Desinformación. Por Brujapiruja



La noticia está firmada por Concha Carrón y habla de Jorge Martínez Reverte y de su último libro «El arte de matar».
No sé si al autor le habrá hecho gracia que pongan una foto de Arturo Pérez Reverte ni si a Arturo le parecerá bien que ilustren el artículo con su foto.

Pero es un ejemplo flagrante de que quien firma la noticia no han dedicado medio minuto a informarse o no conoce a ninguno de los dos autores y una vez leído entre las prisas «Reverte» pues ha puesto la foto del primero que le ha venido a la mente.
Cualquiera que se maneje en internet, seguro que puede contrastar información y fotos en un par de clik.

Os dejo el enlace a la noticia que espero que rectifiquen y la fotografía y el enlace a la biografía del autor del libro Jorge Martínez Reverte.
En fin…ya tenemos bastante con la desinformación de cada día.

Malas influencias. De Sergio del Molino

El autor

Es periodista y escritor. Desde 2002, trabaja en Heraldo de Aragón. Puedes leer sus reportajes semanalmente en el suplemento Heraldo Domingo, y sus columnas «Del revés», cada viernes, en el suplemento de ocio Muévete.

Entre 2003 y 2004 coordinó un suplemento dominical en el diario Heraldo de Castellón. Antes incluso, en la prehistoria, pasó por algunas radios, aprendió algo en un par de publicaciones y cometió el despropósito de confeccionar en Madrid una revista de «cultura alternativa» llamada Derraiz, que no vendió mucho pero con la que sus componentes se lo pasaron muy bien.
Ganó el premio de Literatura Joven del Gobierno de Aragón en 2005 con el conjunto de cuentos Manual de autoayuda También ha colaborado y colabora en revistas de viajes, de música y de historia, como «Zona de obras», «Historias de Iberia vieja» o «La Magia de Viajar». Además ha escrito guiones para las visitas audiovisuales de varios museos aragoneses.

El libro.-

Se espera de un primer libro, y más si es un libro de relatos, cierta inseguridad que se traduce en un querer salvarlo todo, una carencia de olfato para discriminar lo que merece quedar de lo que no supera la iniciación a la dificultad que ofrece el género. Un primer libro de relatos de un autor joven, como es Sergio del Molino (Madrid, 1979), corre el riesgo de querer demostrar demasiado antes de tiempo. ‘Malas influencias’ ha superado con creces cualquiera de estos peligros.

Los once relatos que reúne son de variada extensión, desde la máxima brevedad, como ‘Aurora’, hasta el cuento largo como el que da título al volumen, o el que lo cierra, ‘El emperador de Buenos Aires’. Hay diferentes escenarios y variadas voces. Hay, sobre todo, una escritura muy cuidada, consciente, sin pedantería ni rebuscamiento. Cada historia despierta la curiosidad del lector desde el arranque, lo guía por paisajes humanos -y a veces, físicos- de extrañeza, hasta un final casi siempre sorprendente.

Son cuentos que hablan de situaciones complejas, algunas llevadas al límite, pero que el autor ha sabido narrar de manera controlada, sin buscar destellos gratuitos, salvo quizá en el final de ‘Huellas digitales’, un relato, por otra parte, divertido. Hay también una estampa muy sugerente en la que Del Molino, sin duda, homenajea a la literatura americana que le gusta, al tiempo que demuestra capacidad para la crónica viajera; me refiero a ‘Valle, Arizona’, que concluye con un final tan abierto que sabe a poco. Esto mismo ocurre con ‘El doctor Chase’, que parece el esbozo, bien trazado, de una narración más larga. Pero son, antes que defectos, promesas de lo que el autor, sin duda, nos ofrecerá en libros futuros. La colección contiene tres narraciones que justifican por sí mismas el conjunto. ‘El emperador de Buenos Aires’ enlaza, no sé si de manera consciente, con una saga de relatos que inauguró Hemingway en ‘The Killers’, y que han proseguido al menos Borges (‘La espera’) y Martin Amis (‘La muerte de Denton’), la del asesinado que asume su muerte, que no se resiste a ella, sin que nunca logremos entender del todo el significado último del gesto. El relato de Sergio del Molino es una vuelta de tuerca muy original, aporta un sesgo que hunde su raíz en el mito y en la consideración existencial, nihilista. «Malas influencias’ es, en fin, un relato magistral, que gana con la relectura, un juego metaliterario a partir de la figura (y las cicatrices) de Sylvia Plath. La voz del narrador, un personaje obligado por la propia suicida a ser cómplice de su decisión, traza un perfil hondo y verdadero de la escritora americana: «La vida es insoportable si no nos jugamos de vez en cuando la ficha más valiosa, que es la propia vida», afirma Plath. Dicha deriva enlaza con la sugestiva fantasía (más literatura sobre literatura) que es ‘Calle Velarde’, donde se afirma que la verdadera bohemia, la más radical, es la que prescinde incluso del anhelo de perpetuarse (algo de lo que no fue capaz ni siquiera Alejandro Sawa). Esperemos que Sergio del Molino, por su parte, no ceje en la senda que ya le conduce, con este libro, hacia la república de la buena escritura.

