Nuevo montaje poético teatral. De Isidro R. Ayestarán


Isidro R. Ayestarán presentará su nuevo espectáculo poético teatral el martes 10 de marzo a las 22,00 horas, en el escenario del COLILLA QUEENS (c/ Sol, 20 – Santander). Dos cambios de vestuario, distintas músicas de fondo y juegos de luces para acentuar la interpretación de los poemas como si de una escenificación teatral se tratara; un concepto distinto de recital de poesía; una parte de blanco para el tema del sueño del amor y la nostalgia; una parte de negro, como homenaje a los personajes solitarios de las películas de Clint Eastwood, a los escritores con aura de malditos… y a todos aquellos seres humanos desfavorecidos en el mundo por su forma de pensar. Un baile con una muñeca que simula ser una niña herida en una guerra, un bohemio que escribe su obra al amparo del recuerdo y completamente alcoholizado de absenta, un Maestro de Ceremonias osado al más puro estilo del Joel Grey de la película «Cabaret», constantes guiños al cine clásico negro y al de los autores europeos. Pero, sobre todo, un final sorprendente tras el último monólogo, con la interpretación conjunta del propio rapsoda y OKY, el presentador del espectáculo, que escenificarán a dúo un tema musical como guiño a los que aún deben esconderse para poder amar a sus parejas. UN ESPECTACULO QUE NO TE PUEDES PERDER.


© Isidro R. Ayestarán, 2009
El Cabaret de los Sueños

Ánima mía. De Carlos Marzal

El libro.-

Dueño de un lenguaje y un mundo que lo han convertido en una de las voces más brillantes de la poesía española última, Carlos Marzal ha trazado con sus sucesivos libros una trayectoria de gran coherencia en la que su obra poética ha ido ensanchando su alcance al encuentro siempre de la vida, de la intensidad de la experiencia, de la constatación de la meta última de todo poema, que es iluminar ámbitos para los que la lógica y la memoria se muestran insuficientes.

Cinco años después de Fuera de mí, Marzal entrega en Ánima mía poemas que vuelven al timbre grave y profundo de Los países nocturnos, pero con un lenguaje que es ahora una fuente inagotable de prodigios, para expresar la celebración de la existencia y el sentimiento de desamparo, la gravedad de la muerte y la exaltación de la vida a través de las diferentes magias que constituyen la realidad. Una voz que se muestra aquí tan hímnica como elegíaca, tan celebratoria como trágica. Todos los tonos y las cadencias que parecían ir desplegándose en los libros anteriores, encuentran su integración en este deslumbrante poemario, tal vez el más representativo y maduro del autor.

El autor

Carlos Marzal Fue jurado del II Certamen «Poemas sin Rostro» 2006 del Canal Literatura y publica un poema inédito junto a los finalistas y ganadores en el libro «Poemas en el canal»

Nació en Valencia en 1961 y se licenció en filología hispánica por la universidad de la misma ciudad. Publicó su primer libro, El último de la fiesta, en 1987, y cuatro años más tarde, La vida de frontera (1991). Luego vendrían los poemarios publicados en esta colección, Los países nocturnos (1996, Marginales 145) y Metales pesados (2001, Marginales 196) –este último Premio Nacional de la Crítica y Nacional de Literatura en 2002–, y ya en 2004, Fuera de mí, Premio Fundación Loewe. Esos cinco libros están agrupados en El corazón perplejo. Poesía reunida (1987-2004) (Marginales 230). Marzal se ha revelado también como un novelista fuera de lo común con Los reinos de la casualidad (2003, Andanzas 583), saludada por la crítica como una novela excepcional y elegida novela del año por algunos suplementos literarios. Marzal ha reunido sus escritos teóricos en el volumen Poesía a contratiempo (2002), sus aforismos en Electrones (2007), y sus apuntes sobre arte en El cuaderno del polizón (2007); además, ha traducido del catalán Andén de cercanías, el poemario de Enric Sòria.

Tusquets Editores.

También puedes leer algunos poemas pinchando aquí.

¡Bienvenida, Susurro…! Por María Casari


Con Isabel Alí al timón, a Salsipuedes (Argentina) le nació una nueva hija: La revista «Susurrodelasierra».
Una revista gratuita que va a pasearse mes a mes por las escuelas, porque será pertenencia de cada uno de sus habitantes: los chicos.
Con cuentos, poesías, canciones, adivinanzas, trabalenguas, abarcará, tanto al nivel inicial como al primer y segundo ciclo de E.G.B. de las escuelas públicas pertenecientes a las localidades de El Sauce, El Manzano y Salsipuedes, del Departamento Colón de la provincia de Córdoba (Argentina).
Quienes consideramos que la educación es base y cimiento fundamental de los pueblos, para preservar su dignidad e identidad cultural, aplaudimos esta iniciativa, porque además creemos en la acción, en la que se va asomando por sobre la queja inerte y florece sin tanto aspaviento.
Como habitante de Salsipuedes y como editora de otro medio gráfico , saludo con un afecto especial a esta nueva hermana, deseando a sus hacedores lo mejor que merece un medio dedicado a promover la lectura infantil.

