Desprendimiento de rutina. Por María Dolores Almeyda

Solo hay que trasladarse un poco más allá, donde se acaba el asfalto, recibir la lluvia, cambiar el aire por la tempestad, pisar los charcos, aspirar el vaho que se levanta de la tierra húmeda, sentir el verde intenso, el negro borrascoso y el fragor de la tormenta que allá es tan diferente, para recibir el impacto de un desprendimiento de rutina espectacular. Hay que probarlo. Hay que estar allí para sentirlo. Hay que ser hija de la tierra para disfrutarlo.

 

María Dolores Almeyda

Mi carta a los Reyes Magos de Oriente. Por Julio Cob Tortajada

Queridos Reyes Magos de Oriente:

Soy un hombre mayor y necesito creer en vuestra existencia. Y no porque quede en mí algo de niño, sino por la urgencia para mi país de lo que os pido y por el clamor que en el mismo sentido surge en las calles de España. Estoy seguro que a vosotros esta dirección os consta y sois de los que comparten el orgullo de su españolidad al igual que lo hacéis con cualquier otra nación de la vieja y cristiana Europa.

Necesito, queridos Reyes Magos, un auténtico Presidente de Gobierno de España, y su mejor elección la dejo en vuestras manos. No voy a deciros cómo lo quiero, pero permitirme que os diga, al menos,cómo no lo quiero. Seguro que me comprenderéis. De ello estoy tan en lo cierto, que si os llega esta carta, aún no iniciado vuestro viaje hacia mi nación, la más antigua del continente, estoy seguro que me haréis caso y me complacéis con el regalo.

No quiero a un político aspirante a Presidente de Gobierno que sea capaz de estar sentado cuando pasa la bandera de una nación amiga sin guardarle el debido respeto.

Tampoco lo quiero que intente llegar al Gobierno fruto de una manipulación, y que aprovechándose de un acto terrorista y sin ninguna clase de escrúpulo ni prueba alguna que lo justifique, vincule su responsabilidad a quien en ese momento gobierne. No lo quiero sea incapaz de dar -cuando haya un acto terrorista y sea entonces Presidente- órdenes a las fuerzas de Seguridad del Estado para que busquen su autoría entre los grupos dispuestos al asesinato que actúan en nuestra nación, tengan o no tengan pistas, tal y como debe ser su obligación. No quiero a un Presidente que sea capaz de decir que las victimas son el pasado y un terrorista sea el futuro; en una palabra que en todos estos asuntos, actué con dignidad.

Y por supuesto no quiero a un Presidente cuyo único objetivo sea el desunir a los españoles. Y que al mismo tiempo esté dispuesto a llevarnos por caminos de crispación desde el primer día de su mandato, como es el caso de quien en la actualidad nos gobierna. No, no lo quiero así.

No quiero un Presidente que no esté muy preparado en las cuestiones básicas de Estado, como por ejemplo en las de economía, y que, para ir de listo y engañándonos a todos, recurra a sus amigos pidiendo cursos acelerados de ocho días, o a libros de autoayuda vendidos en Carrefour. Nada tengo contra esta gran superficie, pero vosotros ya me entendéis.

No quiero a un Presidente que no sepa reunir torno a él a un equipo competente, y no que lo haga por razones de igualdad en cuanto ambos sexos, no sea que un día se le ocurra que tiene que tener el mismo número de ministros gordos que de ministros flacos, u otras razones de parecida índole que cualquier día se le ocurra.

No quiero a un Presidente que no sepa lo que es España, y que vaya dando ideas ambiguas a quienes la desprecian, precisamente para animarles.

Y tampoco quiero un Presidente que mienta, y que cuando lo haga y tenga sus razones, ponga al menos cara de poker y no estirando sus mofletes haciéndonos una gracia.

Me fastidia especialmente que sea el Presidente de España el que utilice brotes verdes para intentar ganar unas elecciones cuando ni se sabe de ellos ni se encuentran.