José Giménez Corbatón. Suplemento Artes y Letras. Heraldo de Aragón. 3ª Semana de Marzo de 2009.

Presentación en Madrid el viernes 3 de abril a las 20.00 en la librería «Tres Rosas Amarillas «(c/ San Vicente Ferrer, 34. Metro Tribunal, líneas 1 y 10).

Tropo Editores

Senderos de poeta. Por Isidro R. Ayestarán

No se hicieron las tardes de domingo
para hablar de amores perdidos,
ni el horizonte de mi bahía
para ser camuflado por la neblina matinal.

Los rayos del sol se funden con el mar
bicolor entre crepúsculos y lágrimas vertidas,
y los solitarios no lo son menos por maquillar
artificialmente sus sonrisas de mentira.

Hay quien dice que los poetas naufragamos
en cada uno de nuestros versos,
y que como los buenos capitanes,
nos hundimos con nuestro barco,

y los hay también que se sientan a
contemplar el caminar errante de las musas,
el footing del alcohol en sus venas, y el calor
de aquel beso que ya se pierde a lo lejos.

No se hicieron las mañanas de lunes
para escribir poemas amparados en el recuerdo,
para ensordecer con el estruendo de los silencios,
apoyarme en el balaustre de la nostalgia,
y musitarle al viento que aún le quiero.

No, querido destino incierto,
no nacimos los poetas para dejarnos la piel
en este cruel sendero de letras plañideras mientras
nos lanzamos a la búsqueda de su encuentro.

El amor nos lleva delantera, compañeros…

Un par de páginas, por lo menos.


© Isidro R. Ayestarán, 2009
El Cabaret de los Sueños

Una brigada de ‘madres Teresa’. Por Fernando Arrabal


Había leído y oído algo de lo que se cuenta sobre los «horrorosos» servicios de Urgencia de los hospitales.

Súbitamente, el día 18 de marzo de 2009, a medianoche, en mi casa parisiense, creo topar con la Muerte. Caigo al suelo, dislocado.

No puedo levantarme. Indefenso, me siento incapaz de moverme.

Pido socorro. Nadie me oye.

Tengo la impresión de estar emponzoñado. Por un veneno que me revuelve mis adentros.

Me arrastro hacía el teléfono. Que nunca llegaré a alcanzar. A la velocidad de cinco metros por hora. Mi cabeza no responde. He perdido el equilibrio. Y mi cerebro se bambolea. Pero mi cara permanece aplastada en el suelo. Mis ojos no se dejan dominar. Se descentran, mareados. Voy a desaparecer definitivamente. Voy a ocultarme para siempre, pero rodeado por un océano de inmundicia vomitada.

Y de pronto, cuando había perdido toda esperanza, aparecen dos enfermeros del SAMU. Dos madres-Teresa.

No quiero que me vean en el estado en que estoy. No quiero que se aproximen. Que les apeste mi miseria.

Mis ojos son incapaces de fijarlos. Me los tapo con la mano.

Me piden que me incorpore. No puedo. Y si hubiera podido no lo hubiera querido. Prefiero permanecer acurrucado. Y dejar que llegue el final. Será menos doloroso Y sobre todo menos pestilente y vergonzoso.
Y, sin embargo, los dos enfermeros no paran de decirme gentilezas. Para ellos soy un anónimo. Me parece que tienen un bonito acento. ¿franco-marroquí? ¿portugués? ¿arrabalero? ¿bretón? Me tratan de

– «Monsieur».

Con infinito respeto.

A mí que me siento menos que un trapo sucio.

Uno de los enfermeros, abrazándome, me incorpora. Me limpia. Ayudado por su colega. Mientras me mantiene en sus brazos el segundo me abrocha los pantalones. Y me consuela al mismo tiempo.

– «Adelante, Monsieur…».

Sienten que temo descoyuntarme al menor esfuerzo. Me miman. Por fin en andas y volandas me llevan a una ambulancia.

Acierto a decir por vez primera, ¡tan tarde !

– «Merci beaucoup…».

Y por primera vez voy a recibir la respuesta que oiré de todos los miembros del servicio de Urgencias del Hospital Cochin de París:

– «No nos lo agradezca; estamos aquí para ayudarle».

Y los dos samaritanos desaparecen.

Para dar paso a varias enfermeras que me desnudan. Me arreglan. Me cuidan. Me visten de azul. Luego de amarillo. Me preguntan a menudo

– «¿Quiere algo? ¿Se siente mejor?».

Llegan cuidadores, médicos, internos. Para ellos también soy un anónimo. Todos con la misma preocupación por mi estado. Con el mismo deseo de auxiliarme.

– «¿Quiere utilizar mi móvil particular?».

Y yo repito que estoy envenenado. Que algo he tomado…

Pero ellos no dejan de hacerme radiografías y escaners y análisis.

Descubren que el mal lo causa el laberinto de mi oído interno. Que hace meses mi cabeza topó contra una barra de acero. Y que ahora surgen las consecuencias.

