Destino propio. De Michelle Obama

Michelle Obama

«Yo soy el ejemplo de lo que es posible cuando unas niñas, al comienzo de su vida, son educadas y queridas por las personas que las rodean. Yo tenía a mi alrededor, en mi vida, mujeres extraordinarias que me enseñaron la dignidad y la fuerza tranquila.
El éxito de ustedes depende de la confianza y de la fuerza moral que tengan, ya vengan ustedes de zonas urbanas o de una región rural. Las cosas no son fáciles, es cierto, pero todo lo que ustedes necesitan ya lo tienen dentro de ustedes»

Michelle Obama

Martes de bohemia y soledad. Por Isidro R. Ayestarán

Un vaquero sin pistolas recorre en

una diligencia las calles de la ciudad;

es un poeta a contracorriente, incluso

en el ritmo de sus latidos de corazón

– hasta en eso es diferente -,

con una música de fondo de saxofón

anclada en cada uno de sus huesos,

sus músculos, su angosta anatomía,

sus ojos ocultos en minúsculas gafas

de sol, como aquél príncipe de la película

de Coppola…

Camina despacio entre estatuas solitarias,

cada una con sus pequeñas cosas,

cada una con sus motivos de inspiración,

cada una, aún con ganas de continuar un día más.

El slogan de la tienda de una amiga,

tu esquina del ahorro desde 1963”, le arranca

la primera sonrisa abierta en meses…

Dos enamorados que gritan y lloran, que

se aferran a las ganas de seguir siendo uno

a pesar de las múltiples despedidas definitivas,

le corroen el alma y el interior… por ser estampa

de su propia vida, tantas veces repetida.

Y en eso, un cortejo fúnebre que se para ante

un semáforo para que él pueda cruzar hacia la

cúpula arbolada de la Alameda Segunda.

Y vuelve la cabeza para ver en qué termina aquello:

la chica llora, el chico se vuelve hacia ella, la abraza,

le suplica una vez más una nueva oportunidad,

y en eso, el claxon impertinente de corto

de miras de un imbécil, que pita a rabiar al coche

de las flores para que reanude su marcha en estos

tiempos de incoherencia perenne, donde hasta

los muertos parece que molestan.

Luego, el príncipe de las pequeñas gafas oscuras

se para ante un inca que toca una ocarina,

The sound of the silence” le evoca un baile

lento en alguna cama perdida hace mucho tiempo,

y dos señoras entradas en años y carnes, que se

desesperan rascando cupones de una suerte esquiva.

Sonidos de silencio… Sonidos de azar…

Sonidos de ciudad que se revuelven en sus recuerdos.

Pero el paseo continúa en aquella mañana de martes,

con sus andares lentos y meditados, como queriendo

echar raíces en cada uno de aquellos pedestales…

Un anciano toca una guitarra en una calle peatonal,

pide limosna a cambio de su arte, y lo que parece una

súplica en su cartel, hace que el príncipe se siente a

contemplarle, a escucharle, a llorarle…

Os necesito tanto como vosotros la música” dice,

y unas monedas jamás serán recompensa suficiente

para quien lleva años invocando una simple sombra

para que le haga compañía.

Llega la noche en un fin de fiesta, acompañado

de su musa y la lejana personita especial de sus poemas,

un concurso de fotografías que no gana, un zumo pacífico

de frutas para no jugarse la vida tras la ingesta

cotidiana de pastillas, Pablo Santos, que toca a la guitarra

ante la indiferencia y el vocerío de un ajeno público estúpido

que sólo sabe escucharse a sí mismo, pero él rasguea

su guitarra, pelea sus canciones, se desgarra en cada estrofa,

en su divertida composición sobre una historia de amor

entre pañales con sabor a leche maternal…

Y el príncipe le aplaude y se funde en sus melodías, tan

cercanas, tan reales, tan de todos los amigos que le rodean

en el local bohemio donde poetas, fotógrafos, ilustradores

de cómics, galeristas, la dueña de una tienda de flores,

la actriz de un cortometraje y un mecenas escuchan sus propios

silencios ante cubatas y cigarros con aroma a marihuana.

