la danza del maniquí. Por Isidro R. Ayestarán

Llega el momento de la poesía con más glamour:

Prepara el pose divino,
adopta la postura ideal,
que se vea que somos maniquís,
maniquís de alta costura-mega genial.

Me colocaron en la Gran Vía,
en los escaparates de las mejores firmas,
punto de referencia de artistas y snobs,
portada en las grandes revistas,
especial de gala para Navidad,
póster desplegable de mirones y voyeurs,
posadera de las prendas de hoy y ayer,
de esa moda de temporada aún por vender.

Cambios de ropa cada tres minutos,
de escenario de fondo ni te cuento,
alfileres, imperdibles, sombreros
y un montón de atencions por la face.

Los grandes nombres me retratan,
ya sea en primer plano o en uno general,
en color o blanco y negro retocado,
photoshop es lo que mejor me va.
Sedas, linos, lentejuelas,
vestimenta para la cena de Nochebuena,
si lo que quieres es impresionar,
ven a mi mundo y déjate llevar.

Prepara el pose divino,
adopta la postura ideal,
que se vea que somos maniquís,
maniquís de alta costura-mega genial.

Isabel Preysler, Carmen Martínez Bordiú,
Carmen Lomana, lo más de lo más,
Nati Abascal, Inés Sastre…
quien te ha visto y quien te ve…
Tita Cervera, Claudia Schiffer,
Cindy Crawford, reinas del ayer.
Naomi Campbell, Isabella Rossellini…
y Madonna – super VOGUE.

En esta noche de estrellas blancas,
los flashes apuntan a una sola dirección…
En esta noche sin artificios,
tan sólo quedamos tú y yo…

El número con más glamour de todo el show…
Déjate envolver por las gasas y el artificio… aunque sea por una noche.


video clip: http://www.youtube.com/watch?v=_wrcHUeGWNM

© Isidro R. Ayestarán, 2010
El Cabaret de los Sueños

Feliz 2010. Por Inmaculada Sánchez Ramos

Normalmente, en esta época del año no paramos de felicitarnos la entrada del mismo, aunque sólo sea como cortesía en el saludo. Bien mirado es un acto muy bonito, a través del cuál deseamos lo bueno, lo bello, para nuestros congéneres. Sin embargo, no sé si a ustedes les está pasando, pero a mí en esta ocasión me cuesta horrores felicitar el año, como si las palabras de deseo no pudieran salir de mi boca. Hay algo que me frena a la hora de felicitar por la entrada en el 2010, y aún es más me resulta hipócrita e incluso cínico el mero hecho de felicitar un año que vislumbro pleno de nubarrones. Me deshago en explicaciones acerca de mi deseo, ya que creo que éste no va a ser viable.
 
Año que va a estar lleno de paro, de dramas personales de primer orden, de instauración de una sociedad donde la tristeza es su signo de identidad, donde la alegría es fingida y ficticia.  Y es ficticia porque lo que nos falta y nos han arrebatado es el futuro y la creencia en que es posible lo que deseamos y esto no es ni más ni menos que la indicación de que nos han robado la esperanza.
 
El horizonte que nos espera es muy adverso. Aunque, quizá, bien visto eso pueda tener su parte buena pues, en la adversidad la gente verdaderamente sabia se crece. En la adversidad las personas sacan lo peor, pero también, lo mejor de sí mismas. En la adversidad, cobramos más sentido de la realidad.
 
Y esto, será especialmente bueno para la generación L´Oréal, la generación del “porque yo lo valgo” que creía que el maná caía del cielo, sin esfuerzo, que creía que por ser quienes son la camiseta no hay que sudarla. La generación que no sabe, porque nunca se lo han enseñado, que el esfuerzo es un valor. Generación amamantada en las ubres de la logse (y leyes similares) donde se creen portadores de todos los derechos pero no ejecutores de ninguno de los deberes asociados.
 
Y será, también, muy bueno para aquellos que creían que el Estado, ente pluripotenciario, según ellos, resuelve los problemas por arte de birlibirloque y puede que recuperen el sentido de la realidad. Eso sí, probablemente, de modo muy duro.
 
Y sea bueno para que los funcionarios sean conscientes del privilegio que tienen, y …. soñando mucho, pero que mucho, quizá valoren a los autónomos y empresarios.
 
Mi verdadero deseo de este año cuando digo Feliz 2010 es equivocarme en las previsiones para que, de verdad, pudiera ser posible un futuro algo esperanzador, aunque sé que no deja de ser un deseo ilusorio. Y, por ello, lo único que me atrevo, sin hipocresía, es desear a cada persona en concreto que en su historia particular el año sea lo menos malo posible y se crezca ante la adversidad. 


Inmaculada Sánchez Ramos
Colaboradora de esta Web en la sección «Con sentido Critico».

Historias que no puedo contar. Por Mercedes Martín Alfaya

La amiga de mi hermana ya no llora. Se construyó una balsa de olvido contra sus temporales de lágrimas.

