Más sobre los piratas. Por nidiosniamo

David está dándole fuerte en la cara últimamente a Goliath.
Ni la coalición de los ejércitos más caros del mundo, ni la promesa de democracia y tele para todos consiguen someter a un país misérrimo y atrasado que abrió la grieta de la caída del imperio soviético: Afganistán.

En África, un puñado de negros bien armados- algunos de ellos, adolescentes- tiene en jaque a toda la diplomacia, a todas las armadas y a todos los armadores europeos.

Los somalíes no tienen un Estado real, en las costas de gran parte de África reina un desgobierno del que todos (aún sin saberlo, aunque en la vida hayamos subido a un barco) nos hemos aprovechado. Hasta que llegaron los piratas, nada habíamos de temer cuando pasábamos por sus costas sin pagar impuestos, cuando llenábamos las bodegas en sus caladeros, cuando limpiábamos los tanques en sus aguas. Los piratas, que aquí son vistos como criminales e incluso terroristas, son contemplados por su pueblo como héroes. Toda moneda tiene su cara y su cruz.

Mientras aquí clamamos por la liberación de la tripulación del Alakrana (vaya un abrazo para sus familias, tan peones en el tablero mundial como quien esto escribe), en Kenia los pescadores hacen volatines de alegría porque, desde que están los piratas, las grandes compañías europeas no se atreven a pescar en las costas de Kenia y los pescadores keniatas por fin hacen capturas que merezcan la pena.

Mientras, a nuestro Gobierno no se le ocurre más que marear piratas. La vida de los hombres del Alakrana, pescadores, padres de familia, trabajadores que se ganan el pan, está en peligro y todos queremos que vuelvan sanos y salvos cuanto antes. Pero eso no debería impedir que analicemos qué hay detrás de esta situación. Ahí dejo un video por si a alguien le interesa cómo se ve la cuestión desde África.

nidiosniamo
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LOS VALLES OLVIDADOS. De Lola Buendía


Presentación en Benalmádena
Este martes 10 de noviembre de 2009 presenté en la Biblioteca de Arroyo de la Miel la novela Los Valles Olvidados, de Lola Buendía (premiada y editada por la Diputación de Jaén). En ella dije que me sentía privilegiado de estar allí y porque mi prólogo aparece en el libro; y que también me siento un privilegiado por poder ser testigo del desarrollo de una obra, desde que es una idea hasta que por fin la podemos ver y «tocar» transformada en páginas. Las ideas no son nada si no las trabajamos, no pueden salir de nuestros pensamientos. Y para que ello ocurra es necesario sentarse a escribir cada día, y en el caso de una novela es necesario cada día avanzar y solucionar inconvenientes, dificultades, bloqueos…; incluso solventar el desánimo que a veces nos hace pensar que es muy complicado que una novela (y más una primera novela) llegue a alguna parte, si va a ser buena, si gustará, si tendrá calidad…

Allí dije que si tuviera que dar un solo consejo para escribir, ese es que disfrutéis escribiendo y que os olvidéis de todo lo demás. Ya sé que es fácil decirlo, que a veces se pasa bien y otras mal, que escribir no es fácil para nadie. Sí, para nadie, tampoco para los grandes nombres de la literatura, que no se diferencian en nada de los demás en el momento de sentarse frente al papel y pasar también horas, días y meses para acabar una obra. Por eso, antes de que le dieran este premio a Lola y antes de que haya publicado, para mí ya había ganado un premio muy especial: el de no rendirse y continuar hasta colocar el punto final. Es una alegría que he podido disfrutar personalmete, para mí la mayor alegría porque aquellas ideas ya «existen» físicamente, en forma de letras y páginas. Y es entonces cuando inician el camino que las podrá llevar a ganar un premio, a publicar, a que los demás lean lo que hemos escrito…

Quiero decir que me siento orgulloso del trabajo de Lola y de su logro, igual que me enorgullezco de todos y cada uno de los poemas, textos, relatos y novelas que escriben mis alumnos, que con ilusión y constancia son capaces de cumplir sus sueños. No olvidéis que ya el hecho de escribir, de crear, de pasar el tiempo haciendo algo que nos gusta es un regalo maravilloso.