María Casari

Editora de Revista Huellas

Para colaborar con tus creaciones, contacta con el equipo de trabajo a: susurrodelasierra@yahoo.com.ar

Trovador de madrugada. Por Isidro R. Ayestarán

Escribir un poema en una de esas noches
en las que uno no es buena compañía,
rehusando el abrazo del amante anhelante
que le espera desde su orilla de la ciudad.

Humo de cigarrillo, voz ronca de blues,
luz de estrellas de neón donde se lee
“no perdiste la cabeza, amigo, tan
sólo tienes destrozado el corazón”.

Qué razón, compañera Chavela,
cuando uno no aprende de los errores
por mucho que pasen los años y los
regustos amargos se pudren en el alma.

Y vas perdiendo la cuenta de los tragos
de absenta – en mi caso – que se almacenan
en lo profundo de la mirada opaca y triste
del sentimiento de un amor perdido.

Y qué ingenuo, colega, al haber pretendido
que algún ángel te transportara a rincones
de fantasía donde la ternura es la asignatura
pendiente de los soñadores nocturnos del alba.

Esta noche escribo sobre ti,
te evoco en cada verso y cada letra,
te lloro en cada nota musical que truena
en los cascos que uso para huir del mundo real,

en esos momentos en los que plasmo
en una hoja en blanco lo que podría seguir
a esos puntos suspensivos que tan sólo
conocemos los que nos bebemos los versos,

los que vivimos la noche de la ciudad.
“Leaving in the dark city”, se llamaría la película,
y la prostituta quedaría llorando ante nuestro
cadáver antes del fundido a negro final.

Porque en las películas de ahora,
como en la vida real, no se pone “the end”
ni “fin”… y ni si sabemos si todo se ha acabado
o es que la vida es así de dura y cruel.

Sólo vemos a la chica alejarse cuesta arriba,
mientras el nudo en la garganta hace que
nos aferremos a la butaca para,
lentamente, con pasos derrumbados,

llegar hasta nuestro barman favorito
para cantarle el himno del trovador
de la madrugada…

ese que se entona al cerrar la verja,
al apagar las luces, y no tener a quien
dar un beso de buenas noches.

© Isidro R. Ayestarán, 2009
El Cabaret de los Sueños

Bendita ciudad. Por Bernarda Enriquez


Eres todo lo que soñe en mi adolescencia apabullada,
tu glamour desconcertante me atrapa, me condena a una vida desordenada,
asi te quiero, decia el necio,
con tus deliciosos nubarrones negros de smog,
que alimentan mis pulmones,
con tus entrañas saturadas, de candidos maleantes decadentes,
tus calles empedradas de sueños destruidos y pisoteados,
en tí, la economia crece, se nota la prosperidad en tus alcantarillados,
en las luces de color ambar, que deslumbran al atropellado,
atropellado, en sus derechos, de sonreir, de sentir amor,
en el trajin de la vida cotidiana, todo va acelerado los niños, ya no lo son , son adultos pequeños llenos de pendientes,
de clases especiales,
para un futuro prometedor accesible a unos pocos,
las sonrisas sinceras se acabaron,
las tienen amordazadas las malas intenciones,
solo las miradas inteligentes y certeras podran llevarte por camino seguro,
los despistados quedaran en el camino sin pena ni gloria.
asi es, en esta bendita ciudad,
con sus coloridos y pestilentes acantilados de basura,
de donde se alimentan cantidad de seres, llamados algunas veces, personas,
que en navidad, los pobres les llevan obsequios a esos desamparados,
para no sentirse que son ellos mismos,
entre las montañas malolientes, se encuentran niños y perros sarnosos, durmiendo el sueño de los inocentes,
bendita ciudad, cuanta cosas nos brindas,
cuantos regalos no haces,
por eso todos queremos estar aqui, bajo tu manto,
recogiendo tus migajas
contaminando nuestras mentes con publicidades imposibles, pero si soñables,
desesperados por aparentar, lo que creemos que queremos ser,
sin ser nadie,
viviendo infelices en nuestro infimo mundo,
lleno de complejos, de falsedades,
de frustraciones, que seran compañeros para toda la vida.
olvidate de rarezas,
de mirar el cielo por las noches, y conversar con las estrellas,
olvidate de respirar aire puro, sintiendo que rejuveneces por dentro y por fuera,
olvidate de explorar el mundo,
de observar de cerca la naturaleza con sus cambios,
de saborear la lluvia fresca del cielo azul,
de sentir el barro limpio bajo tus pies,
olvidate de gritar tu nombre, para que lo escuchen los angeles
y sepan donde estas y quien eres,
eres, el que se atrevio a desafiar el miedo a no ser nadie,
olvidate tambien, de buscar tu propio entretenimiento durante el dia
dejando volar tu imaginacion a otros mundos,
en la noche escucharas los sonidos del silencio,
la obscuridad te alumbrara, la luna velara tu sueño….
son tonterias!!!, cosas de locos,
como hacer esto,
si mi palida mano tiembla, al sentir el calido plastico del control remoto del televisor,
mi mente hambrienta quiere informacion….mucha…
mucha mas de la que puede asimilar,
mis ojos se ponen rojos, candentes,
porque no alcanzan a distinguir detalles ficticios en la pantalla,
mi cuerpo quiere sentir a través del plasma,
a través de los sonidos artificiales,
mis uñas, muerden la ansiedad acumulada,
el silencio, grita mi nombre incomprensible,
al hablar, no se pronuncian las palabras masticadas
y sin mirar, veo mi voluntad por ti minada,
la poesia, se rie de la realidad a carcajadas y yo solo quiero,
hundirme mas, en esta bendita ciudad soñada.

