Mamá, quiero publicar. Por Brujapiruja.


Best-seller. Que me entrevisten y me reconozcan, pasar a la historia y que los niños en el futuro hablen de mí. ¿Comprendes?

– No quieres tú nada. Todo eso requiere esfuerzo, sacrificio, estudio, introducirse en el mundillo poco a poco. Sin duda lo que escribas, si interesa, será reflejo de ti mismo y de tus vivencias y capacidades no de la improvisación. Pero claro que comprendo hijo, comprendo perfectamente que no vas bien encaminado.

Brujapiruja

EL LEÓN Y LA ZORRA. Esopo

Un león muy viejo ya no podía buscar su sustento con las garras y se vio obligado a recurrir a la astucia para poder comer. Se fingió enfermo en la cueva que le servía de palacio, y dio noti-cias de su enfermedad a todos los animales que eran sus súbditos. En cuanto éstos venían a visitarlo, se los comía sin esfuerzo y sin tener que salir de su madriguera. Un día llegó la zorra a verlo, pero no quiso pasar de la puerta, y le preguntó por su salud a voces desde fuera.

–Ya estoy mejor –contestó el rey–; pero, ¿por qué no entras?

–No entro –dijo la zorra– porque he notado que en el suelo hay muchas huellas de los que entran, pero por más que miro y remiro, no veo ninguna huella de los que salen.

Enviado por Juan Carlos Cespedes
Gaviotas de Azogue nº 67

Paseo. Por Soledad

Empecé temprano a caminar hoy, elegí una zona del parque semisalvaje, llena de arbustos ahora en plena decadenca invernal: margaritas de largos tallos leñosos, romero en tonos marrones, algo en manojos apretados que podría ser lavanda, pero también cualquier otra cosa.

Echo en falta el algarrobo de imagen ancestral en medio del huerto de mi infancia, el tacto rugoso de las algarrobas, ásperas y duras en el paladar, como un presagio temprano.

Hay más gente de la que esperaba en ese camino absurdo por un paseo a ninguna parte; la mayoría van solos, como yo, sólo veo a dos grupos de dos, uno de los cuales hasta lleva perro incluido en el

tandem, los demás vamos solos. Unos me adelantan y con otros me cruzo, algunos corren sudando y otros andan, como yo, pero todos van más rápidos, como si tuvieran un fin definido del que carezco.

Paso cerca de muchos, pero los veinte centímetros escasos que nos separan en el instante del cruce o del sobrepasarme, son equivalentes a un vacío sideral absoluto.

Pienso tontamente que las estrellas deben sentirse más o menos así de aisladas y de mutuamente lejanas.

Soledad

Desdicha. Por Bernarda Enriquez

Vaya desdicha
Vaya desdicha la mia,
en estos momentos de palida cordura,
se han escondido mis delirios,
me ha abandonado mi amiga la locura,
ahora soy una alma mas satisfaciendo sus necesidades materiales inecesarias,
pensando con claridad y actuando con tozudez,
ya no hay sentimientos fuertes que me ceguen la razon,
mi alma se a quedado tibia vagabundeando por los pasillos aluzados de un mundo estructurado,
comiendo el tiempo en trozos que no saben a nada,
masticando ideas inutiles,
angustiada de sentirme tan mortal, de verme tan normal,
sintiendo miedo de lo que es verdad, de lo que todos ven,
cubriendome los ojos con mis manos transparentes para no ver la realidad de la vida.
vida que necesito vivir con mundos paralelos, inexistentes, calidos y seguros,
tratando de ubicarme en el espacio escribo estas lineas incoherentes,
me siento perdida,
me siento aturdida con ese ruido que producen las estrellas cuando dialogan entre si y no se dirigen a mi,
quiero que el viento me hable,
quiero que la luna me acoja,
quiero que la locura vuelva
y me quite esta congoja.

Bernarda Enriquez

La soledad de los ventrílocuos. De Matías Candeira

El autor

Matías Candeira nació en Madrid en 1984.

Actualmente, es estudiante de Guión en la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de Madrid.

Su trabajo como cuentista ha sido recogido en diversas publicaciones: Antología de novísima narrativa breve hispanoamericana (Unión Latina & Random House Mondadori, en preparación), Relatos en cadena (Alfaguara, 2008) Parábola de los talentos, (Gens ediciones, 2007) o Noche de Relatos (NH ediciones, 2007), éste último traducido al inglés y al alemán.

Durante los últimos años ha obtenido numerosos premios literarios por su trabajo, entre otros muchos, el Certamen de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Madrid, Premio Provincia de Guadalajara de Narrativa, Certamen Literario Pedro de Atarrabia, Premio Internacional de Narrativa Tomás Fermín de Arteta o accésit en el Premio Mario Vargas Llosa NH de Relato (accésit).

La soledad de los ventrílocuos es su primer libro publicado.

El libro.-

Éste es un libro que está lleno de voces. Susurran para el lector en un espacio de vacío, llenan la intimidad y la penumbra, cuentan para explicarse a sí mismas.

Voces que hablan de la muerte y el funeral de una nevera. Del extraño despertar de un cazador con cuerdas de marioneta en la espalda. De un hombre que vive en un barreño y mira una casa con jardín. Del almacén polvoriento donde se guardan todas las armas de la humanidad. De esas flores dulces con las que el enemigo bombardea la ciudad al anochecer.

Voces sobre peluquerías misteriosas, manos que te arrastran hacia el horizonte oscuro, cabezas reducidas a buen precio, arañas venenosas, pozos en la nada, agujeros que cantan a la mujer que quieren.

Y nunca van a callarse.

Tropo Editores