Un cuarteto toca luego diversos temas instrumentales,

el “Quizá, quizá, quizá”, el “Bésame mucho”…

Demasiadas coincidencias, demasiadas jugarretas

del destino concentradas en un mismo espacio.

Y mojitos, cervezas, un vaso de agua mineral,

ceniceros atestados de colillas, y parejas

que se besan furtivamente entre cada acorde.

El poeta Juanjo Galíndez, que construye versos

en el libro de notas del príncipe agotado, pidiéndole

perdón por “husmear en su alma”, pero los poetas

somos hermanos en este mundo que él describe:

trastes truncados, tras la agonía llega

el placer, el paladar a tu lado, lamiendo la boquilla

del destino inhumano…

Y al final el príncipe se marcha del local bohemio,

tras una última súplica para dormir acompañado,

con el violín de la película “Modigliani” destrozándole

de nuevo la mirada y el escaso aliento en aquel

patético intento de resucitar el abrazo perdido entre

sus sábanas arruinadas de susurros y caricias…

Pero eso es simplemente asunto de poetas tristes,

y la quimera de amor ya se perdió de vista una vez más.

Hace tanto de aquello…

Hace tanto que duerme solo…

Hace tanto de tantas cosas…

… que el príncipe de los bohemios

le saluda a las estrellas desde su ventana, le lanza

un beso a las bromas que los amigos del pasado

le arrojaron sobre su estado de salud resquebrajada,

para, de manera agónica, trasladar sus manos hasta

el motor del amor renqueante donde, en un delirio

de éxtasis forzado y sobreactuado, lanza un suspiro

mientras sus frágiles dedos se impregnan del elixir

de la nostalgia, del aroma del amor compartido…

Cierra los ojos y duerme exhausto.

Es un príncipe sin aspiraciones a trono.

Es, tan sólo… un cuerpo destrozado y solitario

en una cama de uno cincuenta de ancho.

Y más allá de esa cruel frontera, sólo hay silencio…

Silencio…

Silencio…

Y los versos de su hermano poeta:

El hombre maceta draga sus versos

con sílabas de la vida”.


© Isidro R. Ayestarán, 2009
El Cabaret de los Sueños

La cotidiana risa de la muerte. Por Bernarda Enriquez


Acostumbrándonos a respirar el dulce olor a muerte,
viviendo entre dos mundos, el surrealista y el inexistente,
tropezando con los cuerpos ajenos,
sintiendo nada en los propios,
indiferentes ante los violentos episodios,
preocupados por el precio de la nueva tecnologia,
que nos dará la frágil y falaz tranquilidad de alma.

Que nos a pasado???
Que la muerte nos ha contagiado de su risa.
Nos ha seducido con el prominente escote de su vestido negro,
haciéndonos que la veamos con total serenidad y vívida curiosidad.

Se sienta a comer en los mejores lugares y con las mejores personas.
Personas que quedan impávidas ante los sucesos,
sin soltar los cubiertos,
solo cuidando que no les salpiquen los zapatos.

La ciudad adornada para ella,
en cada esquina,
listones amarillos y rojos con la leyenda de precaución,
danzan con el viento.

Viento que se lleva el último aliento de los muertos,
más allá de los limites de lo creíble,
en la acera llora sin consuelo la lluvia,
lavando con sus lágrimas las sabanas ensangrentadas
que cubren a los desdichados de esa tarde.

Mientras, la gente se arremolina bajo el tejado luchando a codazo limpio,
por el mejor lugar que los deje ver el espectáculo a diario presentado.
Algunos toman fotos, talvez para cerciorarse de que no son ellos
los que yacen en el calido y vaporoso asfalto…
Así nos toco vivir!!!!!

Nos aturdiremos con diabólicas melodías,
para no escuchar la risa de la muerte,
la atrocidad ha echado raíces,
mientras la esperanza ha emigrado a lugares más humanos.