Los que estéis interesados en tener un ejemplar de Los Valles Olvidados podéis contactar con la autora a través de su blog:
http://bajomiolivo.blogspot.com/

Copio el prólogo de la novela, que leí en la presentación:

“Los Valles Olvidados”, de Lola Buendía
por Ramón Alcaraz

“Los valles olvidados” es una novela de viajes y metáforas. La misma vida es un viaje que a bordo del presente nos lleva desde el pasado hacia el futuro, ese horizonte inalcanzable donde en realidad siempre estamos.

Pero para emprender grandes peregrinajes no es necesario recorrer enormes distancias; Lola Buendía inicia esta andadura de su primera novela con un viaje al crecimiento personal, el de unos “aventureros” en su propia tierra, ahondando entre sus raíces para llevar la educación a lugares anclados en el tiempo; que paradójicamente están a tiro de piedra.

Así se crea en esta obra un interesante contraste entre el pasado y el futuro, donde se enfrentan progreso y tradiciones, la modernidad, el mundo rural y las diversas formas de entender la cultura, la sociedad, el amor, la existencia…

En ese punto de encuentro es donde convergen multitud de historias: algunas curiosas, otras tristes, alegres, divertidas, tiernas, trágicas, poéticas…; todas humanas, emotivas, que nos permiten conocer más sobre una época donde pasado y futuro comenzaron a desplazarse a ritmos diferentes, un anacronismo tan sorprendente como enriquecedor. A unos les permitió avanzar hacia adelante, empujados por ese progreso que tarde o temprano llegaría a los rincones más recónditos; a otros les sirvió para no olvidar de dónde procedemos, la importancia de la naturaleza, de nuestros orígenes, de entender que el mundo lo conocemos como la evolución de pequeños pasos que se cruzan e interactúan para llegar a lo que ahora todos somos.

Con “Los valles olvidados”, Lola Buendía es profeta en Jaén, su tierra; una escritora curiosa y esforzada, enraizada firmemente en lo suyo y al mismo tiempo abierta a lo novedoso. Una obra con una estructura narrativa original, que nos lleva de la mano de unos personajes entrañables, en un homenaje a quienes supieron aprender para enseñar, renunciar para crecer, dar para recibir. Igual que la misma tierra, que tras el buen trabajo y la paciente espera nos devuelve generosa sus dones.

http://desvaneros.blogspot.com/

Viajes por el Sciptorium. Por Brisne


Ha sido mi primera aproximación a Auster. Ser un personaje de ficción no es sencillo. Auster dibuja un personaje de ficción, con amnesia y le dota del lenguaje Es un círculo que se cierra. Al hilo del relato no he podido dejar de pensar en lo triste que es ser anciano sin memoria y lo que debe costar saber que no la tienes. ¿Sabrá una persona con alzeimer que no tiene memoria?.
Mr Blank no tiene memoria pero sabe leer, y es a través de un relato cuando empieza a recordar o quizá imaginar lo que ha sido. Ser un personaje de ficción no es sencillo, Mr. Blank nos lo demuestra, andar perdido en la pluma de quien escribe es complicado, tampoco es sencillo ser un anciano y tener que ser alimentado, vestido y lavado por la mano amiga de alguien. ¡Qué duro es llegar a viejo! ¿Como aceptaremos el hecho de reducirnos a ser vestidos y aseados por otro cuando llevamos años haciéndolo nosotros mismos?
Como personaje de ficción Mr. Blank se rebela, quizá como personas nosotros también lo haríamos.

Leánlo. A mi me ha gustado tanto que corro a pedir nuevos libros de Auster.

Brisne
Blog de la autora.

Hoy. Por Betty Badaui

 

 

                HOY
Cuando me llega la magia
    de Vivaldi
desde su mansión sonora
   -me pregunto-
cuántas constelaciones bajaron,
cuán flores maduraron,
cuántas púberes desfloraron
un grito de felicidad.
Cuando me llega la magia
    de Vivaldi
desde su mansión sonora
   -descubro que fui-
estrella, flor y púber.
Y me encierro a pensar. 

