya
(Club de las personas con zapatos especiales)
No olvides mis «Tareas Cotidianas»
Revolver en el baúl de las sonrisas para elegir las mejores.
Coser los agujeros por donde se escape la alegría.
Tirar al pozo la bandeja de promesas caducadas.
Cepillar las alfombras de la duda.
Coleccionar suspiros que le gusten a tu corazón.
Tender el sol en las ventanas.
Hacer nudos con las mariposas que no quieran separarse.
Desenredar la madeja de los sueños.
Depilarte los malos pensamientos.
Seguir el rastro de las gotas de lluvia en los cristales.
Mirar las nubes desde abajo.
Desprenderse de las piedras que rompen los bolsillos.
Limpiar las heridas con salivilla.
Recoger todas nuestras lágrimas y devolverlas a los ojos.
Barrer las sombras.
Escurrir la envidia
y mojar los días nublados en el café.
Nota: Para pertenecer al Club, lo único que tienes que hacer es añadir en tu blog algún escrito en el que animes a las personas a caminar, sonreír y descubrir la magia que nos rodea (luego, lo firmas con tu nombre y el nombre del club; si quieres).
Un abrazo.
Texto y foto: Mercedes Martín Alfaya
Blog de la autora.

Antes de nacer. Por Luis Bermer

Isabel estaba echada en el sofá, viendo un insulso programa de tarde en la televisión. Notaba los movimientos de su hijo en el interior de su abultadísima barriga. Y sonreía, imaginando cómo sería tenerlo acurrucado entre sus brazos dentro de poco tiempo. Miguel entró en el salón, con una carpeta en la mano. Rodeó el sillón para ir a sentarse a su lado y le pasó un brazo protector sobre los hombros.
–¿Te encuentras bien? ¿Quieres que te traiga algo?
–Ya estás tú aquí. Es todo lo que necesito –y le besó.
¡Hola chico! Qué a gusto se está aquí dentro ¿verdad? Aunque algo oscuro, tu madre no es del todo transparente…jeje. He venido a visitarte, a traerte un regalo, ahora que estás a punto de salir ahí fuera, al teatro del mundo…
Isabel le tomó la mano y la apoyó suavemente sobre su barriga. Él entorno los ojos, mientras se le dibujaba una inmensa sonrisa.
…y antes de que vengan a manipularte los del lado luminoso. El juego ya comenzó hace siglos ¿sabes? Y esta vez tu sangre no estará con el bando equivocado. Puedes estar orgulloso, chico, porque no cogemos a cualquiera en nuestras filas…
–Se ha movido…–dijo él, mirándola.
–Es que ha sentido la mano de su cariñoso padre…–susurró ella.
Tus padres han hecho de ti toda una promesa, créeme. Me he dado una vuelta por las ramas de tu árbol genético y…¡wow! ¡qué recuerdos! Tu tatarabuelo por vía paterna, por ejemplo, nos dio grandes alegrías…¡jo! no veas cómo manejaba el hacha…por no hablar de su bisabuela, la señora Tejeda, que ahogó en barro a sus defectuosos retoños de la luz, sin miramientos…qué gran mujer…
–¡Oh! ¿lo has sentido? ¡vaya patada!
–Desde luego, si sigue así me va a causar lesiones internas –rió. Éste va para deportista.
–El orgullo de su padre…
Pero dejémonos de nostalgias: tú superarás a todos ellos, ya lo verás. Permíteme que meta las manos en tu pequeño cerebro…
–¡Ah!
–¿Qué ocurre, cariño?
…Para extraerte un par de cosas que tienes ahí y que no te sirven para nada. A ver…un momento…ya está. Perfecto.
–Uh…creo que nada. Lo he sentido moverse bruscamente, como si hubiese querido darse la vuelta.
–¿Y ahora? ¿sientes algo, algún dolor?
–Nada…nada…ha sido solo un susto. Ya parece tranquilo.
Bueno, chico, parece que ya estás del todo preparado. En cuanto puedas, comienza a cosechar méritos; recuerda que eres nuestro campeón. Yo volveré a visitarte de vez en cuando, a lo largo del tiempo. Nos vemos…
La última enfermera abandonó la habitación, cerrando la puerta tras de sí con suavidad. Isabel estaba recostada en la cama, con el bebé mamando de su pecho, y Miguel sentado en una silla a su lado acariciándole la cabecita pelona. Ambos lo miraban con deleite y podían pasarse horas así, observándolo en completo silencio. Todo había salido bien, y éste era su momento. Profunda dicha y felicidad.
–¡Qué guapo es! –exclamó Isabel, dejándose llevar por la emoción. Y que despierto parece ¿verdad?
–Sí, desde luego…la belleza de la madre y la inteligencia del padre –rió Miguel.
–De todos nuestros nombres favoritos ¿cuál te parece que le queda mejor?
Miguel dejó que su chispeante alegría fuese amainando, y quedó pensativo durante un largo rato, como si en el rostro de su hijo estuviese escrito su nombre con letras invisibles. Al fin habló:
–Jesús. Me encanta este nombre para él.
–Sí, es muy bonito –Confirmó Isabel, meciendo a su primogénito, emocionada.
Se besaron con cariño, felices como nunca antes lo habían sido.
Mientras él los miraba con fijeza.
Sin pestañear.
«…porque tú no estás». Por Isidro R. Ayestarán
Fragmento del recital poético teatral ofrecido por Isidro R. Ayestarán el pasado 21 de diciembre, dentro del circuito artístico «La noche en vela», realizado en Santander a lo largo de varias galerás de arte.
El vídeo recoge el momento en que recita «…porque tú no estás», con la música de Enya de fondo y ante la enorme pantalla flanqueada por las columnas diseñadas por Félix Ortiz para la ocasión.
Uno de los momentos más emotivos de todo el espectáculo
©Isidro R. Ayestarán, 2008
El Cabaret de los Sueños
…Y un venturoso 2009. Por Haddass