No quiero un Presidente destructor, sino a uno civilizado que no se dedique a destruir todo lo bueno que los españoles habíamos logrado, y no al estilo de esos vándalos que tanto abundan ensuciando estatuas, fachadas y monumentos.

Me parecería fatal que fuera un Presidente goloso, es decir, hambriento en tener muchas cadenas de TV a su servicio, que luego va y les dice a sus presentadores que hay que tensionar a la población, que eso es lo que nos conviene; bueno… a él y a sus seguidores, ávidos en enfrentamientos.

Más desvergonzado sería un Presidente que utilice en su beneficio el Poder Judicial, capaz de inventar delitos de financiación ilegal a la oposición parlamentaria, los mismos delitos que ya cometió un partido en España con sus culpables juzgados, sentenciados y condenados. No, no quiero que sea capaz de tanta infamia.

No lo quiere indecente. Me explico, indecente y capaz de decir que le preocupa el paro y al mismo tiempo no hace nada por evitarlo y que siga creciendo y creciendo y creciendo, el número de parados.

No quiera a un Presidente que nos mienta. Y que cuando todos sabemos lo que es negro, el intente convencernos de que es blanco, al tiempo que vemos que todo es negro.

No lo quiero con un trato desigual para todos, según sea la región a la que pertenecemos.

No lo quiero faltando el respeto a nuestras creencias religiosas y que luego se dedique a vender humo por una alianza entre civilizaciones que en el fondo ni él mismo cree.

Reyes Magos, podría daros muchas más pistas para que dejarais a vuestro paso por España un Presidente de Gobierno como el que necesita mi país en este instante, pero creo que es suficiente con las que a los tres os menciono en esta mi carta.

Y como sé que me habéis entendido y os habréis dado cuenta de mi gusto, quedaría muy satisfecho si los méritos del Presidente que os pido se redujeran a dos:

Un Presidente que sea decente y competente. Y sí además es de buen talante, pero del sincero, mucho mejor: lo entendería entonces como la mejor guinda a vuestro regalo.

Muchas gracias, mis queridos Reyes Magos de Oriente.

Julio Cob Tortajada

Colaborador de esta Web en la sección «Mi Bloc de notas»
http://elblocdejota.blogspot.com
Valencia en Blanco y Negro- Blog

Composición. Por Ignacio Lacuesta Ceberio

 
Escribo.
El sol corre por la pared.
Surgen letras, guirnaldas de frases,
mientras la luz se recorta
inventando formas que adquieren vida.
Me trabo
y
las sombras agigantan su espacio.
Juego iluminado y opaco.
Labor constante.
Jornadas y días se suceden distintos
ora avanzando ora en suspenso
siluetas, ideas, relatos.

 

Ignacio Lacuesta Ceberio

Bolg del autor

cabezanueva . Por Yolanda Sáenz de Tejada

He robado una cabeza.
No es de nadie.
Os lo juro.

Me la he encontrado en la playa. Estaba casi enterrada, cubierta por tierra y odio marino.
No era rubia y,
como me miraba,
sin que nadie me viera,
la he desenterrado…

Cuando robo cabezas, siempre examino sus fascias cervicales (la media, que es la chivata de todas las vísceras del cuello).
Esta me ha sorprendido.
Nunca había visto una tráquea con tantas frases y palabras atragantadas…

Creo que la cabeza huyó de su cuerpo por eso mismo: de tanto tragarse cosas, llegó un día en el que no le cabían más y reventó.
Estoy casi segura.
Por esto llevo días uniendo todas esas frases que he ido sacando del esófago y de las glándulas tiroideas.

Frases como:
jodido de mierda, no me hables así que te parto la cara.
o: estoy harta de que nadie me ayude a fregar los platos
o esta que me hizo recomponerla mil veces hasta que descubrí que se refería al momento de la explosión:
cuando termine de hablar contigo, mi vida cambiará.

Así que hoy, que termina el año y empieza el diez, me he quitado mi cabeza y me he puesto la nueva.
La que no es rubia.