Buscan lo mejor para curarme. Piensan inmediatamente en el mejor especialista.

– «Sabe usted, es el más competente. Pero está ocupadísimo».

Consiguen que el Profesor Pascal Corlieu venga a verme a Urgencias. Con sus aparatos de cosmonauta y su saber legendario.

Estoy a salvo, re-equilibrado y en casa.
[Toda mi vida… me ha frustrado no llegar a ser el santo pagano de mis aspiraciones. Con lo fácil que les resulta alcanzar la santidad civil a esta brigada de la Fraternidad y de la Urgencia.]
Mil gracias a todos, desde el camillero hasta el catedrático. De todo corazón
Pero sé que todos y cada uno va a repetirme una vez más:

– «No nos lo agradezca; estamos aquí para ayudarle».

Fernando Arrabal
Carta publicada el 24-03-2009 en LaVerdad.es

El sueño. Por Bernarda Enriquez


El sueño
Una timida y calida lagrima,
resbala por la mejilla,
mi prestado cuerpo tiembla,
la ardiente piel siente el peso de la caricias de la otra piel,
el alma desnuda se agita, bajo la transparencia del manto del deseo,
mientras mi cabello revuelto,
reconoce su negrura,
con el languido rayo de un sol adormecido,
sudorosos vientos de pasion se mesclan con los polos frios de la añoranza,
formando vientos huracanados que avansan hacia un futuro insierto,
todo es un sueño,
tan irreal como la vida misma,
abro mis ojos, para darme cuenta,
que el sueño que soñaba,
solo existia en el espacio de la demencia,
aun asi, mi cuerpo tiembla,
la mente divaga, buscando este sueño perdido,
el corazón latente no cesá su grito ahogado,
la asustadiza respiracion entrecortada,
clama por la calma, refugiandoce en el mas profundo de los suspiros,
lentamente huye la obscuridad de la noche,
resignada a dar lugar a la claridad del dia,
por la rendija de la tolerancia,
transmina un dulce olor a manzana y tierra humeda,
escuchando a los pajarillos, regalar sonrisas, salpicar afectos,
papalotear amores,
mi corazón desplega sus enormes alas,
para empezar el matinal paseo, por los campos de la alegria,
acompañado de un fiel recuerdo.

Bernarda Enriquez

Pasos Largos; el último Bandolero. De Salvador Moreno Valencia


El libro
Pasos Largos es el apodo que recibe Juan Antonio Mingolla, que asesinó al guarda del cortijo Los Chopos, y a su hijo por venganza.
En esta novela se cuenta cómo llega el forajido a plantearse cuestiones como: la libertad, los derechos, y beneficios de unos en contra de la represión, los deberes, y los perjuicios de muchos.
Una aventura donde un asesino cuestiona y excusa sus crímenes comparándolos con los que comete el Estado en pos de mantener la soberanía, o la institución por encima de todo.

El autor
Sobre mí, qué decir; nada o mucho que puede ser lo mismo: soy escritor, escribo y navego en este mar de dudas e incertidumbres; dicen que soy Álamo, y León que se tumba a la sombra del árbol.
En esta quimera no hago más que arriar las velas por si un soplo de viento, me lleva a buen puerto:
”Una isla habitada por lectores ávidos de mi prosa»

Definirse a sí mismo, es algo complicado, no sabe uno qué decir o qué dejar en el tintero, el caso es que intento sobrevivir en el mundo de las letras, complejo lugar donde no es tan fácil, primero acceder, y segundo, mantenerse en él; pero hoy día gracias a este maravilloso invento de la red, es algo más llevadero; sin embargo no hay que olvidar que siempre habrá privilegios y privilegiados.

Y como no se me ocurre otra cosa dejo paso a la parte seria de mí yo, el estado biográfico de mi trayectoria: “al fin y al cabo no soy más que un incauto, quizá un ingenuo falto de ingenio”

Más información en el Blog del Autor

Nace el blog de los Absenta Poetas. Por Isidro R. Ayestarán


Autores como Rimbaud, Baudelaire, Bill Burroughs, Norman Mailer… aparecieron en un principio como escritores malditos debido a la utilización de un lenguaje sencillo y totalmente explícito, aunque en lo sucesivo, estos matices fueron acicates para consagrarles, a la larga, como genios del medio y reservarles un lugar dentro de la historia de la contracultura.
La Asociación Cultural Absenta nace durante el verano de 2004 con el objetivo de fomentar el culto y la afición por este tipo de literatura. Del mismo modo, trata de crear una plataforma alternativa al mercado del libro de las grandes editoriales, donde lo que prima no es la calidad de los textos, sino el nivel de fama y publicidad que pueda generar el autor, y que son entidades que funcionan como monopolios económicos en los que no hay lugar para escritores desconocidos, alejados del ambiente literario más comercial, aunque sí para la censura del lenguaje y la manipulación.

Este es el blog de los ABSENTA POETAS, escritores con sabor a versos malditos.
Bienvenidos a nuestro mundo

© Isidro R. Ayestarán, 2009
ABSENTA POETAS