Afilar mis uñas. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Cojo mis ojos
con los dedos
y me los cambio
de sitio
(últimamente veo
demasiado
alto
y el otro
día
casi piso
un recuerdo
que estaba
dormido)

Después,
me aliso el
pelo
(estos rizos indomables
no dejan
que pase la
luz a mi
cerebro y
lo necesito
fresco
—en carne viva,
diría mi
madre—).

Y multiplico mis
dedos hasta
llegar a
cien
(tu número
favorito,
nunca supe
por qué).

Lo último,
y lo más importante,
será afilarme
las
uñas
—ahora cien—
y
los
dientes.

Es lo único
que me falta
para,
cuando
me vuelvas
a engañar,
matarte.


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
«Tacones de Azucar»

Blog de la autora

Retrato de familia. Por Maribel Romero Soler

Cerré la puerta sin hacer ruido y fui a acostar a los niños. Raúl seguía usando el pijama de rombos, aunque ya le quedaba un poco corto, y Pablo se abrazaba con fuerza a su oso de peluche. Me quedé junto a ellos en silencio, escuchando sus hazañas, cada una de sus aventuras escolares, hasta que su madre entró en la habitación, apagó la luz y les dijo que ya era hora de dormir. Entonces, como cada noche, le preguntaron: “¿papá está en el cielo?”. Y ella dijo que sí. Los besó en la frente y les pidió que no me olvidaran. Y yo, satisfecho, volví de nuevo a mi estrella.

Maribel Romero Soler.
Blog de la autora.

Información y soportes. Por Felix Maocho Lanes


A mi me gustaría analizar la necesidad que tenemos el público de recibir información y como la cubre la prensa tradicional.

Yo soy muy viejo, en consecuencia la mayor parte de mi vida la he pasado con Franco. Entonces yo compraba tres periódicos el ABC, el PUEBLO y el MADRID mientras que hoy no compro ninguno ¿Por qué?

Con Franco los que nos reconsiderábamos «intelectuales» o «preocupados con la actualidad» teníamos la sensación, (fundada), de que se nos ocultaban cosas, yo compraba tres periódicos, uno de derechas otro gubernamental y otro de ¿izquierdas?, con la esperanza de comparar las noticias de unos y de otros y descubrir entre líneas las claves de lo que se me quería ocultar. Eso cruzado con los rumores, otra cosa que ha desaparecido y con lo que oías de Radio España Independiente , (entre desagradables pitidos), mas o menos te mantenía informado, lo que te valía como poco, para poder tener tema que hablar con los de tu cuerda…. Ver más

Hoy, yo no tengo la impresión de que nadie me oculte nada, simplemente los periódicos dan las noticias desde la óptica de su ideología, tu instalas en filtro corrector de desviación ideológica, e igual te da leer el PUBLICO, el PAIS, que el MUNDO, ¿para que voy a comprar tres?.

Por otra parte s estas informado por un puñado de televisiones y radios, al menos yo recibo suficiente información política de diversas fuentes, El incentivo de leer de política en la prensa ha desaparecido y si quiero leer sobre algo puntual lo encuentro en Internet,

El problema es que fuera de la información política la información que dan y sobre todo la forma de tratarla es deleznable, tanto en periódicos como en radio y en televisión.
Quizá la radio sea la menos mala.

Hoy, periódicos leo solo algún gratuito que me encuentro abandonado en le autobús o en un bar y punto pues del campo político, no tengo ya tanto interés como tuve, (el morbo de lo prohibido), y en otros campos encuentro mejor información en Internet sobre cualquier tema que en los periódicos.

Por ejemplo el reportaje sobre la crisis de los periódicos, o lo que aquí hablamos sobre literatura digital, la prensa impresa no los trata y si lo hacen como lo hace MUY INTERESANTE, no lo hace al nivel que me interesa a mi.

Yo tengo un blog que es un magazne en el escribo yo y escriben otros, sobre temas que me INTERESAN A MI, no encuentro una revista que traten esos temas tan bien como lo hacen mis compañeros, todos aficionados y gratuitamente.

Por poner un ejemplo TU VIEJA ABUELA lleva un seguimiento del reactor LHC de Ginebra con un detalle aunque a nivel de divulgación para personas de cultura media, que no encuentro en ninguna publicación en papel o digital, MONTSE ha tratado de maravilla el tema de las XEROJARDINERIA, mejor que los cientos de revistas de jardinería que se encuentran en los Kioscos y con toda humildad, yo trato el tema de Horticultura como hobby, mejor que cualquier revista impresa.

Como quieren ganar dinero, lo hagan en papel o en digital, si gente como yo y mis colaboradores, les damos sopas con onda haciéndolo GRATIS.


Felix Maocho Lanes
Blog del autor

El secreto de los adultos. Por Marisol Oviaño

Yo quería hacerme mayor para que la muerte dejara de darme miedo.
Oía a mis padres hablar de sus padres, muertos mucho antes de que naciera yo, y pensaba que los adultos sabían algo que los niños no sabíamos. Si yo pensaba en que mis hermanos y yo pudiéramos quedarnos huérfanos, el terror me paralizaba. Y sin embargo, mi madre, mi padre, mis tíos, los amigos de mis tíos, todos hablaban con naturalidad de los muertos, incluso contaban anécdotas graciosas que nos hacían reír.
A la fuerza tenía que haber algún secreto que los niños ignorábamos.

Cuando murió mi padre, hacía años que yo era madre.
No fue la primera persona que vi morir, ya tenía cierta familiaridad con la muerte. Pero nunca me había quedado huérfana.
No fue como imaginaba de niña.
Había sufrimiento.
Había el mismo miedo de los siete años.
Había amor.
Había sabiduría.