Sin embargo, padece (la amiga de mi hermana) una dolorosa obsesión por hablar de su tía y sus hermanos; esos a los que admira y odia al mismo tiempo. Los admira (a sus hermanos), porque le dan de comer para que ella no se rompa las uñas, por ejemplo, entre las baldas de un supermercado. Y los odia, porque la relegaron a fregar platos, planchar camisas y recoger sus vómitos de fiesta (esos de los que ella nunca disfrutó). De su tía, lo único que guarda es una herencia tan grotesca como ilustre: cincuenta paños de cocina bordados a mano y una cómoda antigua; con manchas de óxido en el espejo. Por lo demás, la amiga de mi hermana es feliz. Feliz, cuando la invitan a una copa entre semana. Feliz, cuando la peluquera le tiñe las canas. Feliz, porque ya no se le rizan las entrañas con lo que pudo ser y no fue. Y feliz, porque hace tanto tiempo que la plantaron en el altar, que el recuerdo se le enquistó, y ya no sabe si fue verdad o el añejo argumento de una novela gris.
La amiga de mi hermana tiene las manos más bonitas que yo haya visto nunca; aunque ella no lo sepa.

Los días de fiesta, antes de salir al mundo, la amiga de mi hermana se pintorrea los recuerdos, se tira del escote y se santigua; a ver si consigue mantenerse a flote entre las olas. Y mi hermana se le agarra del brazo, y sin que se enteren ni su tía ni sus hermanos, le susurra al oído: «¡Ánimo! Hoy, no somos náufragos. Hoy, somos princesas».


Mercedes Martín Alfaya
Blog de la autora.

El silencio y la bulla. Por María Dolores Almeyda

Teníamos quince años cuando nos separamos. Y además de tener la misma edad, compartíamos gustos idénticos, aficiones parecidas en cuanto a música y literatura, e incluso nos gustaba el mismo chico que nos daba celos a las dos alternando sus salidas con una y con otra indistintamente, el muy canalla.

Teníamos treinta años cuando nos volvimos a encontrar. Ella estaba casada, tenía dos niñas, vivía cerca de mí, en otro barrio menos seguro, más hospitalario. Ella tenía una casa llena de ruidos, de risas y peleas infantiles, de silencio confortable con paz de madrugada y de amor bien ganado a base de pequeñas guerras individuales en las que casi siempre salía ganando.

Yo tenía un silencio estático y uniforme en un apartamento de lujo, un par de cigarrillos a medio consumir apagados en el cenicero de plata, una copa vacía, un libro abierto sin leer, una cama que se llenaba de apatía cada noche. Y sólo alguna vez, de vez en cuando, una pasión que pasaba desapercibida me dejaba su nombre y su teléfono en la agenda de las causas perdidas.

María Dolores Almeyda

Leer a esta autora en la sección RELATOS

amigasqueojalavuelvanaquererse. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yo estoy bien;
algunos kilos de más.
Tú sigues sonriendo tanto,
qué guapa estás…

Después de veinte años,
querida amiga,
no es fácil resistir.

No te quise contar
que me siento feliz,
que la sonrisa
eterna
me hace, muchos
días rotos,
revivir.

Que tuve dos hijas
que crecen conmigo
pero no para mí.
Y que sigo soñando
cada día
para no dejarme
ni un solo instante
de sentir.

Me dices
que tus hijos
(tres)
no te dejan vivir
y que ya no ves
ni la telenovela.

Que has dejado
tu trabajo de diseñadora
porque entre los
niños y la limpieza
de la casa nueva
(espectacular,
por cierto)
no tienes tiempo
ni de hacer el amor…

Sólo es un tiempo,
Yolanda,
hasta que mis hijos
crezcan.

Tu marido
sigue perfecto y
tan atractivo
como antes.
Me dice,
al oído,
que lee mucho,
y que juega dos tardes
a la semana
al paddel.

Se cuida,
lo cuidas.
Se quiere,
lo quieres.

Todos menos tú
crecen.
Lo sabes,
se nota…


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora

El aspirante a rey Mago. Por Isidro R. Ayestarán

¿Quién quiere trabajar para mí?
No se requiere experiencia
ni carta de presentación,
tan sólo buena presencia,
que sea agradable a la vista…
¿Usted? ¿O usted? ¿O tal vez usted?…
¿O quizá ese hombrecillo que está escondido
entre el gentío, todo callado y prudente?

El número cómico de «OOOooohhh… LOCA NAVIDAD!!!», el nuevo show escrito e interpretado por ISIDRO R. AYESTARÁN. En este caso, una verdadera parodia sobre una particular entrevista de trabajo por parte de un estrafalario empresario y un «hombre que pasaba por allí», para acceder al puesto de Rey Mago de unos grandes almacenes. Y todo, aderezado por la «Tarantella» que Nino Rota compusiera para la película «El Padrino».

© Isidro R. Ayestarán, 2010

El Cabaret de los Sueños

Felices ilusiones. Por Brujapiruja

Creer que es posible, ofrecer una mirada amable de este universo puede hacer florecer lo mejor de cada uno. ¿porqué no intentarlo?. Soñemos juntos de vez en cuando, como cantan en este hermoso video que os dejo.
Feliz día de Reyes, felices ilusiones.

Brujapiruja