Aún así la ciudad no se ve con sobresaltos.
Por las mañanas los niños pulcramente uniformados asisten a la escuela,
donde aprenderán a perder su ingenuidad,
con juegos acordes con los tiempos vivídos,
siguiendo ejemplos temidos,
creando en sus cabecitas castillos de calabaza,
de caballeros con armas largas,
que con su poder defienden,
a sus blancas y polvorientas damiselas.

Por las noches nos taparemos hasta la cabeza con las colchas,
sin destapar nuestros pies,
así nuestros sueños,
naufragaran por los profundos océanos,
esperando encontrar tierras mas tranquilas,
y nuestro corazón errante deambulara por las calles desiertas
en mitad de la noche,
como un sonámbulo ajeno a todo peligro,
despertando con el silbido de las ráfagas de muerte
que a su alrededor transitan.
Palpitando desordenadamente, respirando preofundamente,
para darse cuenta que no es a él a quien buscan.

La risa de la muerte adormecerá de nuevo su cuerpo
lo llevara a la infinita monotonía del día siguiente,
con el mismo trabajo, con el mismo cansancio, con las mismas muerte,
con la misma vida….

Esta es nuestra realidad,
cual es la tuya???

Bernarda Enriquez

La insensata geometría del amor. Por Susana Guzner

La autora

Susana Guzner (La Plata, Argentina) es escritora y psicóloga. En 1976, amenazada de muerte por La Triple A de la ex presidenta Isabel Perón, se vio obligada a exiliarse en España, donde residió en Madrid y en Las Palmas de Gran Canaria. Conjuga la actividad literaria con su labor como psicoterapeuta y experta en comunicación. Su obra es internacionalmente reconocida, apreciada y objeto de estudio en numerosas Universidades internacionales. Es autora, además, de Punto y aparte (relatos, traducido al francés), la pieza teatral cómica Detectives B.A.M., 72 juegos para jugar con el espacio y el tiempo (pedagogía), la novela de suspense humorístico Aquí pasa algo raro y coautora, entre otras obras colectivas, de Mein Lesbisches Auge 5, Que suenen las olas, No solo duelen los golpes y Dos orillas. Colabora asiduamente con portales de Internet y medios convencionales.

El libro.-

Tras una breve temporada en Italia, María planea regresar a Madrid, donde reside. Pero en el aeropuerto de Roma su mundo será sacudido cuando conozca a Eva, una bella y enigmática mujer que termina fascinándola. Ambas se ven obligadas a retrasar su vuelo a raíz de una amenaza de atentado en Fiumicino. Este hecho fortuito hará que emprendan un viaje de Roma a Venecia mientras se descubren la una a la otra.
Este es el inicio de una apasionante historia de amor entre dos mujeres, retratada de manera sutil y jalonada de escenas memorables. A través de sus protagonistas, Guzner nos muestra las primeras luces de la seducción y los claroscuros de una pasión desbordante, plena de sensualidad, dudas, ironía, desencuentros y complicidad.

“Una novela que te lleva por su lectura como quien navega velozmente por un río, con una historia a veces tierna, a veces desgarrada, por momentos desternillante y, en su conjunto, caliente y agitada como la vida”.
Rosa Montero, periodista y escritora

Página web de la autora

Aído, te has pasado de frenada. Por Inmaculada Sánchez Ramos


Le ha dolido al Gobierno las muchas personas que hemos asistido a las diferentes marchas por la vida celebradas en 80 ciudades del mundo. Hemos sumado una cantidad nada desdeñable de ciudadanos. Tan solo en Madrid hemos estado medio millón de personas. Aído pensaba, cuando hacía el paripé de un supuesto comité de expertos, que la sociedad española se iba a tragar esto sin más, sin ningún problema. Pues no, Bibiana, te has pasado de frenada y eso ha sido bueno, pues has conseguido despertar a la entumecida y anestesiada sociedad. El éxito de las marchas ha sido, simplemente, arrollador.