Bernarda Enriquez

Burbuja de plata. Por Nina


tenía que comentarle algo: no podía esperar. Y Celia corrió, por una vez, despreciando el peligro.
Estaba ya en el bar, y bajo el brazo llevaba unas carpetas que ella sospechó -sin llegar a creerlo, desechando al momento esa idea ridícula-, que no eran más que una coartada. Le habló con una fingida seriedad que su mirada, demasiado alegre, y demasiado intensa, desmentía; en su boca, comunicados, citas, reuniones, fotocopias… sonaban a palabras de amor. Celia escuchaba sujetando la taza con fuerza, para que él no notara el temblor de su mano, e intentaba desviar la mirada de los labios de él. Se llenaba los ojos con su rostro y escuchaba sin captar el mensaje, tan claro… Sin atreverse a entender, cuando él interrumpía su discurso mesurado y solemne para decirle al vuelo: “… qué pestañas tan largas…”, se encogía de hombros levemente con una sonrisa que expresaba: “Oh, no me lo tomo en serio, ya sé que es una broma, una galantería intrascendente que dices sólo por ser amable y amistoso”. Porque era un hombre tan inteligente… era tan guapo: el más guapo del mundo. Era perfecto: imposible que se hubiera fijado en alguien como ella. Pero de todas formas, se sentía feliz como una loca. Los sonidos -el tintineo de la cucharilla al golpear el plato, el agua que manaba del grifo- le parecían más dulces y armoniosos que nunca; el sabor del café, delicioso; los colores más claros y profundos, la luz más deslumbrante y cegadora. En el extremo de la barra, de espaldas al resto de la gente, escuchaba sus risas y sentía que todos eran cómplices, que todos la querían, que estaban de su parte, y que saboreaban ese instante con ella, compartiendo su deseo de que se prolongara para siempre. Y sin embargo, en el barullo de voces, risas, bromas, entrechocar de vasos y de platos, de camareros y clientes moviéndose y gritando, las miradas prendidas una a otra sin poder desligarse, ellos estaban solos, como en una burbuja plateada, en un mundo impecable y luminoso. Al marcharse, no pudo calcular cuánto rato habían pasado juntos. Por una vez, tampoco le importó.
A partir de aquel día, durante varios meses, él se estrelló una y otra vez contra el muro de incredulidad que ella había construido para protegerse de toda frustración, de cualquier desengaño. Buscó excusas para verla y hablarle, organizó encuentros casuales, la telefoneó con cien pretextos… A veces, llegaba a estar tan cerca de romper su coraza, que parecía que todo iba a resolverse con sencillez, con la facilidad con que la que ocurren de ordinario estas cosas. Pero al fin su constancia se quebró luchando inútilmente contra el temor de Celia a perder su estima -de la que no dudaba-, y quizás su amor -si es que éste existía-. Su inseguridad y sus complejos la bloqueaban y le impedían comportarse con naturalidad: intentaba no destrozar la imagen ideal que quizá él pudiera cobijar en su corazón, y no podía soportar la idea de que sus palabras lo decepcionaran, o la hicieran parecer aburrida, o vulgar. De manera que él acabó por confundir la temerosa reserva de Celia, sus monosílabos y respuestas lacónicas dirigidas a no dañar, a preservar esa increíble fantasía sobre ella que, por error, él había llegado a imaginar, con frialdad e indiferencia.
Llegó un día en que él se sintió vencido y terminó por pensar que las miradas de amor que había sorprendido alguna vez -aunque Celia intentaba reprimirlas para no descubrirse y quedar en ridículo-, sólo habían existido en su imaginación. Desapareció de su vida, y ella se hundió en un abatimiento más profundo que de costumbre al comprender que lo había perdido… por el miedo a perderlo.