«Abrimos las páginas en blanco del año «2009» para seguir escribiendo con ánimo e ilusión los parrafos de su historia.»
Os dejo mis mejores deseos para todos.
Haddass
COCO, CANELA Y ANIS: LA CAJA. Por Carmen Fernández Etreros

El Libro:
Divertida y original, serían los adjetivos más apropiados para definir la serie de seis libros de Coco, Canela y Anís con textos de Marisa López Soria, editada por Everest e ilustrada a por Gustavo Roldán.
El primero de esta serie se titula La caja y su argumento es muy sercillo: Coco, Canela y Anís, tres disparatados personajes que podéis ver en la ilustración y en la portada, quieren jugar dentro de una caja, pero ninguno quiere quedarse fuera para empujarla. Aunque se quieren mucho «igual que la trucha al trucho» no paran de protestar y discutir. Para evitar peleas, los tres deciden echarlo a suertes. Pero no resulta tan fácil ponerse de acuerdo hasta que les ayuda un simpático gato aunque como dice el texto «Coco, Canela y Anís… son tres que se quieren mucho, igual que la trucha al trucho…».

La autora:
Marisa López Soria autora de libros tan divertidos y destacados dentro de la LIJ como Violeta y el dinosaurio (Beascoa: 2008), Los retratos de Renato (Everest: 2004) o Camila y el abuelo pastelero (Alfaguara Infantil: 1999). Sus obras suelen acompañarse de propuestas gráficas igualmente innovadoras como El verano y sus amigos (Xórdica: 1997) que obtuvo el Premio Lazarillo.
La serie de cuentos Coco, canela y anís pregona el valor de la amistad y las posibilidades infinitas que tienen los niños para jugar y pasarlo bien con los objetos más simples. Las ilustraciones de Gustavo Roldán divertirán y agradarán a los pequeños lectores que seguro volverán a leerlos una y otra vez. Los otros títulos de esta curiosa serie son La pelota, El palitroque, El secreto, El pensamiento y El papel. Tres niños y una caja, un papel que encuentran en la calle o una pelota, ¿qué más necesitan para divertirse y para jugar?
–
COCO, CANELA Y ANIS:
LA CAJA,
Texto de Marisa López Soria,
Ilustraciones de Gustavo Roldán,
Editorial Everest, León , 2008,
22×22 cm, 48 págs, 6,50€
A partir de 3 años