Unas marchas que recuerdan que el aborto no es un derecho sino un delito que en España, en determinados casos, está despenalizado, pero delito al fin y al cabo. Unas marchas que recuerdan que en el aborto hay dos victimas el feto y la madre. Unas marchas que ponen de manifiesto que Aído prefiere dejar indefensa a la mujer, exonerando de toda responsabilidad de sus actos a los varones.

El aborto es el acto machista por excelencia, es la máxima expresión de la violencia de género. Aído empuja a la mujer a abortar porque le sale más barato que ayudarla, dejándola a ella sola, sin amparo, sin ayuda a la hora de una decisión tan crucial, tan de vida o muerte.

Estamos hartos de oír, por parte de componentes de este Gobierno, que nadie aborta por gusto y entonces… Aído, de la Vega, Zapatero, ¿Por qué no las ayudas?,¿Por qué proteges los intereses del negocio del aborto a costa del dolor de estas mujeres?.

Mucho miedo ha de tener el Gobierno a la repercusión de esta noticia, a que la misma abriera más de una edición de telediario, para que justo, ¡qué casualidad!, el domingo 26 a las 6 de la tarde se tuviera que celebrar un Consejo extraordinario de Ministros que aprobará la intervención de la Caja de Castilla-La Mancha, extraño ¿no creen?. Quizá haya alguna que otra razón para que esta dominical intervención no haya podido esperar al lunes, pero, la verdad, se hace difícil pensar que sea la fecha de dicha intervención tan oportuna para opacar la resistencia, por parte de la sociedad, a la nueva ley del aborto.


Inmaculada Sánchez Ramos
Colaboradora de esta Web en la sección «Con sentido Critico».

Golondrinas. Por Soledad

Anoche volvieron mis inquilinos del cajón de la persiana, en mi dormitorio. La familia de golondrinas que desde hace muchos años pasan la primavera en ese cajón.

Yo puse el pasado invierno un CD colgado de la persiana con objeto de ahuyentarlas, y creí haberlo conseguido, pero esta madrugada me despertó un ruido suave y continuo de trabajo sobre madera; en el entresueño pensé si alguien habría entrado en casa, hasta que me esforcé en atender y comprendí que las golondrinas se estaban instalando, pese al CD, en su habitual alojamiento familiar.

Me levanto pensando cuántas generaciones de pájaros han pasado por ahí, si son los polluelos que nacen en mi ventana quienes regresan y procrean y a su vez los nuevos pájaros repiten ciclos, ad infinitum. Pienso también que su presencia me acompaña, pero me da algo de grima: me asusta pensar que puedo matarlos cada vez que subo o bajo la persiana, me molesta encontrar cagadas amontonadas en los marcos y los cristales y, sobre todo, me aterra encontrar huevos estrellados en el alféizar de la ventana, los embriones despanzurrados dentro del cascarón abierto.

Mi marido les facilitó que se instalaran ahí. Él se ha marchado, ellas regresan cada primavera.

Soledad

Marzo y abril del 39. Por Josep Esteve Rico Sogorb

Agoniza marzo. Estamos en los últimos días del tercer mes del año. Un comienzo de 2009 marcado por la crisis y los escándalos de corrupción entre otros muchos temas pero también señalado por las diferentes efemérides de hechos históricos que ahora recordamos.
En estos días y concretamente este lunes 28 se cumple el 70 aniversario del final de la guerra civil española. Una contienda fraticida en la que en ambos bandos hubo grupos de descontrolados que cometieron atrocidades. Este recuerdo, en boga merced a la Ley de la Memoria Histórica, posee una cronología significativa que yo llamaría ‘los últimos día de un marzo republicano’ que después daría paso de súbito a otro mes, el abril franquista.

Los últimos días del marzo republicano se inician el 28 con la entrada de las tropas franquistas en Madrid tras un duro y largo asedio resistido por su población heroicamente y con evidentes penurias tales como el hambre y la escasez de alimentos.