A raíz de su muerte, mi vida y la de mi circo, cambió.
Mi padre nos acompaña a todas partes, le oigo opinar cada vez que levantamos la carpa en un pueblo nuevo, le grito cuando enferman los elefantes, le doy las gracias cuando el público aplaude a rabiar.
Ahora ya sé cuál es el secreto de los adultos.


Marisol Oviaño
proscritosblog.com

Poemas en la prisión. Por Abelardo Martínez García

Poemas desde la prisión, es un proyecto editorial impulsado por el poeta Abelardo Martínez, tras los talleres de poesía que impartió en Noviembre de 2009, en la prisión de Picassent, donde quisieron acompañarle de forma igualmente solidaria, los escritores Carles Recio, Emili Piera y el poeta Carlos Marzal.

Libro editado por cultivalibros(Madrid), que cuenta con la recopilación de los poemas escritos por treinta y tres internos del centro penitenciario de Valencia, poemas muy sinceros, muy sentidos que reflejan el estado de ánimo y de esperanza de sus autores. Libro que no ha contado con ningún tipo de ayuda pública, pero si con la ilusión de su impulsor, transmitida a todo el colectivo, a la editorial, a los colaboradores y las personas que con su apoyo solidario han hecho posible que el libro haya visto la luz.

Poemas de mucha calidad literaria, pues el caldo de cultivo de una prisión, es un escenario aunque nos sepa mal decirlo, proclive para la inspiración; auténtica terapia para sacarse de encima los demonios interiores.

Libro solidario, pues los beneficios que por ley pertenecen a su autor, van por contrato para dotar de fondos la biblioteca de la prisión.

El día 25 de Abril de 2010 y por primera vez en la historia, un preso, coautor del libro, en libertad por unas horas, estará firmando el mismo en la 41 Feria del libro de Valencia.

Abelardo Martínez García

Te quiero. Por Francisco Pérez


Esta es una declaración de amor, bastante tonta por cierto, pero es lo único que se me ocurre a las dos de la mañana. Me quedo desnudo y lo reconozco. Desde aquí veo la ropa, manchada de protesta, de suficiencia y de dignidad inútil. Sólo se me ocurre escribirte, como quien lanza una botella con mensaje a un océano de alquitrán y agua. Esta es mi manera de decir que te quiero, a pesar de las dudas, de la inconveniencia, a pesar de mi gesto cobarde cuando no te miro. Es tan adolescente que me avergüenza, tan idílico que me parece obsceno y triste. Me faltan las palabras y las ideas pero te alejas y me desespero, no das señales y me cuesta respirar. Supongo que será el tabaco, no conozco ningún amor que se parezca al asma, aunque pudiera ser.

Aborrezco esta manera de no tocarte, la ausencia fría de los que se alejan para convertirse en desconocidos. Más si eres tú quien se confunde entre las calles de una ciudad fea del sur, con su río verde y sus avenidas quemadas por la luz de veranos terribles. Te quiero y aquí nada me recuerda a ti, ni el tacto ni el olor. Me asusta la intensidad desaparecida y las palabras sordas con que he intentado enterrarte. Te busco cada día pero eres quebradiza y te resbalas de mis manos.

Si no fuera por las fotos ya te habría olvidado, tu cara al menos pero me agarro a no olvidarte como los escaladores aferrados al manillar de la bici y no sé muy bien por qué. Debería tener todo esto superado, debería haber más dignidad cuando cumples años pero nunca es así. Parece la primera vez, sólo que ya no se me ocurren metáforas ni imágenes de tu pelo largo, que cada día me gusto menos cuando me veo en el espejo y que tengo aprendidos muchos finales como éste. Son finales de olvido, de saltar disparado hacia un futuro con habitaciones vacías y palabras que ya no significan nada.

Te quiero de manera oscura pero cierta. Para mí es un secreto a voces. Mis torres de vigilancia se están derrumbando y yo voy cayendo con ellas. Otra vez. Eres todo lo que quiero. Se acerca la primavera y el aire empieza a oler a ceniza. Debe haber hogueras cercanas. Los dos debemos estar ardiendo, al menos aquello que ya no seremos. Se hace negro, luego gris y al final las brasas parecen algo tan pequeño, tan ligero que un poco de viento no dejará rastro. Justo como nosotros. Lo no sucedido que se aleja, los no besos y la torpe manera con que guiaba tus manos. Todo eso se perderá y se hará tan amplio y tan pequeño que podría decirse que nunca existió.

Esta noche dejaré la cabeza colgada en la percha y me iré a dormir. Quizá mañana las ideas sean más limpias y menos desesperadas, como las mañanas de los sábados de los niños.

Francisco Pérez

Marzo. Por María Dolores Almeyda

Marzo decrépito, arrugado,

Como un anciano que se quedó sin fe y sin dentadura.

Atrevido, insinuante, provocador y hechicero…

Marzo de los tulipanes, marzo de los aguaceros, de la mujer y la luna.

Igual brilla como un mayo que se oculta en el febrero o juega con los abriles

olvidado ya de enero y anhelando primaveras.

Envidioso y envidiante,

incierto y voluptuoso, marzo de malos agüeros

con turbulencias de nieves, soles indisciplinados,

tormentas, rayos y truenos. Ni excesivo ni moderno,

viejo verde sin edad inmortal y pendenciero.

Marzo inestable, loco de atar, insípido y austero…Extravagante y lúcido,

embustero. Anclado a la intemperie de un sino pasajero.

Algún marzo recuerda mi memoria. Sin estima lo guardo en el recuerdo.

Fue un marzo sin Abril, sin primavera. Tal vez era Marzo sombrío y noche negra

cuando besé los labios de tu frío, cuando el carámbano y la escarcha

clavaron en mi boca las finas aristas de tu hielo.


María Dolores Almeyda
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