Ya está limpia y
no tiene tierra.
Todas las venas
le brillan y
la he peinado
con dos trenzas.

Pero aviso:
si en el año nuevo
me pisas el
corazón y
por fin
te
grito,
no es que haya
cambiado
sino que tengo
una cabezanueva.

Yolanda Sáez de Tejada

Blog de la autora

Anuario aprófico. Por María Dolores Almeyda

Enero
Enero despertó después de un largo eructo de champán con burbujas

y vomitó la poca vida transcurrida sobre un sucio inodoro que se tragó su asco.

Fue una larga noche aquélla de más de trescientos sueños

Encadenando vidas, proyectos, borracheras… Fue una larga noche aquélla.

Enero se incorporó después del llanto, se despobló de brumas,

Se alisó los cabellos,

Se deshizo del manto de nieve gris que lo cubría

Y se dispuso a ser un hombre nuevo, un año nuevo que sin saber qué hacía,

Comenzaba un camino de ida sin regreso.

Pero Enero no es hombre ni mujer ni hermafrodita.

Es un niño nonato que aún no sabe de prisas

y se adentra sin miedo en un paisaje

Desconocido y yermo

Y pisa con temor desconocido el terreno que pisa.

Se clava las aristas, se duerme sobre el fuego,

se resquebraja y muere de añoranzas

Cuando apenas comienza a conocer un día nuevo.

Y de pronto es un compás de espera acelerado

Y un libro sin páginas y mal enumerado

Y un idioma que nadie se ha inventado

Y una Nada completa que carece de historia.

Desde aquí hasta el final, desde este primer día y hasta la última hora,

Todo cuanto puede alcanzar su memoria es que echaba la vida

Sobre un inodoro ennegrecido y sucio vomitando la noche.

Todas las noches, todas las vidas, una tras otra

como si ninguna otra cosa hubiese sucedido.

María Dolores Almeyda

Voy a ser abuela. Por Coscobil Fernández


Abro la puerta, entro en casa. Está sonando el teléfono, corro hacía él. Me malhumoro un poco ya que estoy, con el paraguas, las llaves y con todas las bolsas de la compra, las dejo tiradas en el suelo, tiro el paraguas soltando agua y poniendo el suelo perdido, las llaves al intentar meterlas en el bolsillo también se caen– y refunfuñando digo: ¡ Jo! las 2 de la tarde ¡ sin comida! ¿Quien será ahora? Voy a cogerlo y veo reflejado el número de mi hijo, como siempre, me ha dado una gran alegría. Sea la hora que sea y sean las circunstancias que sean.

– ¿Dime hijo?

– ¡Mamá!

– Si… ¿Qué te cuentas?

– ¡Que voy a ser PADRE!

– Me quedo sin respiración

– ¡Mamá, mamá!

– Sí, hijo, si…..aummm… Yo… estoy……

– Mamá te dejo. Estoy muy ocupado, luego te llamo, solo era para darte la noticia.

Cuelgo el teléfono muy despacio y me siento en una silla de mi mágica cocina. Que en éstos momentos me parece inmensa. Miro las bolsas todas tiradas con las cebollas los tomates todo desparramado, el suelo lleno de agua. Por arte de magia ya no me importan, ni los congelados, ni la hora que es- y “sin comida”-, incluso esa cocina que para mí resulta tan acogedora ahora la veo con un vacío tremendo. Nada de nada. En voz baja digo: – Hijo yo estoy muy contenta, te mereces el mejor bebé del mundo. Y un montón de palabras bonitas que yo he ido almacenando poco a poco para ésta ocasión. –.Si un día no estás muy ocupado te las diré-

Tengo lágrimas en los ojos y un aleteo en el corazón. Tantas veces pensé como me sentiría cuando me dieran la noticia de que iba a ser abuela. Y mira por donde, acaban de decirme que voy a serlo y aparte de que estoy llorando a “moco tendido” No sé exactamente como me siento.

Coscobil Fernández
Fuente:http://canal-literatura.com/BLOG