Una vez superada la primera y más honda tristeza, no lamentó demasiado lo ocurrido. Lo tomó como una etapa de su vida que la había ayudado a crecer, a comprender que tenía un problema y que debía superarlo. Acabó por recordar aquello como algo que tuvo que ocurrir de esa manera porque era inevitable. No merecía la pena lamentarse. De cualquier forma, aunque con el tiempo corrigió su timidez, olvidó sus complejos, y tuvo otros amores, decidió que lo que convenía a su carácter eran los sentimientos sosegados, tranquilos y apacibles, y procuró protegerse de todo lo que pudiera despertarle sensaciones de exaltación o vehemencia, pues sabía que era incapaz de enfrentarse a ellas con serenidad. Era mejor mantenerse en un terreno neutro y resguardado, a salvo de emociones demasiado violentas.
Muchos años después, sin proponérselo, se encontró frente al bar, y la curiosidad la empujó a entrar de nuevo. Todo seguía igual, algo más viejo pero bien conservado, y se sentó a una mesa de cara a aquel rincón al final de la barra y junto a la ventana. Aún era muy temprano, y ella era el primer cliente del día. Con un gesto distraído llamó al camarero, que, ocupado fregando la vajilla, se hizo el remolón. Se volvió sin prisas, mirando perezosamente a través de los cristales y, de repente, la burbuja de plata, flotando y ahuecándose en el aire, estalló ante sus ojos. Y volvió a verlo todo tal y como ocurrió: los ojos de él, sus labios, la expresión de su rostro, el sabor del café, el sonido del agua, la luz deslumbradora, el color de los árboles que aquel lejano día apenas intuyó tras la silueta de su perdido amor… Por fin, el camarero se acercó: ¿Qué desea, señora?… Pero ella, con los ojos entornados, apenas escuchaba. Don Gerardo, dijo él, mirando a su jefe, que trasteaba la máquina del tabaco y se hacía un lío con monedas y cartones. Y al comprobar que no lo había oído, repitió varias veces, curiosamente, cada vez más bajo: Don Gerardo… hasta que consiguió llamar su atención golpeando una silla contra el suelo: Don Gerardo… dele vuelta al cartel, que lo que es hoy, ya hemos echado la mañana… Llame usté al 112, dese prisa…

Nina

Pendiente de Felisa Moreno. Por Haddass

Algunas noches cuando termino me doy una vuelta por los blog de los amigos, así sé de sus cuitas o sus ilusiones y progresos. Ahora llevo varios días siguiendo el de Felisa Moreno Ortega que ha sido dos veces finalista de nuestros certámenes y que colabora también en este blog con textos realmente preciosos como esa DUDA MORAL que me impactó especialmente y que dice mucho de su delicada sensibilidad.
De lo que leo en su blog deduzco que está sufriendo una injusticia importante y que está profundamente afectada y decepcionada, aunque ella prudentemente no dé más detalles del asunto.
Yo quisiera mandarle desde aquí, de mujer a mujer, que entiende sin demasiadas explicaciones, el aliento necesario para que siga pensando que la gente es buena, para que mantenga esa limpia mirada azul y no deje de luchar por lo que crea justo.

Mirando las fotos del último certamen he encontrado esta que me ha llamdo la entención por ese pendiente que luce Felisa y que puede condensar en una pequeña joya una diminuta lección.

Una rosa… unas alas… un brillante…una lágrima.

Felisa, mantén tu corazón abierto como una rosa en su esplendor, no dejes que nadie te corte las alas, brilla por tus palabras convencidas, serenas, precisas, ilusionadas y firmes y si alguién, que no conoce la integridad y el decoro, te hace llorar, gritalo a los cuatro vientos.
Ya es hora.

Estamos contigo.
Un fuerte abrazo
Haddass

BLOG de Felisa Moreno