  BETTY BADAUI 
Rosario-Argentina
BLOG de la autora

Un pellizco de mi nueva novela. Por Felisa Moreno Ortega

 La vi nada más llegar al pueblo. La cabellera roja agitada por el viento inexistente de una mañana sumida en la más absoluta de las calmas, casi aletargada. Un escalofrío recorrió mi espalda como si, en vez de estar contemplando una joven hermosa, ante mí se encontrara el mismísimo diablo. Fue una visión fugaz, la muchacha pronto desapareció tras el edificio del hotel, engullida por la niebla, dejándome confuso y aturdido a un tiempo. Pensé en seguirla, pero me detuve al analizar lo absurdo de la situación. Yo corriendo tras una chiquilla de apenas quince años; no hubiera encontrado una explicación lógica que darle si, al percatarse de que la seguía, me hubiera pedido explicaciones.

Creo que anoche bebí en exceso, no puedo recordarlo con claridad, pero la botella de whisky que esta mañana encontré sobre la alfombra estaba vacía, de eso no hay duda. Mis movimientos lentos y el dolor de cabeza parecen aliarse para demostrar que me estoy pasando con el alcohol. No me importa, lo único que no soporto es la mirada triste de mi madre, cuando se acerca al piso a visitarme con cualquier excusa y tengo la sensación de que en realidad viene a comprobar que aún sigo vivo.
Recorre las habitaciones de mi casa con sus ojos plomizos tratando de evaluar el grosor de la capa de polvo que cubre los muebles, estrujándose las manos, clavando las uñas en las palmas para evitar la tentación de rozar la madera con su dedo índice de ama de casa fracasada. Sabe que no consentiré que limpie nada, que mueva nada, que trastoque ni tan siquiera el más insignificante rincón de mi casa.
Todo permanece en el mismo orden que ella lo dejó, su bolso aún pende de la percha como un trofeo inútil. Mi madre ha reparado en él, desvía la vista y se dirige a la cocina, mira de reojo el cubo de la basura, donde yacen las pruebas vacías de mi vicio recién adquirido. Mi madre se llama Salvadora, de ella heredé el nombre, y se siente impotente ante mi silencio obstinado que llena de vacíos nuestras conversaciones. No, no soporto la mirada derrotada de mi madre, un motivo más para marcharme. Y aquí estoy, en Villa Olvido.
Villa Olvido, curioso nombre para un pueblo, un lugar para los amnésicos o para los que quieren serlo. Aún no sé en qué grupo encuadrarme. Me gustaría olvidar todo lo que ha pasado en estos diez últimos años, ser aquel joven de treinta que buscaba miradas en las que perderse, hasta que encontró la suya, la de la chica de ojos tristes. Villa Olvido, un pueblo de apenas mil habitantes perdido entre montañas, alejado en el tiempo y en el espacio del mundo que yo conocía, el lugar donde esperaba pasar las próximas semanas tratando de descubrir un secreto que me permitiera reconciliarme con ella y conmigo mismo.
 

Felisa Moreno Ortega
BLOG de Felisa Moreno

La roca pintada de no seguir tus pasos. Por Miguel_Giner

La bola roja camina
por la fantasmal niebla
de un bostezo.

Su ira es bella
cuando, a veces, la necesito.

Pero el ojo pulposo,
al modo de los viejos látigos,
entra en mi desdén.

Es un rayo de sangre
que calcina los bosques frondosos
de una voluntad enferma.

Bola encendida que pinta
las rocas que moja, morbosa,
la delirante dejadez.

Golpe de fuego que incendia
las hojas del placer
de no ser huella de tus pasos.

Pavor bermejo de caballos heridos,
alarido de batalla a la derrota
de las ya cercenadas células.

De esas damas que descartas
el alimento. Pues son sólo sombras
– y maneras –
que siempre escaparán a tu luz.

 

Miguel_Giner
(Del poemario «Tiempo muerto»)