Frutos de invierno. Por Ana Mª Tomás Olivares

 

Primero fue el invierno
y tu piel en mi boca
naranja madura y confitada.
Después en primavera
laberintos de flores de cerezo,
relinchos de moreras,
cosecha de estrellas
en el tardo bancal de mi ventana.
Más tarde, en el estío,
qué derroche de azúcar y de pulpa,
de coros de cigarras
de humedades golosas:
cinturas, nucas, ingles
anudadas por ramas
………………de jengibre y canela.
Nuestra dicha era un sol
que apagaba el cansancio
para volver de nuevo,
con la sed de los cuerpos,
más bruñido y más tierno.
 

Y otra vez regresó
funámbulo de júbilo
pletórico de frutos
…………………..el invierno.

 

Poema publicado en el libro «Poemas en el Canal»-2008 que es la comtribución del Canal Literatura al Día Internacional de la poesía y su promoción.

Ana Mª Tomás Olivares Jurado del certamen «Poemas sin Rostro» 2007 y jurado permanente del Certamen de Narrativa Breve desde el 2006.

Zapatos de seda. Por Nina


Ana ha cumplido treinta años y yo he perdido sus zapatos de fiesta. Eran el sueño de cualquier mujer: algo precioso, de buena calidad, todavía de moda, que, por alguna extraña razón, están marcados con un precio irrisorio. Italianos, de seda negra, con una rosa rodeada de hojitas con paillettes en el costado, casi junto al talón. Me los pidió ayer y fui incapaz de encontrarlos. Deberían estar guardados en mi armario y no sé qué he podido hacer con ellos; me he vuelto loca buscándolos. Anoche no dormí. Llegué a levantarme de madrugada para revolver altillos atestados de objetos guardados y olvidados hace años, llenos de polvo. Estaba tan nerviosa que todo se escapaba de mis manos y se estrellaba contra el suelo, haciendo un ruido de mil demonios. Aun sabiendo que estaba a punto de despertar a todo el mundo, aun temiendo que alguien se levantara protestando hecho una furia, fui incapaz de parar.

Ana ha cumplido treinta años y no sé qué le pasa. Después de haber salido a todas horas cuando era adolescente, hoy, aunque aún tiene amigos, apenas los ve. Después de haber tenido cuatro novios, ahora está sola y no parece preocuparle. Hace años que me siento culpable: algo he hecho mal… o algo he dejado de hacer. Porque fue una tan niña sociable y tan popular… Era tan madura y tan inteligente… Pero un mal día, todo cambió: se encerró en sí misma y se volvió insegura y taciturna. Procuré hablar con ella, pero reaccionaba a cada intento con tanta cólera, con tal irritación, que acabé por rendirme. Debí esforzarme más.
¿Qué pude hacer? ¿Qué escondido resorte fui incapaz de encontrar para salvarla de sí misma? Su abuela la ha telefoneado: quiere que pase por su casa porque tiene un regalo para ella. He pensado que si mañana mismo tuviera una hija, saltándose un noviazgo, una boda y nueve meses de embarazo, sería difícil que yo llegara a ver los treinta cumpleaños de mi nieta.

Hoy no tenía ganas de ir al supermercado, ni de hacer la comida, ni aun de levantarme. Me he sentido cansada todo el día. He tenido que obligarme a salir para comprarle una tarta y dos velas. Un tres y un cero. Me parecía demasiado triste romper esa costumbre. Pero, por primera vez, no le he tirado de las orejas, un tirón por año, como siempre he hecho. No tenía ánimos para nada. Claro que me he dormido
después de amanecer. Y todo por unos zapatos.

NINA

Revista Medievo. Por Antonio Galera Gracia

Me pongo en contacto con vosotros para comunicaros que he fundado una revista de Historia. Sería un placer para mí contar con tu suscripción. Los suscriptores recibirán gratuita y trimestralmente en sus direcciones de correo electrónico la Revista MEDIEVO, donde serán publicados artículos de Historia, Medicina Medieval, Religión, Antropología, Metafísica, Filosofía Medieval y, en general, de la Alta, Plena y Baja Edad Media y de todas las órdenes Militares y Religiosas que existieron en el mundo. El primer número saldrá, Dios mediante, el día 31 de este mes, y no me gustaría que te quedases sin recibirla.