Carmen Fernández Etreros, especialista en LIJ
NAVIDADES EN CRISIS. Por Josep Esteve Rico Sogorb

Para muchas personas estas navidades serán las más pobres de su vida. Unas navidades en crisis, de corazón, no se las deseo a nadie. La Navidad tiene varias caras y distintos porcentajes artificiales tanto de sentimientos y deseos como de mercantilismo comercial. Aunque la base o ‘leit motiv’ sea el nacimiento de Jesucristo (a pesar de que serias investigaciones demuestran que no nació en diciembre) y la festividad en si contenga una dosis de creación mítica e invención humana lejos del rigor histórico, como dicen algunos, ‘si no existiera la Navidad habría que crearla’ porque en el fondo el ser humano necesita salir de la rutina diaria anual marcada por la negatividad y ha de portarse o comportarse bien y a buenas con sus semejantes, que bastante daño o mal ha ido sembrando desde la prehistoria hasta la actualidad.
Sentimientos profundos sociales, humanistas, filosóficos, ético-morales y religiosos tales como solidaridad, fraternidad, paz, concordia, consenso, caridad, amor, cariño, familiaridad, compañerismo, misericordia, generosidad…son los que deben imperar a cualquier hora y siempre entre todos los seres humanos del planeta sea Navidad, Pascua o Ramadán, qué más da. Pero no es posible que tales sentimientos perduren el año entero a la vista de los conflictos y problemáticas mundiales y de la maldad reinante en muchos corazones y cerebros de quienes dirigen los destinos del planeta, así que, no hay más remedio para que la cosa no sea aún peor (mayormente en el mundo occidental), que cambiar el ‘chip’ cada período diciembre-enero, en cada Navidad.
Para ello sirve y nos vale la Navidad. Para que los siempre buenos aún sean más bondadosos, para que los tibios o mediocres se tornen buenos aunque sea por unos breves días (menos da una piedra) y para que los malos reduzcan su maldad si no operan un cambio radical hacia la bondad. Ello pasa cada año por estas fechas, con bonanza económica o sin ella, independientemente. Sin embargo, estamos ante las Navidades más difíciles, precarias, pobres, críticas y duras de vivir de las últimas décadas. Con una buena parte de la población recibiendo ayuda alimenticia de entidades como Cáritas y otro porcentaje considerable de la ciudadanía que ha perdido empleo, ahorros y vivienda por culpa de la crisis (esos sufridores hipotecados…); la situación navideña para estas gentes no está para descorchar ni brindar alegremente.
Y en estas fechas tan entrañables, en las que cabe imperiosamente ser sensible con los necesitados y solidario con el dolor ajeno de los indefensos y los débiles; hago mi ruego a los que tanto poseen aún (por suerte para ellos) para que se acuerden de quienes están mal y practiquen el ‘espíritu crístico navideño’ (por muy artificial que pueda parecer) predicando con el ejemplo materializando ayudas económicas, alimentarias y de ropajes en los organismos correspondientes como ongs, iglesias y servicios sociales. Perdamos el miedo a las compras navideñas y compremos racionalizadamente pero con inteligencia, sin derroches ni ostentaciones. Y perdamos el temor a un futuro negro a corto plazo, a ese enero, a un nuevo año, a pesar de las catastróficas previsiones de los economistas. Vivir con tal inseguridad en estas Navidades críticas no es bueno. Deseemos con fuerza como una vibración al unísono, la mejoría de la Crisis.
¡¡FELIZ NAVIDAD Y MEJOR AÑO NUEVO!!