Casi al unísono, el último gobierno de la República interino o interno aún en suelo español, se acababa de trasladar tras caer Valencia -capital temporal del Estado republicano- a una finca entre arboledas llamada ‘El Poblet’ entre las localidades alicantinas de Elda, Petrer y Sax. En la citada finca, conocida estratégicamente como ‘Posición Yuste’ se celebró la última sesión del consejo de ministros del gobierno republicano presidido por el doctor Juan Negrín inmediatamente después de conocer la caída de Madrid.

Siguiendo con la cronología de ‘los últimos días del marzo republicano’, paralelamente a la sesión ministerial, restos del derrotado ejército republicano se dirigieron hacia Alicante, la única ciudad aún en manos del Gobierno y en la que todavía no habían entrado las tropas franquistas. La entrada del ejército de Franco y aliados italo-germanos sería cuestión de horas, a lo sumo uno o dos días. Alicante fue la última ciudad en caer en poder de las tropas ‘nacionales’.

El gobierno de Negrín vió todo perdido y decidió huir al exilio. En varios autómoviles, desde la ‘Posición Yuste’ la mayoría se dirigió al aeródromo de El Fondó-Manyà en la vecina ciudad de Monóvar donde tomaron varios aviones en dirección a Toulouse y Moscú.

Mientras, en estos últimos días 28, 29, 30, 31 de marzo de 1939, hace 70 años, en el muelle del puerto de Alicante se agolparon miles de personas huyendo del ejército franquista que se acercaba desde Albacete. Entre ellos, soldados, milicianos, dirigentes políticos y sindicales, artistas, intelectuales, mujeres, niños, ancianos…la mayoría sin faltas ni delitos en su haber. Tan solo, sus ideas y pertenencias a sindicatos y partidos afines al gobierno republicano.

El barco mercante ‘Stan Brook’, gracias a la desinteresada humanidad de su capitan, el marino galés Dickinson, subió a bordo a los miles de republicanos que en el muelle esperaban huir al exranjero, trasladándolos a Orán, logrando salvarse.

Las tropas italianas de la división ‘Littorio’ mandadas por el general Gambara entraron por fin a Alicante casi triunfalmente por la escasa resistencia que hallaron en las calles. Solo en el puerto un grupo de milicianos contraatacó pero fueron eliminados.

A partir de este momento, la situación dió un giro de 360 grados. Los exiliados ya estaban en alta mar a bordo del ‘Stan Brook’ a salvo. Las tropas italianas iban ocupando el puerto, donde hicieron una concentración con desfile y fueron procesionando brazo en alto por las calles de la ciudad.

Agonizó marzo del 39. La población superviviente se acostó aún republicana el 31 para amanecer franquista al dia siguiente, el 1 de abril, día oficial del final de la contienda civil, cuando Franco emitió su parte de guerra: ‘Desarmado y cautivo el ejército rojo, la guerra ha terminado…’

Consecuencia de ello fueron los cambios de signo político de ayuntamientos instaurando gestoras provisionales presididas por gente afin al alzamiento y bando ‘nacional’ o franquista y la puesta en libertad de los presos de derecha católica que también los hubo y que también sufrieron a manos de exaltados que operaron dentro de la legalidad republicana. Muchos de estos represaliados tampoco tenian delitos y solo sufrieron por sus ideas, riqueza, o por ir a misa, principalmente

Recordemos a todos los que sufrieron aquellos últimos días de marzo republicano. A los buenos y honrados republicanos, que los hubo entre todos ellos. a los buenos y honrados no republicanos, que los hubo. Por ellos, por todos, recordemos la lección de la memoria histórica para que jamás se repita, para que nadie sufra por sus ideas, para que nunca se sucedan ni ‘ultimos días de marzo’ ni el ‘1 de abril’. Y como dijo Azaña, ‘Paz, Piedad, Perdón’. Sin rencor. In memoriam.

Foto: Juan Negrin
Josep Esteve Rico Sogorb