Antonio Galera Gracia

Página de información

Crónica del Show del Colilla Queens. Por Juanjo Galíndez

¿Por qué no estás ahí? Yo estoy sinuosamente socorrido por las lentes del destino. ¿Dónde te hallas? Casi pude tocarte esa noche helada en la que acariciaste mi intención. Él parece saber de qué se trata. De qué puede tratarse dado que andamos lamiendo andamios, sosteniendo el alma. La primera noche entre colillas y reinas, un rey reina reinaba e inhalaba, exhalaba… Ufff… Despacio, con maquillaje y sin lentejuelas, rasgo a rasgo, resquebrajando miradas cardinales excepto el sur, ése que reserva para el que nunca vuelve…. O para el que nunca llama… Sea quien sea, él siempre interpreta su sabor entre frambuesas natas y apoteósicas mentas que refrescan regularmente su exquisita locura cotidiana.
Este martes entré y ante mí dispusieron a OKI, como una pantera de ojos ignífugos y afrodita guerrera. ¡¡Pechos fuera!! Gacela de mil miradas alrededor de ninguna y todas bebiendo de su boca. Retazos de altruismo maldito, entre tientas se besaban, como en la canción de Francoise Hardy, ellos con ellos, ellas con ellas, de la mano, de la boca… Quiero decir que recitó desde el músculo, desde la piel, desde cada uno de sus huesos limando lo que nunca queda, como si lo supiera, se consumió una explosión de altura. La lluvia mojó el pálpito y el último púlpito de cuando creías que era la noche en la que todo se arregla. Y estallaba de nuevo la locura. Divina locura.

Creo haber sido testigo de un recital que nunca se rindió. Aunque habló de los amantes condenados y de los niños hambrientos, aunque no mencionó a los apartados. Los brindó todas y cada una de sus vocales ávidas de pasión. Todos y cada uno de sus versos, ellos tan perros, ellas tan lacias… Todos tan amigos y al final amargos habitantes del mismo suspiro estábamos allí. Alberga aumentos cuando recuerdo su deslizante nombre en la noche… Isidro Ayestarán. Sí Isidro. Allí estábamos todos, y cada uno de nosotros olvidó su nombre por una noche, y por tu emoción, esa emoción que no cabe en ningún nombre extraño. ¿Estabas allí…? Ya lo dice su nombre… Allí estarán.

Y debo decir que me alegro de haber sido uno más. Cuando todo se apague no quedarán más que sensaciones. Quien te abastezca de espíritu es buen asceta.

Un valiente suicida luchando contra la ventisca. Sinceridad experta. Gracias Isidro.

Juanjo Galíndez

El Cabaret de los Sueños

La suerte de vivir ha de ser apreciada. Por Inmaculada Sánchez Ramos

Acabo de leer el libro recién estrenado “Diario de Jesús Neira. El hombre que dijo basta”.Como he escrito ya en varias ocasiones, he tenido la oportunidad de compartir tertulia radiofónica semanal con Jesús durante unos 3 años. Hecho éste que me ha dado la ocasión de conocer personalmente a una gran persona y, como es obvio, su recuperación me ocupa con especial interés.
 
Acerca de Jesús se ha escrito mucho con relación a su valiente y hermoso acto. Acto, para nada sorprendente para aquellos que lo conocemos, más al contrario, acto éste que cuando me cupo duda de identidad acerca del autor de la hazaña, me sirvió para saber, no suponer, que era ese Jesús Neira y no otro posible Jesús Neira el que la llevo a cabo.
 
Pues bien, como comentaba al principio de este artículo, en este libro se describe, por cierto muy bellamente, la evolución de la salud de Jesús, la evolución en su ánimo, la manifestación de voluntad y en definitiva la epopeya diaria de Jesús. Seguir el hilo conductor del libro nos hace pasar suavemente de la batalla por la violencia de género a la batalla de la voluntad.
 
Jesús ya ha recobrado el conocimiento, ya ha vuelto a su ser de analista político fino, ya sabemos que se encuentra en plenas facultades para observar la realidad de un modo extremadamente inteligente, ya conocemos que está en plenitud de conciencia para plantearse su propio transcender y ahora se encuentra librando la batalla de la voluntad. Voluntad necesaria para volver a la normalidad de una vida cotidiana y poder así disfrutar de las verdaderamente grandes cosas de la vida: la amistad, la familia, la vocación, etc. Tampoco nos sorprende que esta batalla la esté librando con entereza, porque conocemos su talla, su envergadura, su empeño para llevar a cabo las acciones necesarias para ganar la batalla y sobre todo conocemos su grandeza de espíritu para agradecer y saber que la suerte de vivir ha de ser apreciada, como bien indica él en este libro.
 
En un momento como este, cuando la cultura de la muerte se está imponiendo desde los poderes públicos, esta lección acerca de apreciar la vida, por el mero hecho de ser vida, es otra magnífica lección que nos dan Jesús e Isabel.


Inmaculada Sánchez Ramos
Colaboradora de esta Web en la sección «Con sentido Critico».

Los Bancos. Por Thomas Jefferson


«Yo creo que las entidades financieras son más peligrosas para nuestras libertades que un ejército en armas. Si el pueblo americano permitiera alguna vez que los bancos privados controlen la emisión de moneda circulante, primero a través de la inflación y luego por la deflación, los bancos y las corporaciones que crecen a su alrededor despojarán al pueblo de toda propiedad hasta que nuestros hijos despierten un día sin hogar y desamparados en el continente que sus padres conquistaron”.

Thomas Jefferson (1802). Tercer presidente de los Estados Unidos.